Contaminación se originaría por mal uso de leña y estufas

El mal uso de la leña y de los equipos calefactores al momento de hacer la combustión serían los factores determinantes que originarían en mayor medida los altos niveles de contaminación por material particulado fino (MP2,5) que se viven en Chillán y Chillán Viejo en la temporada otoño-invierno, según un trabajo realizado por la oficina provincial de Ñuble de la Corporación Nacional Forestal (Conaf).

Si bien la política medioambiental implementada por el gobierno mediante el Plan de Descontaminación Ambiental (PDA), con el objetivo de reducir los graves episodios de saturación por humo, se orientan especialmente a educar a la comunidad a usar leña con menos del 25% de humedad, entendiéndose que el producto que se usa localmente supera ese rango, Conaf advierte que en la capital provincial se estaría usando biomasa seca.

El jefe provincial de Conaf, Francisco Castillo, explicó que de la muestra de astillas recabadas de ocho sectores habitacionales de la ciudad (Carlos Ibáñez del Campo, Doña Francisca, Población Ferretera, Magisterio, Jardines de Ñuble, Barcelona, Lomas de Maipón y Padre Hurtado 2), la humedad de los leños estuvo en un rango de entre 13,23 y 18,16%.

A juicio de Francisco Castillo, el resultado revelaría que el chillanejo está consciente de qué tipo de leña usar.

“Teníamos la percepción que el tema no va por la humedad de la leña, sino por el mal uso de los calefactores, entonces nos hemos encargado de capacitar a los vecinos en su buen uso y aprovechamos a ratificar si es que efectivamente la leña no era tan húmeda como pensábamos. En las charlas que organizamos meses atrás les pedimos que llevaran dos muestras de astillas que estaban a punto de usar y la verdad que los resultados indican que un alto porcentaje de leña que se usa en Chillán no estaría húmeda”, indicó.

Castillo advierte que el trabajo realizado no es un estudio científico ni con rigurosidad técnica, sin embargo, afirma que daría luces de lo que realmente ocurre en la comuna.

Parte de las conclusiones del sondeo, añadió el jefe de Conaf Ñuble, también arrojó que el 64,3% los consultados se abastece de leña entre enero y marzo, y solo un 9,6% lo hace en la época de bajas temperaturas de abril-junio.

Malas prácticas
El funcionario público sostuvo que el cerrar el tiraje de las estufas para evitar que la leña se consuma con rapidez es una de las prácticas más comunes.

“Lo único que se logra con esto es carbonizar la leña y producir emisiones de material particulado en exceso”, explicó.

Otro de los factores que estaría jugando en contra del medio ambiente local es el estado de los aparatos de calefacción.

El uso de salamandras, cocinas a leña y estufas viejas (anteriores al año 2014), conocidas por su pobre eficiencia energética al momento de combustionar leña, es la segunda razón del porqué se repiten los estados críticos de contaminación en Chillán.