Ñuble y el triunfo de Trump

El triunfo de Donald trump enfrenta a los Estados Unidos y al mundo a la posibilidad de tensiones y consecuencias inéditas como resultado de algunas de las controvertidas propuestas del futuro presidente.

En materia económica las medidas proteccionistas frente al comercio exterior, anunciadas durante su campaña, han generado preocupación entre los exportadores chilenos, incluyendo a los de Ñuble. El presidente electo ha dicho que no formaría parte del Acuerdo Estratégico Transpacífico de Cooperación Económica, también conocido como TPP y que regularía, entre otras materias, el comercio de alimentos, tema sensible para nuestra zona. Además, Trump ha señalado que buscará renegociar el Nafta (Tratado de libre comercio de América del Norte) lo que también podría afectar, aunque indirectamente, a nuestra economía. 

Estados Unidos fue el segundo destino de las exportaciones chilenas durante 2015, después de China, concentrando 31% de los envíos del sector agropecuario y silvícola. Para la Región del Bío Bío es más importante aún, pues durante 2015 el país del Norte concentró el 19,6% de los envíos de la zona, lo que lo ubica como el principal socio, en que los principales productos exportados desde Ñuble fueron madera aserrada, celulosa y fruta. De hecho, gracias al tratado de libre comercio que existe entre Chile y Estados Unidos hace 13 años, el comercio entre ambos países ha crecido a una tasa anual promedio de 12,3%, mientras que las exportaciones casi se triplicaron en el mismo periodo. 

Sin embargo, los analistas llaman a no sobrerreaccionar y entrar en pánico, pues consideran que sería poco coherente con el modelo neoliberal norteamericano que Trump promueva bloqueos comerciales y barreras arancelarias a productos importados, ya que afectaría directamente al consumo de su población. Además, los expertos advierten que Chile no debiera verse muy perjudicado, pues no compite con Estados Unidos, sino que son más bien economías complementarias. Incluso, bajo esta lógica, un eventual aislamiento de la máxima potencia mundial hasta podría favorecernos, pues en caso de romper con sus actuales socios, la obligaría a reforzar sus lazos con otras economías, como la chilena, lo que finalmente sería una oportunidad. 

Y si de oportunidades se trata, el caso del cobre es un buen ejemplo, pues subió ayer un 5,3% tras cerrar en US$2,5487 la libra en la bolsa de metales de Londres, su mayor valor desde julio de 2015. Y la razón es otra de las propuestas económicas que Trump hizo en su campaña: un plan de construcción e infraestructura por US$550.000 millones. 

¿Amenaza, oportunidad? De ambas hay. Y mientras con ansiedad el mundo se apresta a ser testigo de los cambios de rumbo anunciados por Trump, en Ñuble más que preocuparnos por lo que haga o deje de hacer el próximo presidente de los EE.UU., debemos volcarnos sin demora a resolver temas que son clave para nuestra economía.

A estas alturas, está claro que se requiere un impulso modernizador, ausente hasta ahora, que sea fruto de un trabajo público-privado, con una política de incentivos más audaz por parte del Estado, pero también con el compromiso del empresariado local de hacer suyo este desafío, con innovación y conocimiento, para consolidar una industria agroalimentaria diversificada y competitiva, lo que tendrá un impacto en el desarrollo económico y en los ingresos de los habitantes de la futura Región, más allá de quien ocupe la Casa Blanca.