Comunas de Ñuble no accedieron a beneficios por deudas previsionales

Cinco municipios de la Provincia de Ñuble no tienen ninguna posibilidad de acceder al Fondo de Incentivo al Mejoramiento de la Gestión luego de que exhibieran a diciembre pasado deudas previsionales que en algunos casos son muy elevadas.


El referido programa estatal analiza el comportamiento de las municipalidades del país en siete indicadores, uno de los cuales es la capacidad de pago respecto de los compromisos con la salud y la previsión, un derecho ineludible de los funcionarios de las respectivas organizaciones edilicias.


Cada municipalidad debe ser capaz de cancelar oportunamente las cotizaciones legales del personal que está a su cargo y que les corresponden como parte de sus honorarios y remuneraciones mensuales.


Sin embargo, en algunas entidades edilicias, por motivos asociados al manejo interno de las autoridades actuales, a deficiencias manifiestas de anteriores alcaldes, escasa disponibilidad de recursos en los presupuestos u otras situaciones, las cancelaciones no se produjeron cuando se debía, lo que originó los déficit.


Esas obligaciones impagas de las corporaciones, fueron consideradas por la Subdere como un elemento negativo que derivó en que las comunas no recibieran los mencionados incentivos monetarios por excelencia en la gestión y que en algunos casos pueden llegar a los $100 millones o más, cifra relevante para comunas de Ñuble donde algunas de ellas exhiben presupuestos de solo $2.000 millones.


El economista Renato Segura Domínguez, director del Centro de Estudios de la Realidad Regional (CER) sostuvo que existen comunas donde por eventuales deficiencias en la gestión interna se terminan postergando los pagos de cotizaciones previsionales. 


El experto recuerda que la Subdere maneja estímulos monetarios para aquellas comunas que son exitosas en el manejo de la gestión municipal. Para medir la eficiencia analiza variables como la mencionada deuda previsional, la reportabilidad a la Contraloría General de la República, que mide obligaciones de entrega de información relativa a los informes presupuestarios y contables de las municipalidades, eficacia en el cobro de las patentes municipales, la gestión de ingresos en relación a gastos de funcionamiento, responsabilidad en el uso de los recursos municipales y la transparencia municipal. 


Una comuna puede tener excelentes resultados en seis variables, pero si tiene deudas con sus funcionarios inmediatamente su labor es calificada de manera deficiente. “El tema es si tiene o no tiene deuda cuando se realiza la fiscalización y en este sentido importa poco si la comuna debe $100, $200 millones o $1 millón, pues cualquiera sea la cifra no podrá acceder al estímulo monetario”, explicó Segura.


En el análisis de la Subdere, agregó, los municipios son divididos en cinco grandes grupos de los cuales el primero está conformado especialmente por comunas de la Región Metropolitana, mientras que en el segundo está Chillán y Chillán Viejo, en tanto que el grueso de las comuna de Ñuble se encuentran en el quinto grupo.


Esta diferenciación que agrupa a comunas de similares características demográficas y de tamaño tiene la virtud que permite realizar una comparación “entre iguales” que puede ser de utilidad a la hora de verificar por qué unas cumplen con sus obligaciones y otras no.


Según el último reporte de la entidad estatal, en la Provincia de Ñuble, Chillán es la única comuna incorporada al Grupo 2 que accederá al incentivo, por lo cual percibirá $121.601.350. La capital provincial, se encuentra en el lugar 16 de 37 que forman parte del “grupo 2”. En ese segmento está además Chillán Viejo, que no califica, al igual que en 2015, para acceder a beneficios. En el escalafón de la Subdere, Chillán pasa desde el lugar Nº 13 al 16 en un año, mientras que en el mismo escalafón la comuna histórica sube un puesto, desde el 25 al 24, pero no obtiene bono (al igual que el 2015) pues el Figem favorece solo a las primeras 19 comunas. 


Chillán, plantea Segura, si bien recibe bono, pues no tiene deudas previsionales, no está en una posición mejor dentro del ránking nacional, pues según indicadores reportados por la Subsecretaría, su nivel de cobro de deudas es bajo si se la compara por ejemplo con San Ignacio que tiene una mejor calificación en este ítem, pero que exhibe deuda previsional.


Lo importante plantea Renato Segura es que las municipalidades de la provincia mejoren en sus modelos de gestión a través de la asociatividad que se produce por ejemplo a nivel de las asociaciones de municipios donde pueden interactuar, como son los del Valle del Itata, La Punilla o Laja Diguillín.


