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Abandono de hogares por parte de menores se ha reducido este año

Para muchos el que cada año se presenten entre 400 y 500 denuncias por presuntas desgracias en Ñuble, es un dato desconocido. Y la gran mayoría obedece a menores de edad.

Y aunque en el grueso de los casos, se trata de personas que han vuelto a los días de desaparecer, el fenómeno debe ser investigado con rapidez por Carabineros, el Tribunal de Familia (cuando se trata de menores), y dos brigadas de la PDI, la Brisexme y la Brigada de Homicidios, por los riesgos evidentes y la desesperación en las que suelen caer las familias.

Otro dato relevante es que muchas veces, entre menores por quienes se presentan las denuncias, suelen ser internos de las residencias de menores, quienes abandonan el recinto sin dar aviso a los sostenedores, ni a sus familias.

Sin embargo, durante esta época de emergencia sanitaria, y con un virus sin vacuna de contrarresto en las calles, este 2020 tales denuncias suman apenas 91, en contraste con las más de 200 que a esta misma fecha del 2019, se habían registrado.

Es más, durante el tiempo en que Chillán y Chillán Viejo estuvieron bajo la medida de cuarentena total, apenas se denunciaron ocho casos, de ellos cuatro eran menores de residencia, “quienes sencillamente se fueron a la casa de sus padres, y de manera excepcional, ante la situación sanitaria por el coronavirus, los tribunales de Familia autorizaron a que se quedaran con sus familias a pasar la cuarentena”, explicó la directora regional del Sename, Carolina Tapia.

Afortunadamente, no se han resgistrado más abandonos en las residencias de Ñuble.

Pero la tarea de mantener a esos menores sin salir, no ha sido una tarea sencilla, “y las tías han tenido que exigir la imaginación para mantenerlos ocupados, entretenidos y aprendiendo distintas cosas de manera motivada, porque no es sencillo trabajar con niños en estas circunstancias”, apuntó.

Uno de los factores más importantes que ayudaron a que los menores hayan podido pasar casi un semestre sin estar con sus familias, fue un convenio entre la seremi de Justicia y la empresa de telefonía Huawei, quienes le entregaron a cada uno de estos menores un aparato con Internet, de manera que pudieran comunicarse con sus cercanos a través de videollamadas.

“Lamentablemente, se ha tenido que ser muy estrictos en el tema de las visitas, para evitar que los niños se contagien”, advierte Tapia.

Explica que “por ejemplo, se les permite a los padres que lleguen solo hasta la reja de las residencias para llevarles encomiendas, las que no permiten alimentos elaborados a mano. Por eso lo de los teléfonos ha sido de gran ayuda”, acotó.

Turnos siete por siete

Jael Parra, directora de la residencia Nuestra Señora de la Esperanza (de lactantes y prescolares), explica que a raíz de la emergencia, las “tías han tenido que establecer turnos de siete por siete por doce horas, para luego irse turnando”, considerando que muchos de sus residentes son escolares y no van a clases.

Ellos han acudido a talleres de fútbol, talleres de cine, baile, de comida y un sinfín de actividades, las que incluso suma fabricación de mascarillas y papelógrafos, para que tomen conciencia de lo que es el coronavirus.

Hay 35 menores en esa residencia y “la verdad es que el tema de las videollamadas les ha servido bastante, no les ponemos restricciones y llaman a la familia cada vez que lo piden”, explicó.

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