Un 24 por ciento de los pacientes de Daya Chillán son adultos mayores

Si bien la Fundación Daya tiene un año de presencia en Chillán, recién el pasado 20 de junio habilitó una oficina en la comuna.

La creciente demanda chillaneja, que constantemente se trasladaba hasta la oficina central de Santiago para solicitar asesoría respecto a conocer detalles sobre cómo combatir sus enfermedades usando cannabis sativa, fue entendida como la mejor oportunidad para ampliar las redes de la organización sin fines de lucro.

En 41 días de atenciones, la oficina local ha prestado sus servicios terapeuticos a 146 personas, entre niños, jóvenes, adultos y adultos mayores, según explica Sergio Peña, vicepresidente de Daya Chillán.

De ese total, señala el representante de la fundación, los grupos etáreos más numerosos son los adultos con 47 personas (32%) y los adultos mayores que sumaron 35 (24%).

Le siguen de cerca los 33 niños atendidos (23%) y los jóvenes que alcanzaron el 21% al sumar 31 citas terapéuticas.

Enfermedades y participación

Reumatismo, epilepsia y males psicológicos son las patologías que más sufren las personas que acuden a Daya Chillán, representando el 40%, 23% y 18% respectivamente.

El cáncer (14%) y la fibromialgia (5%), son las otras enfermedades que completan las cinco que están tratando actualmente en la agrupación.

Respecto al género de las personas que se atienden, Sergio Peña precisa que son las mujeres las que más recurren por el servicio y su presencia asciende al 58% del total, dejando a los hombres con una participación del 42%.

Beneficios

A sus 35 años de edad, Silvia Hernández sufre de fibromialgia y es paciente de Daya Chillán.

Hasta 26 tipos de medicamentos tomaba para calmar los intensos y constantes dolores musculares del trastorno, los cuales muchas veces se acentuaban tanto que tenía que acudir de emergencia hasta el hospital.

A pesar de que ella ya conocía las bondades del uso de la cannabis sativa, admite que solo llegando a Daya Chillán pudo sacar el máximo provecho a la planta.

“Al entrar a la fundación supe que no solo haciéndome una infusión podía aliviar en algo mis dolencias. En Daya me enseñaron a elaborar maserado, pomadas, aceites y resina en base a la cannabis, pero sobre todo me explicaron cómo debería suministrarme las dosis para que me haga efecto”, sentenció la asistente social de profesión y añadió que a la fecha bajó el consumo de medicamentos tradicionales a solo tres.

Con los tres plantones que actualmente tiene en su casa, Silvia Hernández asegura que son suficientes para preparar los medicamentos que le permitirán soportar los dolores que muchas veces la invalidaban cuando no tenía a la mano la cannabis.

Por su parte Ana Riquelme (nombre con la que se hizo llamar una  septuagenaria vecina del centro de Chillán), admite que nunca se hubiera imaginado recurrir a una planta tan “mal vista” para aliviar el reumatismo que la aqueja.

“En la ignorancia mía, de la cannabis solo sabía que era para fumarla y volarse, no tenía idea de que tenía muchas propiedades para la salud. A través de reportajes en la televisión y con las noticias que han salido en el diario me fui informando y supe que me podía tratar el reumatismo; ahora tengo unos plantones con los que preparo pomadas y me las aplico en las manos y brazos”, comenta.

Atenciones

Sergio Peña recalca que no basta que una persona saque una cita y ser atendido por los terapeutas de Daya Chillán para que automáticamente califique como paciente al que se le pueda sugerir un tratamiento con cannabis sativa.

El representante advierte que antes de que una persona sea derivada al personal médico debe pasar por verdaderos “filtros” en los que se analiza en profundidad sus casos, desde indagar su entorno familiar, hasta las propias patologías que lo aquejan.

Una veintena de profesionales trabajan en la fundación, agrupadas en asistentes sociales, psicólogos, médicos gnerales, abogados, neurólogos, kinesiólogos, antropólogos, botánicos, biólogos y técnicos agrícolas.

A juicio de Peña, lo que más ha llamado la atención a Daya Chillán es el gran interés de los adultos mayores por buscar su asesoría, lo que echa abajo la idea errada de que la agrupación iba a ser “aprovechada” por jóvenes.

“Es muy gratificante saber que las personas van a encontrar el alivio a sus dolores de una forma más sana. En algún momento pensamos que esta iniciativa iba a desvirtuarse un poco, pero vemos que ha tenido una gran acogida en los adultos y adultos mayores; este trabajo que estamos haciendo es por amor y nos pone feliz hacerlo”, opina.

De acuerdo a los cálculos de la fundación, actualmente serían aproximadamente 80 personas las que ya cultivan sus propias matas de cannabis sativa en sus viviendas.