Contaminación por leña alcanzó el 49 por ciento de días este año

El viernes último terminó oficialmente el trabajo operacional para la Gestión de Episodios Críticos (GEC), contemplado en el Plan de Descontaminación Atmosférica (PDA) de Chillán y Chillán Viejo que, como se recuerda, fue promulgado el 28 de marzo pasado con el objetivo de disminuir los altos niveles de polución a consecuencia de la quema de leña para la calefacción domiciliaria.

Seis meses activo se mantuvo el plan GEC, el cual se aplicó por primera vez en la intercomuna teniendo como eje de acción dos lineamientos que le dieron forma: la restricción al consumo de leña durante los días decretados como críticos por saturación de material particulado fino 2,5 (MP2,5) y el estado de la calidad del aire anunciado con un día de anticipación por la Intendencia Regional del Bío Bío.

El balance estadístico de la política ambiental arrojó resultados matizados, en donde se mezcla el perfeccionamiento del modelo predictivo en comparación al año pasado, con el ascenso en la contaminación por la combustión de biomasa, según  constata el medidor de MP2,5 de la estación Purén.

Saturación

Los registros históricos que guarda el instrumento chillanejo de medición, los cuales están libremente disponibles en la página web del Sistema de Información Nacional de Calidad del Aire (Sinca), indica que de los 183 días que duró el GEC, en 90 de ellos se vivió un ambiente respirable nada sano.

Un total de 44 episodios críticos acumuló la reciente temporada otoño-invierno, y se resumieron en 18 alertas, 21 preemergencias y 5 emergencias ambientales; por otro lado, los días en que se superó la normativa nacional en cuanto a promedios diarios máximos de saturación por MP2,5 sumaron 46.

De la estadística se obtiene que el humo de leña afectó en diferente escala de toxicidad al 49% de los días vividos entre abril y septiembre en la intercomuna, y solo en un 51% de jornadas de bajas temperaturas (93), se gozó de un aire óptimo.

De acuerdo a la escala de medición de la polución que maneja el Ministerio de Medio Ambiente (MMA), cuando los promedios diarios de material particulado fino están por debajo de los 50 microgramos por metro cúbico (ug/m3) de MP2,5 se dice que en aquel lugar se está respirando un aire bueno.

Cuando los niveles están por encima de los 50 puntos, pero inferiores a los 80 ug/m3 de MP2,5 se tiene una superación de la norma chilena.
Asimismo, la constatación de una contaminación que contenga entre 80 y 109 ug/m3 de MP2,5 está asociado a una alerta, mientras que la preemergencia cifra índices entre los 110 y 169.

Cualquier medición que revele números por arriba de los 170 ug/m3 de MP2,5 es considerada una emergencia ambiental. 

Ascenso
Comparativamente hablando, los indicadores de contaminación que arrojó la temporada otoño-invierno 2016 superan de manera importante lo que se constató en la misma época del año pasado.

Si bien el número de alertas fueron las mismas en ambos años, el 2015 tuvo dos días menos de preemergencias (19) y no se sumó emergencia ambiental alguna, de modo que los episodios críticos ascendieron a 37, siete menos que el 2016.

Los días en que el promedio diario de MP2,5 fue mayor a los índices de aire óptimo alcanzaron los 39 el 2015, siete menos que el 2016.

En resumen, se tiene que el presente año marcó un crecimiento del 19% en cuanto al número de episodios críticos (específicamente preemergencias y emergencias), situación que contrasta con las proyecciones gubernamentales que apuntaban a una reducción de la polución en Chillán y Chillán Viejo.

Aciertos en el pronóstico
El año pasado el Ministerio de Medio Ambiente implementó para la zona saturada de Ñuble el sistema predictivo de calidad del aire, mecanismo con el que la autoridad ambiental comenzó a entregar información sobre cómo se proyectaba el estado del ambiente respirable para el día siguiente.

La idea de la herramienta técnica era anticiparse a los prosibles eventos de contaminación, adoptándose medidas prohibitivas al consumo del popular combustible cuando se declaraban oficialmente los estados de alerta, preemergencia y emergencia ambiental.

A pesar de que el 2015 el nivel de asertividad del sistema alcanzó un notable 85%, este año la efectividad del instrumento superó con creces esos resultados.

Un 94,5% de acierto obtuvo el sistema de pronóstico en el reciente otoño-invierno. Solo en 10 de los 183 días de la temporada el Gobierno ofreció proyecciones ambientales erróneas, en las que se minimizó el nivel de contaminación que se preveía.

En rigor, se entiende que un anuncio es correcto cuando el estado de calidad del aire que se entrega coincide o es menor al nivel de polución constatado por el monitor de la estación Purén.

