Buscan sancionar a quienes ensucien o dañen áreas naturales protegidas

La poca conciencia ambiental producto del desconocimiento real de la importancia de mantener intacto el ecosistema que visitan, está provocando que conocidos lugares naturales de la provincia sufran notables y muchas veces irreparables daños en su conformación.


Basura regada por senderos, pintados y tallados en añosas piedras, práctica de camping en zonas no habilitadas y formación de fogatas en sectores no aptos y de alto riesgo de que las condiciones ambientales ayuden en la generación de incendios forestales, son parte de los problemas originados por algunas personas que llegan hasta las diferentes áreas silvestres de la provincia de Ñuble.


A esto se suma la irresponsabilidad de inexpertos senderistas que, en muchos casos, se aventuran en la alta montaña sin adoptar las medidas preventivas necesarias para evitar extraviarse, situación que convierte una simple actividad deportiva al aire libre en un escenario de alto riesgo.


Con el objetivo de que la presencia humana en las áreas naturales protegidas de la provincia no sigan provocando el impacto ambiental que se observa actualmente, el Gobierno está preparando una iniciativa que apunta al control de las acciones que realizan las personas que se insertan en los ecosistemas locales.


Trabajo en terreno
Respecto a los casos en que se presentan daños ambientales en las zonas naturales, el jefe provincial de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), Francisco Castillo, afirmó que no existe una legislación clara que se pueda aplicar a este tipo de faltas.


No obstante, el funcionario de Gobierno señaló que actualmente la repartición está gestionando la posibilidad de ajustar los reglamentos municipales de las comunas en las que estén inmersas territorios de alto interés para su conservación.


“Lo que se está buscando es poder contar con una normativa que respalde una sanción y una de las vías que se está evaluando es incorporar en las ordenanzas municipales algunas regulaciones a las personas que hacen senderismo o que usan las áreas sislvestres protegidas. La idea es que las faltas sean denunciadas al juzgado de policía local y esto se asocie a una multa, de modo que esto tiene un objetivo sancionatorio pero también para que se dé un poco de educación ambiental”, explicó.


El jefe de Conaf Ñuble advirtó que esta iniciativa se podrá dar en el sentido de que los municipios acondicionen sus documentos ediles y entreguen atribuciones especiales a los miembros de Conaf que suelen recorrer los extensos terrenos protegidos de la provincia.


“Lo que estamos viendo es que las ordenanzas puedan ejecutarse en las áreas naturales de nuestra jurisdicción y al mismo tiempo le solicitaremos a los municipios que le otorguen la categoría de inspectores a los guardaparques, de manera que puedan infraccionar las faltas al documento referidas a los daños a la zonas silvestres protegidas”, aclaró.


Francisco Castillo recalcó que a diario la cuadrilla de guardaparques de Conaf que transitan por la Reserva Nacional Ñuble se encuentran con personas que generan desechos y que hacen camping en puntos restringidos.


Asimismo, advirtió que recurrentemente los miembros de la corporación se topan con gente que insiste en encender fogatas en sectores no habilitados y sensibles.


Francisco Castillo precisó que el mecanismo de fiscalización que plantea Conaf está en un proceso más avanzado de análisis en la quinta región y se mostró optimista de que en Ñuble también se replique.


Apoyo
El jefe del cuerpo de Socorro Andino en Las Trancas, Gastón Ocares, señaló que los miembros de la agrupación tienen una permanente  presencia en diferentes ecosistemas silvestres ñublensinos, situación que frecuentemente les permite ser testigos de patéticas escenas de impacto ambiental.


Si bien algunas veces ellos intervienen y recomiendan a las personas apagar sus fogatas y desarmar sus carpas, mayormente se hace caso omiso.


Ante esto, Gastón Ocares sostiene que si tuvieran ciertas facultades fiscalizadoras, el contingente de 20 personas que integran Socorro Andino podrían ayudar en la tarea de vigilancia.


Por su parte Nicanor Galindo, presidente del Club Andino Nevados de Chillán, destacó que el gobierno esté buscando extender la labor fiscalizadora en las zonas conocidas como de alto flujo de visitantes gracias a su rica flora y fauna.


Galindo sostuvo que la agrupación que lidera está conformada por 60 integrantes, los cuales están en condiciones de apoyar en el cuidado de los ecosistemas.


“Cualquier medida a favor de las áreas protegidas son buenas. Nos gustaría que se nos convocara para apoyar en las fiscalizaciones en terreno; creo que esto debe ser coordinado de manera integral mediante una mesa de trabajo con diferentes actores de la comunidad que tengan que ver con el tema”, reiteró.


Pese a resaltar que las medidas sancionatorias son necesarias, el andinista sostuvo que no se debe de olvidar el quehacer educativo, para así crear personas amantes de la naturaleza con conciencia ambiental.