[Editorial] Recursos para innovación

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: V.Orellana

Desde el año 2015, Chile ha debido enfrentar magros resultados económicos, con cifras que revelan un bajo crecimiento, justificado en parte por un escenario externo bastante complejo, con un menor crecimiento mundial e inferiores retornos por las exportaciones más importantes: los commodities. Debido a esto, el país sigue enfrentado a una incertidumbre respecto del comportamiento de las principales variables, como el crecimiento, la inversión y el empleo.

El cobre sigue siendo el sueldo de Chile y hay que reconocer que no se vislumbra, en el corto plazo, un cambio sustancial en la canasta exportadora del país, concentrada principalmente en el sector minero, el forestal, el acuícola y el agrícola, donde la industria manufacturera exhibe mayor proyección en áreas de baja agregación de valor.
Según el Banco Mundial, la única forma de que Chile dé un paso hacia el desarrollo, de manera de superar el umbral de los 40 mil dólares de PIB per capita (hoy bordea los US$23 mil) es enfocar sus esfuerzos en invertir en tecnología e innovación, lo que contribuiría significativamente a que en el largo plazo el país disminuya su dependencia del cobre pueda enfrentar de mejor forma las crisis energéticas, que determinan en gran medida los costos productivos.

En ese sentido, además de abordar los desafíos macroeconómicos inmediatos, como recuperar un mayor dinamismo económico con una política monetaria expansiva que no ponga en riesgo el control de la inflación, lo que sin duda tendrá un efecto positivo en el mercado laboral, es importante que Chile también aborde un desafío fundamental de largo plazo: innovar.

Para lograr esto último, ya se han comenzado a dar algunos pasos, lo que se valora, como la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología, una demanda de larga data que si bien podría representar una mayor burocracia estatal, no es menos cierto que constituye una señal potente de parte de la autoridad respecto de la importancia que el Gobierno le da a esta materia. Sin embargo, nada de esto generará frutos si ello no va a acompañado de un aumento efectivo de los recursos destinados a investigación e innovación.

Actualmente, Chile gasta el 0,38% del PIB en I+D, menos de la mitad de lo que gasta Kenia, por debajo de Mozambique y a la par de Ghana. La cifra luce bien a nivel latinoamericano, pero es la peor de los países miembros de la OCDE. Pero invertir en investigación no es un lujo de países ricos, sino que ha sido una condición para que esos países sean desarrollados hoy. Chile debería estar invirtiendo cerca del 1% del PIB en esta materia con una importante participación del sector privado. Y si bien eso no es así, hay algunas señales auspiciosas, como un rol cada vez más activo de la empresa en este ámbito, gracias a estímulos fiscales.

Se requiere, por tanto, seguir trabajando, con mayor esfuerzo, en implementar políticas fiscales que generen una mayor asociación entre el sector privado y el académico, de manera de integrar la ciencia a los procesos productivos, generando soluciones e innovaciones que contribuyan a mejorar la competitividad, pero fundamentalmente, a diversificar el modelo de desarrollo basado en la exportación de materias primas.