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Barrios del oriente de Chillán concentran los contagios

Desde fines del mes abril el Ministerio de Bienes Nacionales lanzó la plataforma denominada “Visor Territorial Covid-19”, herramienta que ha incorporado una serie de datos del Ministerio de Salud y las etapas del plan Paso a Paso, permitiendo seguir en detalle la situación de la pandemia a nivel nacional, regional y comunal, y que está a disposición de la ciudadanía y autoridades.

“Pudimos anunciar hace un par de semanas que se daban a conocer los casos por kilómetro cuadrado, y eso muy útil porque permite a los municipios tomar mejores decisiones, a las personas informarse mejor, y es una iniciativa que nace además, a partir de las solicitud que hace la Mesa Social Covid-19 sobre la necesidad de generar mayores espacios de participación y difusión de información hacia la ciudadanía y los alcaldes”, comentó a La Discusión el subsecretario de Bienes Nacionales, Álvaro Pillado.

Destacó que la plataforma es un instrumento de utilidad para enfrentar la crisis sanitaria, y no descartó nuevas actualizaciones manteniendo un contenido de interés territorial que se nutra con informaciones provenientes de otras instituciones o servicios.

“Se puede ir complementando con la información que entregan distintas instituciones públicas a la plataforma del Sistema Nacional de Inteligencia Territorial, como el número de hospitales, los accesos, el número de establecimientos de educación, en fin, una serie de información pública que en este caso nos permite que la información sanitaria pueda ser mucho más eficiente, en vinculación con la realidad territorial de cada una de las comunas”, explicó el subsecretario.

Actualmente la región de Ñuble registra 255 casos activos con capacidad de transmitir el coronavirus. De ellos, 246 aparecen en el visor, y 95 se concentran en la ciudad de Chillán.

De acuerdo a la información de la plataforma, gran cantidad de estos contagios se encuentran en los sectores oriente y poniente. En detalle, en Los Volcanes, Los Puelches, población Vicente Pérez, Villa Los Dominicos, Población Río Viejo y Nueva Río Viejo, El Tejar, entre otras. Barrios de alta densidad poblacional donde el hacinamiento, los factores económicos y psicociales son complejos, y más aún en tiempos de pandemia.

“Uno de los grandes problemas que tiene el confinamiento es en los sectores más vulnerables, porque ahí no hay separación social. Hay factores que influyen, y uno es que normalmente necesitan salir a trabajar porque sus ingresos son muy precarios y muchos de ellos tienen actividades económicas informales, y sus ingresos dependen de salir a realizar estos trabajos informales como vender en la feria libre”, precisó Renato Segura, economista y director del Centro de Estudios CER Regional.

Estos trabajadores informales, indicó, provienen de zonas que son de mayor pobreza y se ven obligados a buscar la manera de generar ingresos extras, por tanto, están expuestos a contagios, al igual que sus familiares, con quienes viven casi siempre hacinados. Además, subrayó que medidas como cordones sanitarios o cuarentenas obligatorias tienen un mayor impacto negativo en los sectores más vulnerables.

“Lo que hay que hacer cuando se detectan este tipo de contagios es inmediatamente derivarlo a las residencias sanitarias, porque el resto del núcleo familiar serán los principales candidatos para contraer el virus. Lo que no queremos que ocurra es que estas personas sigan siendo un riesgo de contagio, porque al final del día cualquier foco en el territorio será un peligro automático para la población entera”, agregó Segura.

En la misma línea, el sociólogo Kevin Villegas indicó que la propagación del virus en los sectores expuestos por el Visor Covid se debe a diversos factores que se conjugan para facilitar la transmisión.

“Creo que hay cuestiones educativas que son importantes y económicas, poder tener acceso a comprar productos, desinfectantes, usar las mascarillas, pero también se explica porque la gente se ve obligada a salir a trabajar, quizás ciertos rubros pueden presentar mayores contagios. El mismo uso del transporte público, usuarios quienes están más expuestos”, expresó.

El profesional reafirmó que la pandemia desnudó las diferencias sociales y su urgente abordaje.

