Corma entrega subvención de excelencia a escuela de Bulnes

La escuela Evarista Ogalde fue reconocida por la Corporación Chilena de la Madera, CORMA, como institución social destaca, esto por haber vinculado el aprendizaje con el cuidado de la naturaleza. 

Este reconocimiento les permitió obtener además la subvención de excelencia acádemica por los próximos dos años.

“Somos más consecuentes, nos preocupamos por la tierra y por el cuidado de recursos naturales como la luz y el agua”, comenta Romina Martínez Alvial, alumna de octavo básico de la escuela Evarista Ogalde Ortega, quien es parte de la comunidad educativa de la denominada “escuela verde”, del sector tres esquinas, que ha destacado por desarrollar una serie de actividades de promoción y cuidado del medio ambiente, política educativa asimilada por los 141 escolares y 17 profesores que integran el recinto educacional.

“Ayudamos a mantener un entorno limpio, difundiendo a la comunidad nuestras actividades medioambientales para que todos tomen conciencia sobre el cuidado que debemos tener con la naturaleza”, agrega la alumna de la escuela bulnensina.

Plantación y uso de hierbas medicinales, lombricultura, compostaje y visitas al vivero San Isidro de Masisa, son algunas de las actividades cotidianas en las que participa cada uno de los alumnos del establecimiento educativo que postuló al proyecto Fosis “Vive tu huerto” y que les permitirá contar con un huerto escolar que será un aula al aire libre que vinculará su aprendizaje con la naturaleza.

“La mentalidad de mis compañeros cambió en relación al cuidado del medio ambiente. Hemos participado en diferentes campañas y actividades como concursos de reciclaje y hermoseamiento del recinto a través de plantaciones”, comenta el alumno Carlos Peña González.

La directora del establecimiento, Fresia Guerra recuerda que este acercamiento a la ecología tuvo su punto de inicio hace 13 años. En 2003 una alianza estratégica con Masisa permitió a alumnos, profesores y apoderados participar de talleres, una vez al mes con una educadora ambiental de Masisa. En 2010, en tanto, obtuvieron la certificación ambiental del Ministerio del Medio Ambiente, lo que significó incorporar actividades medioambientales al currículo pedagógico.

La directora de la escuela dice que “los estudiantes se fueron motivando poco a poco” con esta apuesta del recinto por el cuidado de la naturaleza. En ese sentido destaca que para lograr este objetivo “los adultos debemos ser, día a día, un modelo de comportamiento con nuestro entorno natural con acciones tan simples como depositar la basura en los contenedores, preocuparnos de apagar las luces cuando no se ocupan, cerrar las llaves del agua si está corriendo”.

Margarita Celis, jefa de gestión social y ambiental de Masisa, plantéa que esta escuela es parte del programa de educación ambiental de la empresa, con quien “llevamos varios años trabajando de manera conjunta en la generación de conciencia sobre el cuidado y valor de nuestro medioambiente entre la comunidad, apoderados y docentes”.

Sin duda un hecho valorado por la comunidad educativa y que fortaleció su vínculo con el cuidado de la naturaleza fue la participación que tuvieron en el libro “Un Bosque de Cuentos”, organizado por la compañía en alianza con la Universidad de Chile, permitió a los alumnos explotar su creatividad literaria asociándola a sus experiencias con el medioambiente.

“Los estudiantes escribieron cuentos relacionados con sus vivencias y vida en el campo en contacto con la naturaleza, como por ejemplo la historia de un conejo, sus sensaciones al conocer la montaña y los animales que observaron”, comenta Fresia Guerra, quien destacó que los alumnos también recibieron un ejemplar del texto que contenía sus historias.