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Arrau defiende aprobación de chancadora pese a rechazo en Biobío

“Siempre lo hemos dicho, los proyectos de Ñuble se votan en nuestra región, y su evaluación se realiza independiente de los resultados de votaciones anteriores”, fue la frase con la que el intendente Martín Arrau explicó la aparente paradoja que existió en la votación del proyecto de extracción de áridos de Arenex en Huape, que había sido rechazado por el SEA de Biobío, organismo que analizó el tema durante casi tres años.

El Intendente, amparándose en criterios técnicos, justificó lo que para los vecinos de Huape, Huechupín, Quinchamalí y otros lugares constituye una vulneración grave de sus derechos y además parece poner en evidencia deficiencias en la manera en que se tramitan y aprueban proyectos similares.

Para la máxima autoridad regional, “los proyectos tienen alcances técnicos de diversos ministerios o servicios, cuya evaluación debe ir dirigido al cumplimiento de normativa ambiental vigente y en este caso se escucharon los argumentos de ambas partes y el titular del proyecto aportó nuevos compromisos que permitieron su aprobación”.

Martín Arrau, fue una de las siete autoridades que validaron la propuesta de la empresa Arenex de Cementos Biobío. Esta empresa, ingresó el 2017 un plan de extracción muy diferente respecto del que fue aprobado. De hecho, en la misma sesión del pasado viernes, el gerente de la entidad, Aquiles Veas, la modificó para ajustarse a la normativa y hacerla menos invasiva respecto del entorno, reduciéndola desde 109 hectáreas a algo más de 65 hectáreas.

Mientras que para los vecinos y dirigentes ambientales esta jugada de la empresa no parece tener sustento, pues no habría seguido conductos regulares y cambia el proyecto inicialmente ingresado en Concepción en octubre de 2017, las autoridades locales avalan el proceder de la firma penquista.

Arrau, agrega que “los proyectos en la Región de Ñuble son bienvenidos siempre y cuando cumplan con la normativa ambiental. Aquí se ha analizado por los servicios públicos correspondientes los diversos aspectos de este proyecto y la única observación que quedaba ha sido abordada por el titular, de tal manera que se ha optado por aprobar el proyecto”.

Seremi del Medioambiente

En tanto, el secretario regional ministerial de Medio Ambiente, Patricio Caamaño, que fue uno de los dos que rechazó el proyecto(junto a la titular del SEA de Ñuble), reafirmó la validez del proceso y además la manera poco ortodoxa que tuvo la empresa para modificar su propuesta en última instancia.

Durante toda la exposición de profesionales del SEA Ñuble, no hubo señales de que el proyecto de Arenex pudiera tener algunos cambios en ningún sentido, sino que se expusieron las conclusiones del SEA Biobío, incluído el rechazo. Y en ningún momento se mencionó que hubiera un recorte en la superficie de extracción.

La autoridad ambiental, agregó que “las comisiones son públicas, y también está la oportunidad que tanto el público, como un titular hagan intervenciones, con la venia de quien preside la comisión del SEA, el Intendente, que previamente autorice”.

Caamaño, indicó que no es extraño que el titular presente en la sesión final de votación antecedentes diferentes de los que habían sido analizados en todo el proceso de análisis de la propuesta empresarial.

Desde esta perspectiva, subrayó que“el intendente regional tiene la atribución de analizar las solicitudes que llegan antes de la sesión y aprobarlas o rechazarlas: Nos pasó con los proyectos de las salmoneras, inmobiliarios y un proyecto solar”.

Para Caamaño, durante la sesión, la empresa puso sobre la mesa un acuerdo ambiental voluntario, lo que quedó “sujeto a la votación de parte de la comisión”.

Las autoridad, subrayó que en este caso la aprobación definitiva de la firma penquista permitirá fiscalizar de buena forma las actividades que realice.

“Los PAS (Permisos Ambientales Sectoriales) buscan eso y al obtener la Resolución de Calificación Ambiental(aprobación) nos da la atribución a través de la SMA (Superintendencia de Medio Ambiente) de dar cumplimiento a todo lo que el Informe Consolidado de Evaluación más los Compromisos Ambientales Voluntarios” contienen.

Cuestionamientos al sistema

Sin embargo, queda en la retina de los dirigentes ambientales y vecinales que el sistema en apariencia falló al aceptar que la empresa presentara antecedentes adicionales que modifican el plan inicial sin que exista hasta ahora certeza de que los ingresara previamente y que el nuevo modelo fuera conocido por todos los seremis presentes que integraron la Comisión de Evaluación Ambiental(CEA), presidida por el  intendente.

Además, el cambio sustancial en el proyecto expuesto por la empresa, no despeja las dudas que existen en la comunidad respecto de las consecuencias negativas que la intervención masiva de maquinarias tendrá en el territorio.

El modelo de extracción, consideraría el retiro de material en terrenos fértiles generados por inundaciones milenarias, con el fin de acceder al material pétreo situado en el subsuelo, detalla el productor Luis Mardones.

Este, agregó que de ser horadado el terreno se generarán las condiciones para que en casos de aumento de caudal o lluvias se produzcan inundaciones importantes en los terrenos vecinos.

Mardones, defiende la validez de la resolución del SEA Biobío, quien tras tres años de estudios decidió rechazar el proyecto por tener dudas respecto de la calidad de los terrenos y su real caracterización.

En la sesión del viernes pasado, profesionales del SEA Ñuble presentaron las razones de Biobío para sugerir que la propuesta empresarial debiera ser rechazada.

Como publicó La Discusión, en su informe final, el SEA Biobío recomendaba rechazar la Declaración de Impacto Ambiental del proyecto Ampliación y Traslado de Extracción y Procesamiento de Áridos RíoÑuble en Confluencia con Ríos Chillán y Changaral, al Fundo San Francisco, sector Huape.

La entidad fundamentó su rechazo basándose en que el proyecto no acreditaba el cumplimiento de los requisitos de otorgamiento de carácter ambiental contenidos en el Permiso Ambiental Sectorial 160 del Reglamento del SEIA: ‘Permiso para subdividir y urbanizar terrenos rurales o para construcciones fuera de los límites urbanos’, que otorga el Servicio Agrícola y Ganadero de la Región del Biobío, uno de los órganos técnicos encargados del otorgamiento de este Permiso”.

Además, se planteaba que el titular no realizó una adecuada caracterización del suelo, a lo que se suma que “no acredita que no se genere un impacto significativo en relación a la pérdida de suelo”.

El SEA, subrayaba que “dado que al no estar bien caracterizada el área de influencia del recurso suelo no es posible evaluar la significancia de los impactos que se generarían por las partes, obras y acciones del proyecto sobre dicho recurso en términos de cantidad y calidad, respecto a su condición inicial”.

Finalmente, se exponía y de acuerdo a lo establecido en el artículo 19 de la Ley 19.300: “se rechazarán las declaraciones de Impacto Ambiental cuando no se subsanaren los errores, omisiones o inexactitudes de que adolezca o si el respectivo proyecto o actividad requiere de un Estudio de Impacto Ambiental o cuando no se acreditare el cumplimiento de la normativa ambiental aplicable, de acuerdo a lo dispuesto en la presente ley”.

Para Luis Mardones, la modificación de último momento de la empresa no resuelve las dudas expuestas por el SEA de Concepción, sino que deja más dudas acerca de la validez de la sesión donde se resolvió el futuro de un sector de Huape que hasta ahora ha sido utilizado con éxito por familias locales y la Viña de Miguel Torres gracias a su fertilidad y existencia de riego a través de varios canales que lo circundan.

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