Temperatura máxima estival subiría 2,3º en Ñuble al 2050

Coihueco, Pemuco y Pinto son las que presentarán mayor variación y elevarán hasta 2,6 grados sus termómetros en los meses de enero Solo 1.767 milímetros de agua caerían al año en Pinto, y en Chillán se estima que las precipitaciones no superarían los 920 milímetros

Un revelador informe proyectivo publicó a inicios de semana el Ministerio de Medio Ambiente (MMA), documento en el que se da cuenta de la realidad por la que estarían atravesando 342 comunas del país al año 2050, a consecuencia del cambio climático.

El trabajo científico denominado “Elaboración de base digital del clima comunal de Chile: línea base (años 1980-2010) y proyección al año 2050”, fue elaborado por profesionales de la Universidad de Chile, y en él se detalla la variabilidad ambiental en términos hídricos y de temperatura previstos para el territorio nacional.

En lo que respecta a las capitales regionales, la investigación indica que Santiago tendrá la variación más extrema y se calcula que la temperatura se elevará 2,7 grados Celsius (ºC) en época estival, lo que representa un 14% más de lo que se registra en la actualidad.

En invierno el aumento sería de 1,7º, equivalentes a un 19%, mientras que las precipitaciones se reducirán en 55 milímetros (mm.), una merma del 15%.

Las temperaturas medias estivales de Arica y Copiapó anotarán un aumento de 2,2ºC y se presentan, tras Santiago, como las de más impacto al repasarse solo las cabeceras regionales.

Si bien los datos referenciales para la capitales del país marcan un escenario ambiental poco alentador para las grandes urbes, en la Provincia de Ñuble las estadísticas superan la peor realidad que se proyectan para otras zonas.

Temperatura provincial
El estudio científico arrojó que la temperatura máxima estival de Ñuble, estimada de la media obtenida de las cifras constatadas durante enero, asciende en la actualidad a los 26,5ºC.

Al año 2050, según consta el informe del MMA, el promedio anterior llegaría a los 28,8ºC, un aumento de  2,3ºC, lo que representaría un aumento de 9%.

En cuanto a la temperatura mínima de invierno, calculada de la media de indicadores del mes de julio, la línea base 1980-2010 precisa que en la zona se constatan 4,1ºC; 1,4ºC menos de los que se tendrían a mediados de siglo (5,5ºC)

Menos lluvias en Ñuble
De acuerdo a la Dirección Meteorológica de Chile, la estación de Chillán registra apenas 402,6 milímetros (mm) de agua caída a la fecha, muy por debajo de los 919,1 mm de un año normal, lo que  equivale a un déficit de 56%.

Incluso, si se compara con las lluvias del año pasado, se observa que al 13 de agosto de 2015 habían precipitado 774,4 mm.

La cara visible del fenómeno se traduce en la notable reducción de caudales de los ríos de la zona, como el Ñuble, que riega al menos 60 mil hectáreas de casi 5 mil agricultores.

Los resultados consignados en el estudio científico, en el que se tomaron datos de tres décadas, no augura un escenario más alentador del que se conoce ahora.

Un 15% menos de lluvias caería en la provincia al 2050 según el documento ambiental.

Los registros sobre precipitaciones normales anuales que mantiene como referencia el Ministerio de Medio Ambiente, de los cuales se obtuvieron las estadísticas, sostienen que el promedio ñublensino asciende a 1.345 mm, cantidad que disminuiría hasta los 1.140 mm. en poco más de tres décadas.

En rigor, la investigación muestra que la declinación de las precipitaciones afectará fuertemente a toda la zona central durante lo que resta del siglo, en particular entre las regiones de Valparaíso y Bío Bío.

Las comunas más calurosas
El espacio temporal en el que se analizó los datos ambientales abarcó las dos últimas décadas del siglo XX y la primera del presente. En ese lapso de tiempo se encontró que las temperatura máxima estival de San Nicolás (en enero considerado como el más caluroso) es la más alta de Ñuble, al obtener una media de 28,5ºC, superior en 3,1ºC al promedio provincial.

En orden descendente le siguen Ñiquén y San Carlos (ambas con 28,3ºC), San Ignacio (27,9ºC) y Chillán (27,8ºC). Al otro extremo de la medición se encuentran Trehuaco (24,4ºC), Coelemu (23,5ºC) y Cobquecura (22,3ºC).

Si bien Coihueco, Pemuco y Pinto no figuran en los primeros puestos de comunas con más altas temperaturas, el informe proyectivo consigna que estas tres sufrirán la mayor variación en sus termómetros al subir todas 2,6ºC.

El Carmen, San Carlos y San Fabián alcanzarán un aumento de 2,5ºC. En donde menos impactarán las temperaturas es en Trehuaco, Quirihue y Cobquecura, en donde se prevén 2ºC más para las dos primeras y 1,9ºC para la zona costera.

