Pese a efectos del 27F vínculo entre Chillán y Dichato se mantiene

Dichato ha sido históricamente uno de los balnearios de la Región del Bío Bío preferidos por los chillanejos.

Previo al terremoto del 27 de febrero de 2010, que generó pérdidas irreparables en la zona, eran muchas las familias que tenían propiedades en la localidad tomecina y pasaban incluso la temporada estival completa en la zona. Hoy, a pocos días de cumplirse siete años de la catástrofe, el panorama ha cambiado.
Si bien la mayoría perdió sus casas de veraneo y varios continúan con la incertidumbre frente al destino que le darán a sus terrenos, o lo que quedó de ellos tras la expropiación, el vínculo emocional con el lugar es algo que se mantiene intacto.

Así lo asegura Cecilia Henríquez, presidenta de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos de Chillán. Para ella el balneario fue por años su destino de veraneo y ahora solo lo visita por el día.

“Lamentablemente muchos chillanejos tuvieron que vender,  porque no han tenido los recursos económicos para poder reconstruir. El apoyo nunca lo tuvimos. Incluso ahora estoy viendo la posibilidad de poder conectar agua potable, tener luz, para poder comenzar a hacer algo. Creo que de alguna u otra manera todas las familias chillanejas que tenemos una vida ligada con Dichato no podemos cortar esa relación y no podemos dejarlo”, comenta.

Henríquez enfatiza en que son varias las generaciones de chillanejos que crearon un vínculo importante con Dichato, al punto de que muchos proyectaron una vida en el lugar. “Cuesta mucho despegarse. Da mucha tristeza, mucha pena ir y vivir de los recuerdos, porque no podemos hacer nada más allá”, dice.

Para Miguel Barra, suplementero de la localidad costera, quien tras 28 años trabajando en el rubro ha tenido la oportunidad de conocer a varias de las familias que tradicionalmente concurrían al lugar, el balneario fue y continúa siendo chillanejo.

“En los años 60’, 70’, 80’, e incluso desde antes, era el balneario de los chillanejos. Tras el terremoto algunas de las familias que por años vinieron han vuelto”, indica.

Barra, quien tiene su kiosco pintado con los colores de LA DISCUSIÓN, agrega que “ellos vienen por un tema más nostálgico y generalmente por el día o el fin de semana. Hay algunos que me pasan a ver y hacemos un poco de historia del pueblo y la unión de Chillán con Dichato”.

Cree que pese a que los ñublensinos programan pasar la temporada estival en otros lugares, siempre tienen la necesidad de regresar.

“De una u otro forma vienen, porque pueden ir a Pucón o incluso al extranjero, pero a Dichato tienen que venir. Así me dijo un amigo que prácticamente creció acá. Con él recordamos distintos momentos y lugares, como los taca-taca de ‘Don Goyito’, donde nos juntábamos, la playa y tantas cosas”, indica.

“Sigue siendo chillanejo”

Una opinión similar tiene el consejero regional de Ñuble, Juan López Ferrada, quien visita la zona desde que era un niño.

“Creo que Dichato sigue siendo el balneario de los chillanejos por excelencia, porque la verdad es que hoy, pese a todo lo que ha cambiado, cuando uno camina por la costanera se sigue encontrando con gente de la comuna”, sostiene.

El consejero agrega que el lazo de los chillanejos con la localidad tomecina viene desde hace muchas décadas, y se afianzó con el uso del tren ramal que unía la capital de Ñuble con el balneario.

“Hay que recordar que éramos muchos los que viajábamos al lugar en el tren los días domingo. Salíamos a las siete de la mañana y estábamos todo el día allá, jugábamos en la playa y la verdad es que esas raíces son las que se mantienen hasta el día de hoy”, sentencia.