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Abrupta salida del Presidente marcó responso del mártir de Carabineros

Mauricio Ulloa

Probablemente no exista precedente cercano en la historia de Ñuble respecto a una misa que haya debido interrumpirse en dos ocasiones, debido a incidentes inesperados, como ocurrió en el responso oficiado en Quillón para el sargento primero Francisco Benavides Sánchez, el día de hoy.

Lo que debía ser un acto religioso sobrio, considerando que el uniformado era despedido en calidad de mártir, tras caer producto de un balazo durante un procedimiento en La Araucanía, se vio interrumpido por dos situaciones inesperadas, vistosas y, por lo menos, incómodas.

La primera de ellas, a solo minutos de iniciada la homilía, cuando un sobrino del uniformado fallecido se adelantó hacia los puestos de la primera fila e increpó a viva voz al Presidente, Sebastián Piñera, quien había llegado junto a la Primera Dama, Cecilia Morel a la misa.

Más adelante se sabría que el sobrino, quien pertenece a la Marina, actuó de manera espontánea y sin consultar al resto de la familia. Será imposible olvidar que le recriminó el poco apoyo que, a su juicio, él y su Gobierno le ha dado a Carabineros; y menos sus últimas palabras: “por favor, retírese”.

Piñera siguió en su lugar no más de dos o tres minutos, y con toda su delegación se retiraron por una puerta lateral de la capilla, que da a la casa parroquial, y de ahí abordó su vehículo para retirarse de la comuna, sin dar declaraciones, como estaba previsto.

En consecuencia, tampoco lo haría su representante en Ñuble, el intendente Cristóbal Jardua, al finalizar la ceremonia.

Pese a lo tenso de la situación, el director general de Carabineros, Ricardo Yáñez, hizo uso de la palabra y avanzado en su discurso, nuevos gritos interrumpieron el acto. Esta vez, debido a que el padre del sargento Benavides se había desmayado, y sus cercanos pedían urgente asistencia médica.

Fue trasladado al Cesfam de Quillón, donde finalmente logró reponerse.

La misa finalizó pasada las 12.30 horas y entremedio de los aplausos de los quilloninos que aguardaban afuera, bajo una tenue lluvia, su féretro fue conducido al cementerio municipal de Quillón, para ser sepultado en una ceremonia más íntima, no sin antes dejar como una tercera postal del día, la imagen de un grupo de carabineros (sus amigos) quienes formaron un círculo y se abrazaron como cuando un equipo se intenta dar ánimos y trata de levantar el corazón, para volver a entrar de nuevo a la cancha ante un rival que los está venciendo.

Respaldo jurídico

Ya fuera de la capilla, el director general volvió a hablar con los medios. Y en primer lugar dijo “no compartir” la decisión del familiar, quien le pidió al Presidente que se retirara, y si ya el miércoles pidió “todo el apoyo del sistema penal”, hoy fue aún más directo.

“Necesitamos un respaldo jurídico mayor, que haya un ordenamiento jurídico con normas que permitan que, cuando actúan carabineros, después de que usen sus armas, no pasen a un control de detención, sea imputado por el delito de homicidio”, manifestó.

A juicio del general Yáñez, “eso es lo que hay que de alguna forma hacer para que los carabineros puedan actuar con un poco más de condiciones de seguridad, que no ocurra lo que ha sucedido en otras oportunidades, que por hacer uso de sus armas pasan inmediatamente como imputados y detenidos”.

Respecto a los peritajes realizados en el lugar de la emboscada (Collipulli), se estableció que hubo al menos cuatro armas distintas efectuando disparos. Esto porque se hallaron proyectiles correspondientes a una escopeta y a tres pistolas calibre 9 mm.

El fiscal Carlos Bustos dijo que se confirmaba “la hipótesis de la emboscada y que estos sujetos tenían la intención directa de dar muerte a algunos de los funcionarios”.

Mauricio Ulloa

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