En relación al frío, a mediados de siglo las temperaturas mínimas de invierno en las comunas de Ñuble, estimadas para julio, fluctuarán entre los 3,2ºC y 7,4ºC; superiores a los 1,8ºC y 5,7ºC que se presentan en la actualidad.

San Fabián apuntará el máximo ascenso con 1,6ºC; cuatro subirán 1,5ºC y un grupo de 16 las escalas mínimas  estarían por los 1,4ºC.

Déficit de lluvias
El cambio climático amenaza impactar notablemente las condiciones hídricas de Ñuble.

En Pinto, Yungay y Coihueco las precipitaciones disminuirían 313, 301 y 300 mm. al año, repitiéndose la tendencia nacional y provincial de un 15% menos de agua caída.

Si para un año normal en Chillán el MMA estima 1.088 mm de lluvia, para el 2050 el fenómeno meteorológico se reduciría en 168 mm., anotando aproximadamente 920 mm. anuales.

Trabajo científico
El estudio compiló, validó y procesó una gran cantidad de información climática que tuvo como propósito disponer de una base sólida para caracterizar el clima de cada comuna y subcomuna del país.

Paralelamente, precisa el informe publicado por el MMA, se hizo un análisis comuna por comuna para establecer sectores homogéneos al interior de estas.

“Este proceso llevó asubdividir las comunas usando la posición de cada sector en las formas del relieve y la altitud. De esta forma, se separaron sectores comunales como litoral, serranías, valle central, serranía y valles interiores, precordillera, cordillera”, sentencia el documento.

Esta línea base, añade la investigación, se levantó tras el análisis de 30 años de datos, y se convierte en una herramienta que establece un punto de partida para pronosticar los cambios en el clima y tomar medidas de adaptación.

Gases de efecto invernadero y deforestación
“La mayor amenaza del cambio climático es el incremento de la temperatura y la baja de la pluviometría. Esto nos va a llevar sin lugar a dudas a condiciones más críticas en lo que significa la distribución del recurso agua en una provincia como Ñuble,  que ya tiene un sinnúmero de comunas afectadas con la sequía hídrica en la zona del secano costero del Valle del Itata en la zona de Quirihue, San Carlos, San Nicolás, que se van a ver afectadas”, explicó el secretario regional del MMA, Richard Vargas.

El funcionario aclaró que los resultados del informe tienen una relación estricta con el cambio climático, que si bien existe por una condición natural, el hombre ha ayudado a acelerar el proceso mediante los factores antrópicos de emisiones de gases del efecto invernadero.

Richard Vargas agregó que las pocas lluvias que se prevén para la provincia en el escenario del año 2050  podría entenderse por la paulatina deforestación del bosque nativo que se acentúa en las comunas cordilleranas de Ñuble.

A juicio de Juan Luis Novoa, ingeniero en Medio Ambiente, la proyección que entrega el informe del MMA es previsible, teniendo en consideración la realidad actual que se vive.

Novoa aseguró que la sobreexplotación de los recursos naturales está amenazando de manera contundente a la zona y al país. “El mal aprovechamiento del recurso agua y la emisión de contaminantes están gestando estos indicadores naturales que se prevén. Lo relevante de este estudio es que sin él la gente común y corriente no observaría lo que está pasando y los efectos que puede tener sus acciones de ahora”, explicó el profesional.

Probabilidades
Para el doctor Diego Rivera, profesor Asociado del Laboratorio de Políticas Comparadas en Gestión de Recursos Hídricos de la Universidad de Concepción (UdeC) campus Chillán, el estudio se refiere a escenarios probables, y no corresponden a algo que pasará de seguro.

“El informe es muy relevante, al contener y comparar la información entre la línea base. Un punto que es interesante de explorar es cómo se comportarán los extremos respecto de los promedios”, comentó.

Asimismo, el académico añadió que respecto a la disminución de las precipitaciones, el valor de disminución se encuentra en el orden de los 5 mm. por año, manteniéndose dentro de lo que se tiene calculado.

“Estos valores de tendencia se encuentran dentro de los rangos observados. El principal riesgo de la producción agrícola dice relación con la variabilidad interanual, es decir, como varía de un año a otro. Al respecto, la literatura indica que debemos esperar una mayor variabilidad”, sostuvo.

Martín Arrau, uno de los directores de la Junta de Vigilancia del Río Ñuble, adviertió que las estimaciones que se proyectan en cuanto a agua caída para mediados de siglo se ajustan a lo que hoy  se observa.

“Las precipitaciones están disminuyendo año a año y nosotros lo vemos a través de los caudales que aporta el río, que son menores cada año; según nuestros indicadores históricos tendrían una disminución anual de 3% a 5%”, enfatizó.

El dirigente lamentó que en el país no exista una política clara respecto a cómo se enfrentará el cambio climático para revertir el poco auspicioso panorama que se augura para el año 2050.