[Fotos] El último bastión verde que en Ñiquén es morada de aves

Hay dos “detalles” con la moderna Plaza de Ñiquén. Uno está relacionado con las baldosas que provienen de una reestructuración mayor del 2010 y que está expuesto a los vecinos en letreros que declaran gráficamente: “Piso resbaladizo”. El otro se produjo porque la tala de bosques que afecta a la comuna, derivó en que el sitio fuese elegido como dormitorio por los tiuques. Estas aves carroñeras, cazadoras y oportunistas, llegaron en masa a vivir a la escasa arboleda comunal, que para ellas debe ser un oasis en medio de la sequedad del pueblo. El caso es un “tema comunal” y por ejemplo el 24 de mayo de 2013 en sesión de concejo, los ediles debatieron sobre las alternativas para erradicar esas aves que ensucian la plaza y a desprevenidos vecinos que pasan bajo los árboles durante las noches. Pero en general es una Plaza muy bien cuidada y mantenida por el municipio encabezado por el alcalde Manuel Pino Turra. La autoridad comunal relata que el lugar tuvo en el pasado mayor cantidad de árboles, muchos de los cuales fueron retirados para generar el diseño actual.

El edil destaca los prados a desnivel, juegos y sobretodo la pileta central que es toda una atracción para los niños en el verano. Respecto de los problemas con las baldosas, Pino Turra sostiene que tiene un plan para cambiarlas en el corto y mediano plazo.

Y para el caso de las aves, la idea no es exterminarlas sino que aprender a convivir con ellas pues la autoridad entiende que “nosotros como humanos les quitamos sus bosques y espacios naturales y ellas buscan subsistir en nuestra plaza”. 

El aseo constante es una herramienta fundamental para mantener siempre limpio este hermoso pulmón verde de la comuna, uno de los únicos que quedan a treinta kilómetros a la redonda.