Dos décadas esperando por un puente llevan varias comunas de Ñuble

Un sabor amargo dejó en ocho municipios de Ñuble la decisión tomada por la Intendencia Regional del Bío Bío el pasado jueves, sobre el uso que se le iba a dar al puente mecano que une Concepción con San Pedro de La Paz, que actualmente está en etapa de desarme. Si bien fueron 14 los gobiernos municipales locales que presentaron sus solicitudes a la Secretaría Regional del Ministerio de Obras Públicas, con el objetivo de hacerse de algunas partes de la gran estructura metálica de 1.465 metros de largo y así mejorar el sistema de puentes de sus sectores, menos de la mitad de ellas fueron en parte favorecidas.

El puente Patagual de Quillón, El Negro en Ránquil y el Collipeumo en Ninhue son los que serán repuestos con parte del mecano penquista; lo mismo se hará con la Balsa Cerro Negro de Bulnes, con El Saltillo de El Carmen y los viaductos Mallocaven y Perquilauquén de Ñiquén. En tanto, los pedidos de San Carlos, Quirihue, Pemuco, Yungay, San Nicolás, Trehuaco, Cobquecura y Coelemu, fueron descartados por la máxima autoridad regional, Rodrigo Díaz, quien tras revisar la información técnica de las solicitudes, tenía que elegir las que más se ajustaban al criterio del Gobierno, que era generar un gran impacto social a las comunidades, sobre todo a las denominadas zonas rezagadas.

PROBLEMAS VIALES

Solo dos de los 11 cruces viales que forma el estero Navotavo en su paso por el casco urbano de San Carlos está pavimentado, otros cuatro de ellos son puentes de madera que aunque reciben las mantenciones correspondientes, su condición limita el libre uso para el tránsito vehicular, según comentó el alcalde Hugo Gebríe.
El estado más crítico se da en cinco calles, explica el jefe comunal, ya que la carencia total de estructuras para la circulación del transporte público o privado genera transtornos viales a los habitantes. Con el objetivo de mejorar el sistema de puentes, el municipio sancarlino presentó ante la Seremi del MOP nueve proyectos para conseguir parte del la estructura mecano penquista, sin mayor éxito.

 “La verdad este año nos hemos sentido huérfanos respecto a la aprobación de proyectos para la comuna. Llevamos 23 años haciéndole pedidos al Gobierno para solucionar este problema, pero hasta ahora no hemos sido escuchados. Me alegro que comunas como Ñiquén hayan sido favorecidas, ojalá a nosotros nos toque algún día”, detalló.

Hugo Gebríe lamentó el que las iniciativas municipales muchas veces queden pendientes de concretar por  falta de recursos y recordó que desde su administración se han gestionado al menos 70 proyectos que actualmente tienen recomendación social, pero que están a la espera de financiamiento.

Pese a que en San Nicolás el puente de madera del sector de Dadinco está en malas condiciones y desde hace al menos 20 años la administración edilicia pugna por reponerlo, tampoco fue priorizado por la intendencia regional. No obstante, el alcalde Víctor Toro se mostró optimista de que serán recompensados con otras solicitudes. “Tendremos que tener paciencia, porque de seguro nos priorizarán otros proyectos. Entiendo que esto le compete al Ministerio de Obras Públicas, así que esperamos tener buenas noticias más adelante”, sostuvo.

IMPACTO EN EL DESARROLLO

Los jefes comunales de Cobquecura, Trehuaco y Coelemu advierten que no tener el borde costero de la provincia debidamente interconectado les resta posibilidades de desarrollo a la zona. Es por eso que lamentaron que la solicitud de puente que presentaron, en el que requerían 820 de los 1.465 metros del mecano para instalarlo en la desembocadura del río Itata, haya sepultado sus aspiraciones más próximas de ver la costa de Ñuble con un camino directo que les comunique con Dichato y Tomé. La autoridad de Trehuaco calificó como un “balde de agua fría a sus aspiraciones” la decisión del Gobierno, aunque igualmente está esperanzado en que tendrán una solución definitiva en los próximos años.
Por su parte Quirihue vive su propio anhelo de desarrollo vial. El alcalde Richard Irribarra recalcó  que el vetusto puente de madera en el sector de Llohué, camino a Torrecilla, es clave en el futuro cercano de su comuna, toda vez que de ejecutarse su reposición podrán contar con una vía segura para el tránsito mayor de vehículos hacia Ninhue, San Carlos y el paso fronterizo que se piensa construir en San Fabián de Alico.
Si bien esta iniciativa, junto a las otras estructuras de madera de El Maje y Culenco, no encontraron respuesta, el edil sostuvo que sus opciones no terminaron.
“Uno siempre espera salir favorecido; en esta oportunidad no se pudo, pero vamos a seguir insistiendo más adelante”, indicó.