“La pandemia hizo de ver de manera más clara y notoria las desigualdades sociales que hay en Chile y eso en el ámbito económico, educativo, en todos los ámbitos. Cómo se supera, tratando de nivelar eso en la medida de lo posible y lo antes posible, la seguridad de las personas, la importancia de los bonos y hacer un seguimiento más detallado y no hacer una apertura tan abrupta de los espacios”, apuntó.

Décadas de problemas

Para el sociólogo Mauricio Alfaro Jofré, la emergencia por Covid-19 ha dejado al descubierto problemas que vienen de arrastre desde hace 30 o 40 años y que todavía la sociedad no ha podido revertir. A su juicio, en la Región de Ñuble quedan en evidencia algunas “situaciones sociales que eran bien críticas, pero poco visualizadas” como la pobreza, el hacinamiento, bajo estrato cultural y la falta de educación.

“El tema del hambre también ha aparecido, las ollas comunes han vuelto a tomar fuerza porque hay comunidades que han vuelto a reencontrarse, a mirarse y ver las necesidades del otro, y muchos de estos actores son los adultos mayores que están en condición crítica o familias muy jóvenes que no pueden acceder a un trabajo estable, sino a trabajos precarios, o viven en una condición rural que los obliga a mantenerse activos laboralmente, y en este caso el Estado o los gobiernos no se hacen cargo de estos grupos de personas”, añadió.

Además, advirtió que en el caso de Chillán el plan regulador solo tiene una mirada económica, no considerando a los territorios que hacen vida en ella.

“Ni tampoco considera a las personas que van a llegar a vivir en esos territorios, porque normalmente los planes reguladores cuando incluyen una expansión urbana y periférica, muchas de las personas que llegan tampoco están situadas en los valores socioculturales que puede tener este sector, y ahí se genera un quiebre tanto generacionales, culturales y eso también es una situación compleja”, dijo.

El arquitecto Claudio Martínez mencionó que los sectores oriente y suroriente de la capital regional de Ñuble, así como el otro extremo de la ciudad, el sector poniente, tienen desde hace muchos años problemas de políticas habitacionales deficitarias, que hoy día facilitan los contagios por Covid-19.

“No solamente se construyeron viviendas muy pequeñas en terrenos muy pequeños, de 70 metros cuadrados en muchos casos, sino que también la urbanización y los espacios públicos son de muy baja calidad. Eso influyó antes de la pandemia en mayor cantidad de delincuencia, la organización de bandas, porque son sectores de muy poca visibilidad, y son inseguros y ahora ha tenido una correspondencia en el tema de la pandemia, así como ayer ese espacio se prestaba para un lugar inseguro con mayor índice de delincuencia, mucho tráfico de drogas, hoy día también tienen un mayor índice de contagios por la pandemia porque tiene un patrón común que es el hacinamiento, viviendas muy pequeñas, con espacios estrechos. En resumen, hay una muy mala calidad de vida, tanto desde el punto de vista de la vivienda como del urbano”, expresó.

Como una solución para mejorar la calidad de vida de las personas de estas zonas, específicamente en Los Volcanes y Los Puelches, propone reurbanizar construyendo edificios de mediana altura.

“Creo que la única forma de resolver ese tema no solamente en relación a la pandemia, sino también en relación al mejor vivir de la gente que habita allí, es tomar medidas radicales, como una reurbanización, transformar una gran cantidad de viviendas que tienen muy pocas vías de acceso en edificios de mediana altura, con mejor calidad y mejor calidad de espacios públicos. Con una política de vivienda adecuada eso se puede hacer”, aseveró Martínez.

La crisis sanitaria en Chillán ha acentuado una realidad que se repite en Santiago, donde los sectores más vulnerables y con mayor concentración de poblaciones están más expuestos al contagio del coronavirus, porque sus habitantes al estar alejados del centro, utilizan más de transporte público desde su punto de origen, donde dadas las condiciones espaciales se torna difícil respetar el distanciamiento social.

Replantear el diseño urbano

Desde la mirada del arquitecto José Luis Gacitúa, Chillán dentro de las cuatro avenidas es una ciudad más o menos homogénea. Sin embargo, fuera de ellas, la tipología urbana es distinta y revela la necesidad de replantear el diseño de la ciudad para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes.

