Las medidas de Gendarmería Chillán para evitar otro año como el 2016

A través de Whatsapp, un reo de la cárcel de Chillán, quien suele oficiar de vocero para dar a conocer los conflictos que los aquejan,  asegura que “desde que han pasado estas cosas, como que todo está un poco más tranquilo. Pero estamos esperando el allanamiento de septiembre, que sabemos que siempre se hace antes del 18... Ahí veremos qué pasa”.

Pese a lo poco oficial de la cita, es innegable que la voz de los reos es precisamente la más confiable para creer que “las cosas están más tranquilas” respecto al trato entre internos y gendarmes.

No ha sido un año fácil para Gendarmería. En el plano nacional, por los cuestionamientos hechos desde la vereda política en base a la asignación de puestos como pago de favores y de exagerados montos de pensiones.

En lo local, las golpizas que recibieron tres presos por parte de cinco funcionarios y que quedaron grabadas por unas cámaras del propio recinto; el homicidio de un imputado por robo con violencia calificado, a quien aparentemente ordenaron matar desde Concepción; los escándalos por un caso judicial que busca esclarecer una red de corrupción que permitía el ingreso de celulares y la obtención de beneficios intracarcelarios a cambio del depósito de dinero; y finalmente, el hallazgo de un reo ahorcado en una celda de aislamiento en agosto último, han hecho que la institución esté buscando diversas soluciones para evitar que estas situaciones continúen.

Un análisis simple permite entender que, al menos en lo que respecta a Ñuble, los problemas se dividen en los motivados por dinero; y los que surgen del roce -no pocas veces violento- entre gendarmes e internos.

Y es en este punto en que la institución ha realizado diversos esfuerzos, desde logísticos, vocacionales y tecnológicos, los que a un trimestre de que termine el sinuoso 2016 ha hecho que los mismos reos confirmen que “todo está un poco más tranquilo”.

Chillán es la cárcel con más allanamientos

Para Gendarmería, el poder evitar el ingreso de drogas y celulares y el despojar a la población penal de armas hechizas es -evidentemente- uno de los pilares de la tranquilidad anhelada.

Y sin duda, el hecho que el principal recinto penitenciario de Ñuble esté en pleno centro de Chillán no ayuda mucho, puesto que es común que los familiares les lancen paquetes (“aéreos”, conforme a la jerga canera), con teléfonos y drogas.

Sin embargo, y pese a que la población penitenciaria de Chillán tiene cerca de 580 internos, es decir, menos de la mitad de lo que hay en la cárcel Bío Bío de Concepción, que tiene 1.200 reclusos, es en esta unidad donde se concentra un tercio de los allanamientos a las celdas de los que se realizan en las 13 cárceles existentes en la región y que albergan a 3.500 internos.

Así, de los 853 allanamientos que tuvieron lugar en las cárceles de la Región, hasta fines de julio, el 33% de ellos fueron en Chillán, es decir, 260.
Estos operativos han permitido encontrar 431 celulares en manos de los reos de la principal cárcel de Ñuble y como explicara el coronel Christian Alveal, director regional de Gendarmería, “se realiza un operativo cada vez que nuestro equipo de seguridad advierte que desde el exterior fue lanzado algún paquete”.

Cámaras de vigilancia

Fueron las mismas que delataron la golpiza a los reos y que habría significado sanciones y dar de baja a cinco funcionarios en Chillán.
Con un presupuesto de 77 millones de pesos, se instalaron en 2015 un total de 70 cámaras de seguridad que cubren el 90% de la totalidad del recinto penal, lo que fue interpretado por la oficialidad como una medida antivandálica.

Sin embargo, desde aproximadamente un año que dentro de la población penal se advierte que algunos gendarmes, especialmente los de mayor rango, suelen portar en sus uniformes cámaras Go Pro, las que ya comenzaron a utilizar este semestre en el Juzgado de Garantía y en el Tribunal Oral en lo Penal, cada vez que deben llevar a algún interno a comparecer ante los tribunales.

Según fuentes internas de la institución (Gendarmería Regional declinó entregar una versión), tales cámaras han sido una garantía para el personal celador a la hora de refutar acusaciones de malos tratos por parte de los internos.

Sin ir más lejos, durante los primeros días que sucedieron al hallazgo del cuerpo del reo Luis Felipe Alveal en la celda de aislamiento, los familiares y algunos reos denunciaron que éste falleció a causa de una golpiza que le habrían dado los celadores, luego de sorprenderlo recogiendo un “aéreo”, lo que sin embargo fue descartado por la Brigada de Homicidios de la PDI de Chillán, que investigó el caso.

Talleres de derechos humanos

La golpiza a los reos, en abril de este año, finalmente, motivó una serie de talleres dirigidos a los funcionarios que están en más contacto con los internos.
Estos talleres fueron dictados por funcionarios civiles de Santiago, expertos en el manejo de relaciones interpersonales, puesto que es una de las materias que aún no ha logrado resolver la institución y que de hecho ha motivado una discusión parlamentaria que debate la posibilidad de dividir a Gendamería en una rama civil y otra como se le conoce hasta ahora.

Sumario por golpiza propone destitución de 4 gendarmes

La destitución de 4 de los 5 gendarmes implicados en la golpiza registrada en mayo en la cárcel de Chillán habría determinado el sumario realizado por Gendarmería, según informó Radio Bío Bío.

Según se indicó, el informe final ya estaría en manos del director nacional, Tulio Arce, quien tendrá que ratificar las sanciones propuestas para luego notificar a los funcionarios involucrados, algunos de los cuales siguen desempeñándose en la institución.
Por su parte, el Ministerio Público esperará el resultado de la resolución para solicitar al Juzgado de Garantía una audiencia de formalización por el delito de apremios ilegítimos.

El sumario fue abierto a fines de mayo, tras la denuncia presentada por Juan Carlos Vaccaro ante la Defensoría Penal Pública y la difusión de un video en que se registró la golpiza.