Contrariamente, si es que con la declaratoria se advierte para la intercomuna un ambiente respirable con menos toxicidad de la que realmento se vivió, se concluye que falló el anuncio.

Un ejemplo de esto último se dio el pasado 28 de agosto, cuando la Intendencia Regional del Bío Bío aseguró que la calidad del estado del aire iba a ser regular; no obstante, el medidor de material particulado fino anotó un promedio diario de saturación de 86,67 ug/m3 de MP2,5 dentro del rango de una alerta ambiental.

Al minimizarse la proyección se evitó que los funcionarios de la Delegación Provincial de la Seremi de Salud fiscalizaran esa jornada, toda vez que su labor solo se ejecuta cuando la autoridad regional declara una alerta, preemergencia o emergencia ambiental para Chillán y Chillán Viejo, teniendo como base el sistema predictivo controlado por el MMA.

Fiscalizaciones
Un total de 217 mil 580 patrullajes realizó la Seremi de Salud bajo episodios críticos de contaminación en el contexto del plan GEC.

El patrullaje correspondió a recorridos de inspección visual donde se verificaron las fuentes domiciliarias e industriales que cumplen o no con las medidas de restricción, lo que dio origen a inspección al interior de las viviendas o establecimientos industriales.

“En total, bajo el período de vigencia del Plan de Descontaminación Atmosférica, se desarrollaron en Chillán un total de 2.030 fiscalizaciones, 1.923 radicadas en viviendas y 107 en fuentes emisoras comerciales e industriales; que dieron origen a 238 sumarios, 233 de ellos radicados en viviendas y 5 en empresas”, declaró el Seremi de Salud del Bío Bío, Mauricio Careaga.

El año 2015, cuando regía el Decreto de Alerta Sanitaria Ambiental, se desarrollaron un total de 63.980 patrullajes, 2.529 fiscalizaciones y 134 sumarios sanitarios.

La autoridad regional señala que si bien las fiscalizaciones disminuyeron de 2.529 a 2.030, se incrementó un 340% el proceso de patrullajes, pasando de 63.980 a 217.580 del año 2015 al 2016; así como en un 78% los sumarios sanitarios, transitando de 134 el 2015 a 238 el 2016.

Balance
A juicio del seremi de Medio Ambiente, Richard Vargas,  la escasez de lluvias en la temporada y las bajas temperaturas registradas entre junio y julio, gatillaron la saturación producida en otoño-invierno.

“Es muy relevante en el aumento de la contaminación el que no haya precipitado lo suficiente este año, porque lo único que limpia el ambiente del material particulado es la lluvia”, señaló.

En cuanto al número de episodios críticos vividos, el funcionario público detalla que según la información técnica de su despacho ocurrieron 45 (32 preemergencias y 13 emergencias) dos más que en 2015, cuando se constataron 33 preemergencias y 10 emergencias.

Richard Vargas destaca el nivel de asertividad que tuvo el sistema predictivo el 2016 y apunta que éste se ha convertido en una herramienta importante para la gestión y planificación del trabajo fiscalizador durante los días de contaminación por humo de leña.

Factores
Desde la implementación misma del PDA intercomunal hace seis meses, expertos locales en medio ambiente han advertido sobre lo poco prometedor del documento.

El escaso poder fiscalizador durante los días con restricción de uso de leña y la promoción del popular combustible en una zona históricamente afectada por la combustión de astillas, han sido los principales reparos que se le han hecho al texto de planificación.

El ingeniero en Medio Ambiente, Juan Luis Novoa, recalca que si bien el principal y único factor que determina el alto grado de saturación en la zona es el consumo masivo de leña para la calefación domiciliaria, advierte que la política ambiental está orientada a promover su uso.

“Por temas culturales y económicos es difícil decirle a la gente que deje de usar leña. Mientras se siga utilizando este combustible y no se pongan a disposición alternativas limpias de calefacción, la intercomuna seguirá viviendo estos niveles de contaminación”, precisó.

 Javier Rojas, jefe Ambiental de la empresa Intergas, detalla que las estadísticas reveladas este año resultan preocupantes.

“Las cifras oficiales del Ministerio del Medio Ambiente son alarmantes; en 2016 la contaminación por humo de leña aumentó casi 20% respecto al año anterior. Este invierno las concentraciones del contaminante MP2,5 han sido las mayores de los últimos 5 años, además con promedios diarios que superan 5 veces la norma; más grave aún, en el horario entre 5 y 11 PM la situación se deteriora, pues siendo horas de alta circulación de personas los niveles de contaminación superan hasta 15 veces el límite”, recalcó.