[Editorial] Derrota de casinos populares

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: Víctor Orellana

Desde que llegaron las primeras máquinas de juego a Chillán, a comienzos de 2007, su funcionamiento fue cuestionado por diversos sectores. Que funcionaban al margen de la ley; que su presencia generaba problemas de seguridad e, incluso, que fomentaban la ludopatía. Pero pasaron los años y los pequeños locales se transformaron en verdaderos casinos que se multiplicaron por las principales calles de la ciudad. 

Todo lo anterior ocurrió en un lapso de 5 años, interrumpido por la decisión del gobierno local de la época  –que es prácticamente el mismo de ahora y también de los próximos cuatro años– de clausurar todos los casinos populares existentes en Chillán, en razón del incumplimiento de una ordenanza municipal que tardó más de un año en aprobarse y entró en vigencia en 2013, estableciendo una prohibición que fue clave: entregar dinero a quienes ganaran. 

En efecto, tal restricción les arruina el negocio y fue fuertemente rechazada por los empresarios del rubro, cuya estrategia, tanto en Chillán como a nivel país, fue prácticamente la misma: lobby con autoridades y grupos de influencia para frenar las prohibiciones en marcha y por otra parte, intentar legalizar la cuestionada actividad, bajo el supuesto que utilizan máquinas de habilidad y no de azar. 

El resultado, tanto en la primera jugada como en la segunda, fue negativo y lo mismo ocurrió en  la Justicia, pues la Corte de Apelaciones de Chillán falló en contra un par de recursos de protección interpuestos por empresarios de casinos populares de juegos, utilizando un criterio similar que ya había orientado un pronunciamiento anterior de la Corte Suprema.

Pero donde no les fue tan mal resultó ser en la Contraloría, que respaldó una presentación realizada por abogados de los empresarios del juego, quienes alegaron que municipios como el de Chillán, al aplicar sus ordenanzas, atentaban contra la libertad de comercio, además que no contaban con la experticia para determinar si una máquina era o no de azar. 

Aquel pronunciamiento alentó a muchos comerciantes a reabrir sus locales, violando los sellos de las clausuras ordenadas por el municipio. Así, a principios de 2015, Chillán tenía nuevamente cerca de 30 casinos populares en operación.

La reacción municipal tardó, pero finalmente se concretó en respectivas denuncias ante el Ministerio Público por el delito de rotura de sellos. En este marco, el pasado miércoles la Fiscalía logró condenar a cuatro salas de juego y si bien debe reconocerse que la materia de ese debate jurídico fue solo por la rotura de sellos y no la razón de fondo por la que se procedió a clausurar los locales (ofrecer juegos de azar), lo concreto es que tal pronunciamiento le otorga al municipio una herramienta efectiva para terminar con los casinos populares que actualmente ocupan varios de los locales estratégicos de la zona comercial de la ciudad. 

Sin duda, resulta lamentable el desempleo que podría derivar del cierre de 21 locales que están en la mira de la autoridad local que ayer anunció una nueva ola de fiscalizaciones y clausuras, pero aquel costo social no puede ser excusa para mantener una actividad ilegal que no sólo afecta el desempeño de los restantes sistemas de apuestas que sí son legales, sino también porque los análisis sugieren que suele convertirse en un foco de prácticas sociales indeseables que deben ser prevenidas.