Harán un catastro de extranjeros dedicados al comercio ambulante

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: Mauricio Ulloa

En medio de acusaciones que hablan de comerciantes ambulantes que circulan en costosas camionetas y de empresarios que les entregan mercadería para que la vendan en base a comisiones, surgieron declaraciones como las del propio alcalde Sergio Zarzar, diciendo que “en el centro de la ciudad el comercio ambulante ha crecido porque han llegado extranjeros que no están autorizados a vender ahí. Llámese peruanos, colombianos, ecuatorianos o la nacionalidad que tengan”.
O las del inspector del Departamento de Extranjería, Jorge de la Hoz: “como Departamento de Extranjería los fiscalizamos y los encontramos vendiendo con esa visa de turista, son denunciados a la Gobernación y se les aplica una multa”.

La PDI, de hecho, ya está trabajando para cuantificarlos en la ciudad y detectar quiénes están con permisos de residencia y quiénes no.
No todos tienen permisos para trabajar, algunos cuentan solo con visa de turistas y pese a sus intentos, no les resulta fácil revertir esta situación que, claro, es ilegal e irrespaldable, lo que claramente aumenta el conflicto que causa el resto del comercio ambulante que opera fuera de marcos legales que se ha tomado la calle. “El comercio en la vereda es real, también está en la Plaza Sargento Aldea y en el Mercado”, ha dicho el presidente de la Cámara de Comercio, Alejandro Lama.

Salir de la calle y triunfar
Volviendo al caso de la ecuatoriana Luzmila Arias, quien tiene dos locales en Chillán tras haber arrancado vendiendo en la calle, la empresaria insiste en que “ordenar el comercio ambulante no pasa por sacar a los extranjeros, sino por controlar a las personas que llevan años haciendo mal uso de sus permisos”.
Luzmila recuerda que “este negocio da dinero suficiente como para que en poco tiempo se pueda uno establecer. Yo pago arriendo, impuestos y todo eso, y lo he logrado sola”.
Luzmila cuenta que tras casi seis años de pedir permisos, el alcalde Zarzar le otorgó uno por solo tres meses y “como yo no quería seguir ambulante, no quería trabajar en la calle, me esforcé como nunca esos tres meses y gané cerca de diez millones de pesos. Con eso arrendé el local y aunque el primer año fue muy difícil logré salir adelante”.
Y en medio de las quejas por quienes arriendan locales a los dueños de casinos populares, la emprendedora dice que “ahora ya estoy pensando en arrendar un local más grande porque he crecido mucho”.