“En general, las ciudades están divididas por clases sociales, son ciudades donde discriminan y segregan, porque son notorias las diferencias entre quienes tienen y no tienen. Obviamente, todos los lugares que tú dices concentran más poblaciones y personas viviendo en lugares más pequeños, eso denota que el Covid se relaciona con la ciudad y su distribución social”, explicó.

Para el profesional, la emergencia sanitaria no solo obliga a un cambio en el sistema de salud, sino también en la visión que se tiene de la planificación urbana, siendo necesario dotar a los barrios de mayor equipamiento y áreas verdes para generar un impacto positivo en la vidas de las personas.

“Uno sabe que se han construido un montón de poblaciones, donde se levantan un montón de casas pegadas una a la otra, donde hay una necesidad de espacios públicos. También influye cuando la ciudad crece hacia un lugar y no generas el equipamiento necesario en ese mismo espacio, porque obligas a la movilidad de las personas. En vez de hacer en su propio entorno o entregar facilidades, que permitan que no tengas que moverse tanto en la ciudad, esas cosas también influyen en la propagación”, sostuvo.

El arquitecto ve con preocupación el concepto de vivienda actual que se expande sin frenos en la ciudad, facilitando el hacinamiento y generando los problemas sanitarios que reveló el Visor Covid-19.

“Hoy en día el poder lo tiene las inmobiliarias, son las que compran los terrenos y tienen toda la facultad para diseñar un tipo de vivienda, que tiene que ver con la mayor cantidad de viviendas en un mismo espacio, lo que facilita el hacinamiento, y no pensar la ciudad donde el ser humano es el primero que debe importar”, criticó.

Para Gacitúa, la calidad de los espacios es el foco principal, porque va a determinar la calidad de vida personas. “La solución es crear ciudades más homogéneas, donde no sean tan marcados los barrios por los estratos sociales, para que se genere una ciudad más compacta, pero para eso, tiene que acortarse la brecha social. Cuando generas igualdad en un país, aportas a que todas personas puedan surgir, por lo tanto, puede generar más demanda de un tipo de ciudad. Generalmente, las ciudades de Europa son el mejor ejemplo de ciudades más homogéneas. Cuando se generan este tipo de ciudades, más de barrio, la gente siente una apropiación de su lugar y hay más sentido de comunidad”, advirtió.

Política habitacional

Desde la Seremi de Vivienda y Urbanismo están conscientes del hacinamiento en algunos lugares de Chillán, y lo enfrentan acelerando la entrega de viviendas en los últimos meses, llegando a más de mil beneficiados.

Además, recalcaron que se ha avanzado en mejorar la política habitacional, incluso antes de la pandemia, redefiniendo el concepto de vivienda social, que en el pasado estaba circunscrita a la periferia, y por ende, distante de los centros urbanos.

“Estamos desde ya incluso mucho antes de la pandemia, trabajando en mejorar la política habitacional, con proyectos de integración social. Por ejemplo, ya estamos beneficiando y premiando en los concursos de proyectos, aquellos que estén mejor ubicados, equipados, cercanos a los centros urbanos de manera de equilibrar. El ministerio ya no focaliza proyectos en los extremos de las ciudades, eso de lo que era antes, las viviendas sociales para afuera, no”, destacó el seremi del ramo, Carlos Urrestarazu.

“Antes era muy normal tener viviendas con subsidio del Estado que fuesen de 35 metros cuadrados, desde el 2010 en adelante ninguna vivienda es inferior a 50, entonces, ya hay cambio bastante radical”, agregó.

En la dirección a mejorar los espacios de los conjuntos habitacionales, la autoridad anunció que a partir de noviembre entra en vigencia la Ley de Aportes al Espacio Público, que va a permitir que los proyectos de “X magnitud” tengan que ceder terreno al espacio público. “Eso va generar que tengamos barrios mucho más equipados con áreas verdes y parques. Estamos trabajando fuertemente en una política de parques en la Región de Ñuble, que antiguamente no teníamos. Estamos ad portas de tener, esperamos el próximo año, un parque intercomunal”, detalló Urrestarazu.

Texto: Susana Núñez / Antonienta Meleán

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