Hasta tres meses tardan en llegar medicamentos a la farmacia municipal

Una verdadera revolución ciudadana en la forma cómo abastecerse de remedios de consumo diario sin sacrificar en demasía los escasos recursos económicos que, en muchos casos, a duras penas alcanzan para terminar el mes, es lo que logró a mediados de octubre pasado el alcalde de Recoleta Daniel Jadue.

De manera inédita la autoridad comunal presentó al país el primer punto de venta de medicamentos administrado por un municipio, el cual se orientaba a la comercialización de productos para la salud guardando un sentido social y sin fines de lucro.

Oferta de precios hasta un 70% más barato que en las grandes cadenas del mercado y una demora de no más de 45 días en la entrega de los artículos, previamente solicitado con prescripción médica, fueron las bondades con las que se presentó la denominada Farmacia Popular de Recoleta.

El gran revuelo mediático que causó la iniciativa del alcalde comunista, despertó el interés de al menos medio centenar de colegas a nivel nacional, quienes han hecho realidad sus propios proyectos dejando de lado la camiseta partidaria, entendiendo el impacto positivo para los habitantes de la comuna y calculando también los réditos políticos que claramente se consiguen con una decisión de corte popular.

Beneficios
Ocho meses después de la irrupción del centro de abastos recoletano, nació la farmacia comunal de Chillán.

Al igual que en la iniciativa capitalina, la versión chillaneja también prometió a sus usuarios ahorro económico en la compra de productos, los que incluso podrían a llegar a costar tres veces menos en comparación a si lo adquieren en algún local de las grandes cadenas de farmacias.

El pasado 22 de junio el centro municipal de abastos vio la luz, fecha desde la cual viene prestando el servicio de venta de medicamentos con receta médica, no sin algunos inconvenientes que torpedean la iniciativa social.

El tener que esperar largos periodos de tiempo para obtener los productos con los que puedan seguir sus tratamientos diarios a causa de alguna patología, es el principal problema que advierten en la farmacia popular de Chillán los usuarios del centro municipal.

Hasta dos meses tardan en llegar al céntrico local los artículos previamente solicitados, según explicaron los beneficiarios del punto de venta ubicado en la cuadra diez de la Avenida Libertad.

Pese a que en etapas previas a la apertura de la farmacia la promesa de entrega de los medicamentos hablaba de una espera máxima de entre dos y tres semanas aproximadamente, lo cierto es que el plazo en algunos casos se ha llegado a más que duplicar.

“Anticipadamente sabíamos que se iban a demorar poco más de un mes, porque cuando nos incribimos nos dijeron que tenían que cotizar y ver con los laboratorios dónde está más barato el producto, pero en nuestro caso se ha demorado sesenta días en llegar el remedio desde que lo pedimos”, comenta Magno Arroyo, usuario de la farmacia.

Si bien el sexagenario lamenta tener que aguantar la larga espera por el Exforge D que debe consumir diariamente un familiar suyo a causa de la hipertensión, aplaude los bajos precios de los productos.

“En las farmacias del centro me costaba 38 mil pesos y acá (en el local edil) solo pago 21 mil pesos; es un ahorro importante para nosotros”, opinó.

María Henríquez, usuaria del local, admite que cuando partió la etapa de inscripciones el 23 de mayo pasado, realizó la solicitud para comprar Iltux.

Solo el pasado jueves 25 de agosto pudo tener el medicamento en sus manos situación que, pese al tiempo de espera, señala que para ella es un alivio a su alicaída economía familiar.

“Desde el momento en que me escribí me dijeron que iba a ser lento el proceso de compra; por eso después de tres meses recién tengo el remedio”, señala.

No obstante, la vecina añade que si bien la primera adquisición ha tardado más de la cuenta, recalca que el compromiso del centro de abastos es que, de ahora en adelante, tendrá un stock que le garantice una disponibilidad inmediata del artículo que usa para el tratamiento de la hipertensión, al menos para los próximos seis meses.

El vecino Víctor Valdebenito, quien sufre de diabetes y presión alta, decidió no esperar más y tras dos meses de no saber si tendrá su medicamento, optó por seguir comprando la Metformina, glibenclamida, Losartan, Carvedilol y Anlodipino en las grandas cadenas.

“Me inscribí el segundo día que abrieron y desde esa fecha aún no he podido comprar nada. En mi caso me han dicho que se tiene que juntar un grupo con la misma solicitud; encuentro que es lento el sistema, pero veré si cuando me llamen pueda usar el servicio”, indica aún esperanzado.

No siempre más barato y sin lista de precios
Trayenta, Atrovent y Asventol son los medicamentos que no puede dejar de tomar José Poblete.

Doce mil pesos menos en promedio por cada uno de los dos primeros artículos, es lo que le ofrece la farmacia pública de Chillán, oportunidad que no está dispuesto a desaprovechar.

Antes de que abriera el local, afirma, tenía que desembolsar $38.000 por el Trayenta y ahora solo paga $26.000; mientras que por el Atrovent cancelaba $28.000 en el comercio y ahora solo gasta $15.000.

A pesar de que José Poblete destaca el funcionamiento del centro de abastos, también advierte que hay casos como el Asventol (para el tratamiento del asma crónico en adultos), que no significa una ayuda a las finanzas familiares.

“Cuando me cotizaron el producto, resulta que me dijeron que valía $36.000, prácticamente el mismo precio que tienen algunas farmacias de la comuna. Por eso prefiero comprarlo en una de ellas en donde ofrecen descuentos los días lunes”, recalca.

Si bien una de las promesas del proyecto solidario fue que la lista de precios de los medicamentos iban a ser publicadas en la página web del municipio, dos meses después de la entrada en funcionamiento del centro de abastos, aún no se cumple con ese servicio.

LA DISCUSIÓN solicitó a la Dirección de Salud Municipal de Chillán información respecto al funcionamiento de la farmacia popular; sin embargo, la repartición local no se refirió al tema.

En Ñiquén
En Ñiquén el número de inscritos de su farmacia popular es cercano a los 300 y su apertura significó dotar a la comuna de su primer punto de venta de remedios.

La versión ñiquenina apostó no solo por artículos para el tratamiento de enfermedades y ofrece también  pañales, leche para niños y adultos, profilácticos, entre otros.

En cuanto al expendio de remedios, el compromiso de la farmacia ñiquenina es conseguirlos en el lapso de dos semanas y al igual que su par chillaneja, aún no ha publicado su lista la lista de precios de sus artículos por su página web.

Impacto
Respecto al papel que están cumpliendo las farmacias municipales desde su irrupción, el secretario regional del Ministerio de Salud, Mauricio Careaga, aclara que el principal fin por la cual fueron creadas apunta a disminuir la brecha de acceso a medicamentos y mejorando la equidad en salud, reduciendo tiempos de desplazamientos y costos asociados a la adquisición de medicamentos por parte de la población.

“Las farmacias comunales constituyen una estrategia que demuestra que existe una necesidad sanitaria importante y que estos establecimientos alivian el gasto de bolsillo de las personas, que excede incluso a nuestros usuarios del sector público”, opina la autoridad regional.

De hecho, en la Región del Bio Bío aún hay siete comunas que aún no cuentan con farmacias y tres de ellas se ubican en Ñuble: Cobquecura, San Fabián de Alico y Trehuaco, según precisan desde la Seremi de Salud.