Licitaciones fallidas

Mario Arzola Acuña

Constructor Civil Pontificia Universidad Católica de Chile Ingeniero Constructor, Universidad Tecnológica Metropolitana.


Las licitaciones destinadas a construir un nuevo hospital y a desarrollar el Plan de Desarrollo Comunal han resultado fallidas. Según las informaciones, en el primer caso la adjudicación del contrato destinado al diseño y la ejecución de las obras fue representada por la Contraloría General de la República, debido a que se omitió el envío de una serie de antecedentes que el contratista debía entregar al formular su oferta; en el segundo, se ha señalado que si bien la licitación se encontraba adjudicada, de común acuerdo las partes acordaron no suscribir el contrato debido a que el consultor, erróneamente, tomó la boleta de garantía, al parecer por sus consecuencias, para caucionar la seriedad de la oferta, a nombre de un tercero y no del municipio lo que constituye una anomalía que no es posible subsanar. 


En ambos casos entonces, el proceso utilizado durante la evaluación y posterior adjudicación de las ofertas tiene un denominador común, esto es, no se dio cumplimiento a uno de los principios fundamentales que rige toda licitación: la estricta sujeción a las bases del concurso. Consecuencia directa de ese error administrativo, ambos concursos fueron declarados desiertos y será necesario iniciar una nueva licitación en cada caso.


Para mejor comprensión de lo señalado y de lo que se expresará es necesario remitirse a las disposiciones legales que rigen estos procesos de licitación, específicamente al Decreto Nº 250 del Ministerio de Hacienda que aprueba el Reglamento de la Ley de Bases sobre Contratos Administrativos de Suministro y Prestación de Servicios. En su Artículo 37 señala que la Entidad Licitante rechazará las ofertas que no cumplan con los requisitos mínimos establecidos en las Bases, y según el Artículo  40 bis radica en la comisión evaluadora la responsabilidad de determinar las ofertas que deben declararse inadmisibles por no cumplir con los requisitos establecidos en las Bases.


En ambos casos las ofertas fueron seleccionadas, a pesar que no cumplían con las condiciones y requisitos establecidos en las bases, en circunstancias que correspondía fueran declaradas inadmisibles y por consiguiente debían ser rechazadas sin mayor trámite, y proseguir la evaluación solo con las ofertas restantes. 


Con todo, si una vez efectuado el proceso en la forma antes dicha resultare que las ofertas presentadas y admisibles son inconvenientes para los intereses de la Entidad Licitante, como habría sucedido en el caso de la licitación correspondiente a las obras del nuevo Hospital, pues se ha señalado que las ofertas restantes excedían el presupuesto disponible, la comisión evaluadora por expreso mandato del Artículo 40 bis del decreto anteriormente mencionado, tiene la obligatoriedad de proponer a la autoridad respectiva que la licitación sea declarada desierta, lo que permitiría iniciar de inmediato un nuevo proceso sin mayor trámite ni pérdida de tiempo.


La estricta sujeción a las Bases en el proceso de evaluación, habría evitado pérdidas de tiempo innecesarias. 


Las autoridades deberían estar conscientes y asumir que en el caso del proyecto diseño y construcción del Hospital existe una probabilidad cierta que en un nuevo proceso las ofertas superen el monto disponible según presupuesto, toda vez que en la oportunidad anterior de las tres ofertas presentadas dos de ellas excedieron el monto de los recursos disponibles, circunstancia que de producirse acrecentaría el retraso de los plazos del proyecto. En ese sentido sería necesario la adopción de medidas que sin apartarse del ámbito reglamentario, permitan minimizar los riesgos de llegar a un resultado adverso por una razón de esa índole, objetivo que evidentemente no se logrará a través de cambios en la comisión evaluadora.