Cobquecura apunta ser reconocida como zona de avistamiento de ballenas

La espectacularidad de los desplazamientos casi sincronizados de ballenas, orcas y delfines por los mares de Chile y el mundo, si bien es un hecho singular que demuestra lo bella y rica que puede ser la naturaleza, en Cobquecura es un hecho habitual ver estas especies aprovechando lo que les ofrece su territorio marítimo.


Son pocos los afortunados que han podido disfrutar de las verdaderas exhibiciones que suelen realizar los mamíferos acuáticos en la provincia; los pescadores que a diario se adentran al mar utilizando pequeñas lanchas con motor fuera de borda en busca de sus sustento diario, los científicos que ejecutan proyectos de investigación en las aguas ñublensinas teniendo como base modernas embarcaciones y los surfistas, quienes subidos en sus tablas desafían las olas.


Danilo Placencia es uno de los surfistas más activos de Cobquecura. La permanente práctica de su actividad deportiva preferida le ha permitido en varias oportunidades ser testigo de la exuberancia y hasta familiaridad con la que algunas especies reaccionan ante la presencia humana.


Pequeños cetáceos corriendo olas junto a compañeros suyos y manadas que de manera curiosa se acercan a poca distancia de las playas Buchupureo o Rinconada, son las escenas más recordadas.


“Comunmente las ballenas en Cobquecura se pueden ver desde 200 metros de la costa, pero hay ocasiones en que es posible hacerlo a 100 metros. Hay semanas en que prácticamente se ven todos los días”, menciona y recuerda que en noviembre pasado se apareció hasta grupos de 15 ejemplares.


A juicio de Placencia, dada la riqueza del mar local, sería adecuado que se la reconozca como una zona especial de avistamiento, lo que permitiría además de aprovechar su belleza, estudiarla.


Por su parte Danilo Alegría, pescador de la zona de Rinconada, señala que es común ver ballenas paseando junto a su embarcación, aunque aclara no temer por posibles incidentes que podría generar la cercanía de los animales.


Alegría sostiene que, además del impacto que les generaría en su actividad extractiva, la instalación de proyectos salmoneros y acuícolas en sus mares afectará el ecosistema y provocará que las ballenas se alejen de la comuna.

Riqueza
Desde el año 2008 científicos del Programa de Investigación Marina de Excelencia (Pimex) de la Facultad de Ciencias Naturales y Oceonográficas de la Universidad de Concepción (UdeC), realizan estudios en el mar cobquecurano.


Renato Quiñónez, director del Pimex, explica que el territorio marítimo de Cobquecura es altamente productivo y que por eso llegan peces pequeños como la sardina y anchoveta, que sirven de alimento para peces más grandes y algunos mamíferos marinos residentes como el lobo marino y el delfín chileno.


Respecto a las ballenas y orcas, el experto sostiene que utilizarían estas costas como una parte de su ruta migratoria hacia el sur, utilizando a Cobquecura como un punto de descanso y alimentación dentro del viaje anual que realizan estas especies desde el Ecuador hacia el polo sur.


Hasta la fecha el Pimex ha identificado siete especies de cetáceos en el mar ñublensino; las ballenas sei, franca austral, fin, jorobada, la orca y los delfines oscuro y chileno.


Quiñónez precisa que algunos mamíferos han logrado acercarse a distancias muy cortas de la playa, regalando momentos inolvidables al equipo de trabajo.

“La distancia más cercana que hemos registrado son 20 o 30 metros de la playa. El año 2009 registramos una ballena franca austral justo frente a la playa de Caleta Rinconada, esta ballena mostraba su aleta lateral como si se estuvieras revolcando en la arena; fue un bello espectáculo que disfrutamos los investigadores del Pimex. Por otro lado, el delfín chileno lo vemos muchas veces asociado a la zona de rompiente de la playa, es decir justo detrás de donde revientan las olas.

El director de Pimex indica que si bien es posible explotar turísticamente el fenómeno, afirma que se necesita educar a los pescadores y visitantes para que los avistamientos a bordo de embarcaciones se realicen de manera ecológicamente sustentable.

“El turismo es un pilar clave de la economía de Cobquecura, donde el mar y La Lobería son factores claves. El avistamiento de cetáceos puede ser otro atractivo natural que potencie el turismo en la zona. Hoy existe un marco legal de protección de los cetáceos y otros mamíferos marinos. Lo importante es que los ecosistemas en los que residen o se desplazan los mamíferos marinos mantenga una integridad ecológica adecuada. Para eso se requiere que exista un control y fiscalización adecuada de actividades realizadas por el hombre que pueden eventualmente dañar el ecosistema como es la sobreexplotación pesquera y la contaminación”, recalcó.

Respecto al Santuario de la Naturaleza, el científico apuntó que se requiere potenciar su uso y su biodiversidad como herramienta de educación ambiental, mejorando la señalética del lugar, divulgando más entre los residentes y turistas la normativa existente relacionada con la protección del Santuario y la fauna que allí habita; además de promover la participación de la comunidad en actividades de conservación y protección del Santuario, promoviendo pequeñas empresas ecoturísticas que potencien el papel de La Lobería en el desarrollo local.

Zona de avistamiento
Pese a la singularidad del mar de Cobquecura en cuanto a lo atractivo que resulta para los grandes mamíferos, el sector no es conocido a nivel nacional como un lugar de avistamiento de cetáceos como sí lo son zonas de las regiones de Atacama (isla Damas), Los Lagos (Chiloé y Golfo Corcovado), Magallanes (Parque Marino Francisco Coloane) y la Antártica, hasta donde llegan regularmente miles de personas a apreciar ballenas.

El secretario regional del Ministerio de Medio Ambiente, Richard Vargas, afirma que la presencia de cetáceos y mamíferos de gran tamaño en las costas de Ñuble es un espectáculo que claramente podría fomentar el turismo.
“Esto se podría convertir en un panorama, porque la llegada de visitantes mueve todo el comercio, ya que la gente que arribaría a Cobquecura apreciaría ballenas y aprovecharía a degustar la gran gastronomía que tienen la comuna. Tenemos un Santuario de la Naturaleza en Cobquecura que es La Lobería y la Iglesia de Piedra y nosotros estamos promoviendo junto al municipio, sobre todo en las conversaciones con el nuevo alcalde, para  extender la protección del área marina de tal forma que, en conjunto con los pescadores artesanales, podamos desarrollar una política que signifique otro tipo de ingresos para ellos y que no estén basados solo en la extracción de recursos del mar, sino en el aprovechamiento turístico como paseos en embarcaciones para acercar a los turistas a los grandes mamíferos marinos”, sostuvo.