Aprobaron fondos para agilizar los procesos en la farmacia comunal

La municipalidad propuso modificaciones presupuestarias para usar recursos adicionales del BCI Para el centro de abastacimiento de fármacos se destinarán $24 millones como capital de trabajo

La Municipalidad de Chillán tendrá que pedir un pronunciamiento de Contraloría con la finalidad de que esta entidad aclare si existe fundamento jurídico para un cambio que propuso para la operación de la farmacia popular.

La entidad edilicia presentó este jueves al Concejo Municipal, en el contexto de una sesión extraordinaria,  dos modificaciones presupuestarias por un monto global de poco más de $300 millones, donde se incluyen diversas actividades que requieren financiamiento de manera urgente y que eran parte, inicialmente, de un solo informe.

La división del documento primitivo y que fuera sometido a escrutinio de los ediles hace unas semanas, establecía la manera en que la municipalidad gastará los fondos adicionales que ingresan a las arcas municipales por concepto de los intereses que el Banco de Crédito e Inversiones, BCI, debe pagar entre los meses de agosto a noviembre por el manejo de las cuentas corrientes de la entidad edilicia.

El gobierno comunal tuvo que dividir la modificación presupuestaria inicial en dos partidas, pues los concejales rechazaron la aprobación de un ítem donde se solicitaban $6 millones para adquirir ejemplares de la Revista Quinchamalí, dado el alto costo unitario de ella, por alrededor de $24.000, relató el edil Edison Coronado (DC), quien la rechazó.

El “impasse” generado internamente por los cuestionamientos a  la revista obligó a la municipalidad a exponer al Concejo dos modificaciones presupuestarias, retirando de ellas la entrega de los fondos para la mencionada publicación y a uno de sus creadores, quien había manifestado preferencia política por el alcalde, acusó Coronado.

En estas condiciones, este jueves fue votado en Concejo extraordinario una modificación presupuestaria por un total de $184.233.000, que contiene nueve ítemes, la que fue acogida en su globalidad sin mayores contradicciones.

Cambios
La segunda modificación es por $116.400.000, que se desglosan en $92.400.000 como aporte para el Servicio de Bienestar Municipal. Y  el resto, $24.000.000, está  destinado a la farmacia vecinal o comunitaria.

En su justificación el contralor municipal, Wenceslao Vásquez, planteó que los recursos que son inyectados a la farmacia tienen como finalidad generar un capital de trabajo y stock permanente de los remedios más solicitados con el fin de que las personas salgan del recinto con el producto requerido y no tengan que esperar semanas antes de que se les entregue.

Lo que se pretende lograr con esto es darle mayor fluidez al proceso de entrega, que hasta ahora es catalogado como lento por los usuarios, autoridades e incluso por los concejales.

Carlos Hernández, edil del PS  que ayer dirigió su última sesión como presidente de la Comisión de Salud, planteó: “nuestro interés es que la población acceda a soluciones en el corto plazo y no deba esperar como sucede en la actualidad”.

Agregó que la farmacia popular desde su creación ha sido un medio eficaz “para que los usuarios obtengan medicamentos, que no son entregados por la red de salud estatal o que al ir a comprarlos a las cadenas les generan desembolsos muy elevados de recursos”.

El concejal Víctor Sepúlveda agregó que la iniciativa de entregar fondos adicionales a la farmacia municipal, para hacerla más operativa, es positiva, pues acelerará procesos, pero de manera paralela la municipalidad debe pedir un pronunciamiento oficial de Contraloría sobre la pertinencia de ese cambio en las reglas del juego, considerando que esa entidad debe velar por el estricto cumplimiento de las actividades municipales a las normas legales y administrativas.

La moción fue aceptada por el contralor Wenceslao Vásquez,  quien se comprometió a verificar que la adquisición de medicamentos no tenga obstáculos legales ni ponga en aprietos al municipio.

Quien no se mostró conforme con la entrega de fondos a la botica fue el concejal Joseph Careaga, exponiendo su molestia por la nueva suplementación de recursos a la entidad.

El edil de la UDI planteó que esa entidad no asegura beneficios concretos a la ciudad y al igual que en Renca debiera quebrar en el mediano plazo. “Esta es la última vez que apruebo fondos adicionales para la farmacia comunal”, amenazó el edil de la UDI, para quien los fármacos solicitados se encuentran disponibles en la red de salud y consultorios.