Las claves de las escuelas municipales mejor administradas en Chillán

Frente al desfavorable panorama económico que la Municipalidad de Chillán debe enfrentar en su Departamento de Educación, que ve un déficit de más de 1.670 millones de pesos, hay algunas escuelas que escapan a esta realidad y ostentas administraciones con números azules.

Siete establecimientos destacan por esta causa. La Escuela Nueva Esperanza, que funciona al interior de la cárcel de Chillán y que posee una realidad diferente de los demás establecimientos de administración municipal; la Escuela Los Jardines de Lautaro, camino a Pinto; la Escuela de Confluencia, la Escuela Rosita O’Higgins; la Escuela de Colliguay; la Escuela José María Caro y el Liceo República de Italia, que tiene la más alta cifra de superávit, con  102 millones 806 mil 974 pesos.

Convivencia escolar y seguridad
La directora del Liceo República de Italia, Isabel Arroyo, reveló a LA DISCUSIÓN los factores para mantener la administración del establecimiento con números azules y que básicamente apuntan a la calidad de la educación para evitar la fuga de alumnos, que en el fondo es lo que permite explicar los déficit que enfrentan la mayoría de los establecimientos municipales.

“Todo parte con un excelente equipo de gestión y lo otro es la oferta educativa, que está contenida en el PEI”, resume. La educadora agrega: “Nosotros ponemos especial énfasis en la convivencia escolar, una buena convivencia incide positivamente en los aprendizajes de los niños, los apoderados confían en el establecimiento, nos piden matricular a sus hijos y este reconocimiento ha traído alumnos de otras partes alejadas de nuestro centro educativo, como Villa Quilmo, Huape y Ñuble Alto”, precisa.

Afirma además que se ha logrado mantener y aumentar la matrícula del liceo, “lo que sumado a una buena administración nos permite este resultado”, declara. 

Otro factor fundamental es la calidad de la educación que imparten. “Nuestros profesores tienen todos excelencia docente, todos con un alto compromiso con el establecimiento, la clave para apoyar a los docentes ha consistido en desarrollar coordinaciones para los diferentes ciclos, lo que nos permite acompañar mejor a los profesores, trabajar en equipo, sabemos qué tenemos que reforzar en cada niño”, enfatiza.

También cuenta la gestión propia. “Nosotros tenemos un convenio con Falabella, ellos monitorean permanentemente los resultados de aprendizajes y vienen profesionales en las tardes a trabajar con los niños en la áreas que requieren refuerzo”, describe. “Además pertenecemos a una red de 50 escuelas a nivel nacional que reciben apoyo de esta empresa, lo que nos ha permitido motivar a los alumnos con asistencia a eventos nacionales o conocer nuevos lugares”, sintetizó.

La exitosa experiencia rural
La Escuela de Confluencia es otro establecimiento destacado en materia administrativa. Gabriel Vallejos, su director, sabe que mantener la matrícula es muy importante para tener los recursos necesarios. “La escuela tiene un prestigio de más de 100 años al servicio de la comunidad rural, ha mantenido su matrícula, hemos administrado bien los recursos entregados por el Estado a través de la municipalidad”, puntualiza.

El sello educativo que le vale este prestigio, apunta, se basa en “la formación del alumno como pequeño ciudadano, la formación basada en el respeto, tanto entre ellos mismos, como con el profesorado y su familia”, destaca. Para ellos el mejor indicador no son las pruebas estandarizadas, sino el seguimiento que hacen de los alumnos al salir de la escuela. “Les hacemos seguimiento hasta que o ingresan a la educación superior o terminan su enseñanza media con un título técnico profesional y en general los alumnos no desertan del sistema escolar”, puntualiza.

“La comunidad ve con interés nuestra intención de formar bien a los niños, más allá de los logros académicos” señala el educador. “Nunca hemos sido una carga para el municipio”, enfatiza, “tenemos cursos multigrado, pero con enseñanza altamente personalizada”, destaca.