El millonario y oscuro negocio para el recambio de luces LED

La fallida licitación para concretar el recambio de las viejas luminarias de sodio de Chillán por la moderna tecnología LED fue uno de los hechos más controversiales del año en la ciudad, pues involucraría, de haberse gestado el contrato, millonarios recursos municipales, la presencia permanente de un profesional con amplias redes nacionales, pero cuestionado, acusaciones de concejales, intrigas políticas, el aborto obligado del plan estrella local y acusaciones ante la justicia.

Todo comenzó en marzo pasado,  cuando la Municipalidad de Chillán presentó al ingeniero eléctrico Sergio Wicki Caro, un experto en la tecnología LED desconocido en la ciudad,  titulado en la Universidad de Santiago de Chile bajo el nombre de Sergio Muñoz Caro, el que se cambió con posterioridad. 

Este asesor y consultor municipal fue presentado por el alcalde Sergio Zarzar en sesión de Concejo Municipal como la persona que lideraría un estudio cuyo destino era analizar la red lumínica de la ciudad y presentar ante los ministerios de Hacienda y Energía los informes que aseguraran que Chillán estaba en condiciones de endeudarse a largo plazo, para cambiar todas las luminarias de sodio que quedan en su trama urbana, unas 15.000, con una inversión calculada en unos $10.800 millones.

Tras la presentación oficial se produjo la primera reunión de trabajo entre Wicki y los concejales, donde el ex edil Jorge Marcenaro, alertado de las actividades del ingeniero civil eléctrico, presentó una serie de antecedentes que daban cuenta de eventuales irregularidades o cuestionamientos de Contraloría sobre él, cuando trabajaba para la Municipalidad de Renca, materia que fue expuesta además en un reportaje del portal de periodismo de investigación Ciper. 

Tras varias semanas de escaramuzas, el tema fue olvidado, pero la Municipalidad de Chillán, lejos de descartar a Wicki como el encargado de efectuar el estudio, lo defendió y confirmó como consultor externo, de tal manera que en dos meses cumplió las gestiones que se le habían encomendado y que derivaron en dos pagos por un total de $6.000.000 para el profesional. 

Con la confirmación de que la ciudad podía endeudarse a largo plazo por unos $10.800 millones para cambiar las luminarias, el municipio de Chillán llamó a licitación con el fin de encontrar a la empresa que pudiera ejecutar las obras encomendadas, en el contrato más millonario pagado por la casa consistorial en su historia con recursos propios.  A la entrega de propuestas técnicas y económicas, concretada el 12 de agosto pasado, llegaron solamente dos empresas con proyectos concretos: The Pegasus Group Company S.A., con una oferta por $6.080.592.600, y Maxligth GCE Solar Chile, que propuso $10.588.233.121. 

De inmediato se generó la controversia, ya que partir de la entrega de los antecedentes el concurso público dio un vuelco y se instaló la suspicacia en el municipio y en la opinión pública en general. Esto debido que frente a un proyecto calculado por la Municipalidad de Chillán, tras el informe de Wicki, para costar  $10.800 millones, llegó una empresa ofreciendo poco más de $6 mil millones, generando una diferencia de más de $4.500 millones entre las firmas postulantes.  Nadie hasta el término de la licitación conocía ni podía imginarse que el asesor municipal, que elaboró el estudio base de la licitación y quien probablemente iba a ser el controlador del contrato, era parte de una de las empresas interesadas en adjudicarse el millonario proyecto: Representaciones Offersuite, que no era más que la misma Maxligth GCE Solar Chile, que ofertó la propuesta más cara.

Sergio Muñoz Caro o Sergio Wicki Caro, al menos hasta 2015  -de acuerdo registros de documentos investigados por LA DISCUSIÓN- fue funcionario o estuvo ligado contractualmente a Maxlight-Offersuite, firma que compitió por adjudicarse el contrato más millonario pagado alguna vez por el municipio chillanejo, y a un costo $4.500 millones superior al de otra empresa competidora.

Tras revelar LA DISCUSIÓN las relaciones entre el ingeniero asesor y una empresa interesadas, la municipalidad declaró desierta la licitación. Posteriormente, Sergio Wicki demandó al concejal Jorge Marcenaro por eventuales injurias y calumnias, causa que continúa su tramitación, pero a la que varios personeros que han declarado ya no le ven futuro alguno. 

La municipalidad tiene la misión ahora de llamar a una nueva licitación, pero sin la figura de Wicki como asesor y con nuevas bases que aseguren transparencia y un cálculo más exacto del costo global del recambio.