Destaca que aquellos municipios que tienen buenos indicadores de gestión perfectamente podrían sugerir acciones para avanzar en modelos de administración considerando que las comunas de Ñuble tienen características similares y solo en algunas de ellas hay dificultades de gestión.


Agrega que mientras cinco municipios de la zona registran complicaciones en pagos previsionales, ninguno de los que forman la Provincia del Bío Bío están en esa situación. Además la pobreza de las comunas no puede ser un factor que justifique cesación de pagos, pues en la provincia de Arauco que pareciera ser mucho más deprimida socialmente, aquello no es un problema.


COMUNAS AFECTADAS
En Quillón la Subdere registra al 31 de diciembre de 2015 una deuda previsional de $28.307.746 que a jucio del alcalde Alberto Ghyra está en proceso de ser solucionada definitivamente.


La autoridad relata que el problema no se produjo durante su administración, sino que fue una “herencia” del anterior jefe comunal. Los compromisos impagos llegaron a tal nivel, que derivaron en un juicio de cuentas por parte del Consejo de Defensa del Estado que no prosperó en la Fiscalía.


Ghyra recalca que “nosotros no tenemos deuda. Esto proviene del año 1997 y fue bastante grande y se vio afectada por intereses, pero ya estamos saliendo. Pero en mi gestión no tengo deudas con Salud, AFP o la Asociación Chilena de Seguridad”, recalca la autoridad.


Además pone de relieve que la gestión alcaldicia ha mejorado de tal manera que tienen buen comportamiento en cobros de deudas o en transparencia municipal, ítem donde pasaron desde un 33% a más de un 80%.


En San Ignacio, igualmente se observa una deuda previsional, pero más elevada que en Quillón, por $181.307.186 y que aún no es cancelada, reconoce el alcalde Wilson Olivares.


El edil de la comuna precordillerana expone que la deuda proviene de un desbarajuste en el sector educacional y que tendría como causas la reducción de matrícula y con ello menores ingresos.


Sostiene que jamás pretendieron desentenderse de las obligaciones contractuales, pero se vieron envueltos en un sistema donde las AFP les comenzaron a exigir el pago de los compromisos a través de empresas de cobranza. Por ello terminaron pagando unos $100 millones solo en intereses.


Paralelo a ello y para resolver el pago de la deuda, el ministerio comenzó a retenerles un 20% de la subvención que llegaba a la comuna lo que produjo una suerte de círculo del que no podían salir.


Pero de lo que fue una deuda elevada y que significó una tremenda sangría para las arcas municipales, queda ahora una porción menor de aquella que debe ser saldada durante este año, asegura la autoridad.


Quirihue es igualmente una de las comunas que no pudo acceder al Fondo de la Subdere por mantener una cuantiosa deuda previsional que llega a los $206.391.193, pero cuya responsabilidad se debe rastrear hasta el año 2007, según plantea el edil Richard Irribarra.


La cantidad de dinero que debía la entidad edilicia llegó hasta los $650 millones y durante su administración, afirma Irribarra, ha ido paulatinamente bajando hasta la cifra que reporta la Subdere.


La autoridad declara que con los pasos que han dado “la deuda previsional que existe en la comuna debe quedar saldada en el corto plazo”.


Destaca al igual que otros alcaldes de la provincia que uno de los problemas a la hora de gestionar recursos en comunas de Ñuble es que el presupuesto de cada una no supera los $2.000 millones  al año, lo que alcanza solo para cancelar remuneraciones del personal y para gastos de servicios básicos, mientras que los proyectos son financiados por el FNDR o entidades estatales.


En Bulnes, la municipalidad tiene una deuda de solo $2.800.474, pero aunque menor, fue suficiente como para que la Subdere los dejara fuera del listado de comunas más eficientes del país.


La primera autoridad comunal, Ernesto Sánchez, plantea que “en la comuna vamos un mes atrasados, estamos al filo, pero no nos hemos apartado de la normativa que permite este pequeño desfase”.


Recalca que si bien entiende que por una deuda bajísima han quedado fuera de un beneficio importante, refiere que “los proyectos que hemos generado son muy relevantes e incluso fuimos capaces de ser capital de la provincia del Diguillín lo que habla bien de nuestra gestión”.


Junto a las nombradas, Cobquecura mantiene una deuda de $46.130.599 según registros de la Subsecretaría de Desarrollo Regional. En la comuna costera se acumulan además una serie de resoluciones en contra emanadas de la Contraloría Regional, por defiencias interna sobre todo en Educación.