Califican a Chillán como una ciudad desordenada e incontrolable

Indagar en responsabilidades, en términos oficiales y con voces autorizadas es complejo, cuando se trata de justificar irregularidades de cualquier orden.
Pero no siempre es necesario hacer este ejercicio cuando los problemas son evidentes.

Pareciera que Chillán sencillamente se desbordó en cuanto a la presencia de comercio ambulante, los vehículos estacionados arriba de la vereda o en los costados izquierdos de la calzada; en la cantidad de buses piratas prestando servicios, los pases escolares falsos en circulación, los locales nocturnos que no cuentan con las licencias para la difusión de música y en la venta de discos piratas en el persa San Rafael.

Reportajes hechos por LA DISCUSIÓN dejaron ver que la cantidad de inspectores municipales para el control de estacionamientos, comercio ambulante, problemas vecinales y fiscalización del comercio establecido, no supera los 17, “lo que es evidentemente insuficiente si se compara con el enorme parque vehicular que existe en la ciudad, una ciudad que como no fue pensada para dar solución a esta problemática genera este conflicto de que cada vez haya más conductores entrando al centro buscando un lugar para estacionarse y como no lo encuentran, lo dejan en cualquier lado”, afirma el juez de Policía Local, Ignacio Marín.

Personas manejando hablando por celular, niños sentados adelante en los autos y en frente de los mismos carabineros que controlan el tránsito fueron vistos por nuestro equipo periodístico en estas semanas.

“Y eso es porque el desorden civil en Chillán es ya tan grande que sencillamente el respeto a la autoridad se perdió, a la gente le da lo mismo el carabinero y el carabinero a su vez se ha mostrado permisivo y sin fuerza para poner orden en la ciudad. Ellos podrán tener un discurso X, pero lo cierto es que si sales a la calle ves lo contrario, la gente se estaciona donde quiere, cruza por donde quiere, maneja sin licencia, construye ampliaciones sin permiso y si te paras en el damero de la ciudad ves que Chillán se proyecta como una mancha urbana, sin estructura y sin ley”, sentencia con dureza el sociólogo de la Municipalidad de Chillán, Daniel Fuentes.

soluciones estériles
El arquitecto Francisco Oliver, plantea que es imposible que se genere una socidad respetuosa de las reglas y de la convivencia en una ciudad desordenada y que no satisface las necesidades de sus vecinos.

“Existe una demanda de espacio muy grande, desde las personas que antes se estacionaban frente al local en el que iban a comprar y ahora deben hacerlo a tres o cuatro cuadras, al peatón que tiene espacios cada vez más estrechos a causa del comercio ambulante, y a que la ciudad no crece hacia arriba, en altura, sino que compite en espacio. Claramente, el centro de Chillán dejó de ser agradable”

Pero el problema mayor que observa Oliver, es que el Plan Regulador actual que se aprobó el año pasado, “es un Plan Regulador que ya está viejo, por lo que no satisface las necesidades que hoy ni a futuro plantea Chillán, por lo tanto, es una solución estéril”.

El arquitecto, además, critica que el verdadero Paseo Peatonal local debió extenderse por El Roble y no por Arauco, que presenta poco flujo, en especial en la segunda fase, entre El Roble y Maipón.

“Creo que aún es hora de reaccionar, hacer modificaciones inteligentes por drásticas que sean, sabiendo que al principio habrá oposición y quejas, pero la experiencia mundial demuestra que la gente se termina adaptando si es que el plan es bueno”.

sobrepasados
Pero si de cifras escandalosas se trata, las más impactantes son las que se encuentran en el transporte público y en los locales nocturnos de entretención, donde la tasa de desobediencia de la ley en ciertos ítems superar el 80%.

“Esta semana se han recibido 16 infracciones por choferes de buses de transporte de trabajadores, sin licencia”, certifica el juez Marín, al tiempo que el sargento Claudio Parra, jefe de la patrulla de Tránsito de Chillán, comentó que “hace dos semanas hicimos una fiscalización a estos buses de transportes de temporeros y el 80% estaba con irregularidades; hace unos días hicimos otra, y el resultado fue el mismo”.

Lo mismo ocurre con los pubs que fueron fiscalizados en noviembre por la Profovi y la patrulla de Tránsito de la Segunda Comisaría de Carabineros, operativo que terminó con varios computadores incautados y administradores detenidos.

“Acá también nos encontramos con que el 80% de los locales no tenían permiso para poner música, y conscientes de que incurrían en un delito, lo hacían”, zanjó el sargento.

Los vecinos que no respetan las normativas sobrepasan por lejos la capacidad fiscalizador de las autoridades, por lo que “en la última reunión que sostuvimos con Carabineros y el alcalde, se nos confirmó que la municipalidad espera aumentar la dotación de inspectores el año que viene”, adelantó Ignacio Marín.

Para Daniel Fuentes, en cambio, eso está lejos de ser una solución si la sociedad sigue formando ciudadanos que no respetan al resto y solo buscan “salvarse ellos, su propio beneficio, personas que son solidarias solo cuando ellos ya se sienten satisfechos y avasalladores e irrespetuosos hasta que consiguen lo que quieren”.