Llaman a la comunidad a ayudar en prevención de incendios forestales

Para este año las empresas socias de Corma cuentan con más de 2.400 trabajadores dedicados a la detección y combate de incendios forestales, 15 aviones cisterna y 20 helicópteros, más 215 torres de observación y vigilancia.

Frente a la gravedad de los incendios forestales que han afectado a las regiones de Valparaíso y Metropolitana, la Corporación Chilena de la Madera -Corma- llamó a la población a extremar las medidas de precaución para prevenir estos siniestros, que en el 99% de los casos son producidos por el ser humano, ya sea voluntaria o involuntariamente.

El líder del Comité de Protección del gremio forestal, Osvaldo Vera, sostuvo que “cada verano el país se ve enfrentado a los incendios forestales, desastres que pueden provocar pérdidas incalculables desde el punto de vista económico, social y ambiental. Es muy importante que la sociedad entera se dé cuenta de la gravedad de lo que pasa cada año, ya que no hay nada que justifique hechos de esta naturaleza generada por la acción de unos pocos, por eso nuestro llamado es a prevenir  los incendios forestales”. 

Vera agregó que existe una serie de medidas que se puede implementar para evitar la ocurrencia y propagación de los incendios, entre otras “manejo de combustibles y silvicultura preventiva, mantener los techos limpios de hojas y/o ramas o acículas, y mantener los tendidos eléctricos de baja tensión libre de contacto con ramas de árboles”. 

Insistió en la importancia de “evitar fumar al interior de los bosques y encender fogatas en zonas no habilitadas para ello, preferir carbón de combustión más segura en vez de leña, liquidar las fogatas con agua,  no quemar la basura en el bosque, sino llevársela; y  mantener un recipiente con agua siempre cerca cuando uno se va de camping”. 

Actualmente, las empresas forestales trabajan en la implementación de un modelo de gestión denominado “Comunidades Protegidas” que busca minimizar los riesgos frente a los incendios forestales en sectores rurales.

Este modelo busca potenciar la seguridad de la interfaz urbano-rural y generar asociaciones locales para incrementar el autocuidado y el poder de decisión en las comunidades en la prevención de incendios forestales.  La idea que estas comunidades se preparen siendo parte del diagnóstico del problema y fundamentalmente de su solución.

Zonas prioritarias
Las empresas forestales han comenzado a desarrollar este programa en 12 sectores prioritarios de las regiones del Maule, Bío Bío, La Araucanía y Los Lagos, que fueron seleccionados conforme a los criterios establecidos por municipios, Onemi, Conaf, Bomberos, Corma y juntas de vecinos entre otros.

Las estadísticas de incendios forestales de las empresas forestales indican que en la temporada pasada (2015 – 2016) se registraron cerca de 2 mil 700 incendios forestales, los que afectaron una superficie superior a las 3 mil hectáreas. “Sin embargo, no podemos olvidar que en la temporada 2014-2015 fueron más de 25 mil 500 las hectáreas destruidas, con historias que no queremos repetir”, recalcó Vera. 

Para este año, las empresas socias de Corma cuentan con 2.440 trabajadores dedicados a la detección y combate de incendios forestales; 215 torres de observación y vigilancia, donde trabajarán 482 personas. Para el resguardo terrestre, se tienen contempladas distintas brigadas, divididas en  75 unidades terrestres, 22 cisternas, ocho mecanizadas y 46 brigadas 4x4. Además cuentan con 15 aviones cisterna y 20 helicópteros para el traslado rápido del personal y combate aéreo de incendios. 

Año complicado
Este año se hace especialmente peligroso debido a la alta disponibilidad de material combustible, que se ha acumulado debido a las lluvias periódicas, que pese al fuerte déficit en cuanto a precipitaciones han hecho que sea un  año de mucha maleza.

La suma de combustible, baja humedad y vientos, produce un clima ideal para la propagación de incendios forestales, pero como la causa casi exclusiva de este fenómeno es el descuido humano, se ha determinado que la participación de las comunidades de las zonas de más riesgo son indispensables para evitar estos episodios.