Teatro: La historia que mantuvo a los chillanejos 73 años esperando

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: Mauricio Ulloa

Aquí reconstruimos la trayectoria del edificio, a través de los ojos de LA DISCUSIÓN y un extenso trabajo de archivo

La mañana de este jueves se dará término a un anhelo de ciudad que demoró exactamente 73 años en concretarse. Cuando el alcalde Sergio Zarzar, pasadas las 11.00 horas, corte la cinta del remodelado Teatro Municipal de Chillán, se cerrará finalmente el ciclo de la reconstrucción tras uno de los terremotos más devastadores de la historia humana, el del 24 de enero de 1939, cuando la ciudad fue destruida por completo y cientos de miles de chillanejos murieron bajo las ruinas. 

Una de esas ruinas era la del antiguo Teatro Municipal, ubicado en aquella época en la actual ubicación de la Casa del Deporte en calle 5 de Abril a la altura del 555. El espacio concentraba casi toda la actividad social de antaño y la noche del terremoto exhibía su última función del horror. 

Se trataba de una proyección llamada “El rey sin corona” de Joe Brown, anunciada dos días antes en las páginas de LA DISCUSIÓN. Esa noche, y en medio de la proyección, la tierra comenzó a rugir y los más de 500 chillanejos que se encontraban presenciando la función a beneficio del Cuerpo de Bomberos salieron corriendo del local, sin contar con que una de las marquesinas se derrumbaría aplastando a más de 300 personas, el fatal saldo de una noche para olvidar. 

A pesar de todo lo negativo de la jornada y de sus consecuencias, los ojos de Chile y las autoridades se volcaron hacia la ciudad y las tareas de reconstrucción comenzaron ahora sin espacio para el error. Una nueva norma de construcción bajo la premisa del debutante hormigón armado comenzaba a aplicarse en las construcciones y el centro cívico se armaba considerando entre los planes lo que para muchos era un justo reconocimiento a esta cuna de héroes y artistas. El nuevo Teatro Municipal se planteaba como un edificio moderno y construido bajo los altos estándares europeos de arquitectura. Nacía así el proyecto ideado por los arquitectos Ricardo Müller y Enrique Copper y que, además del nuevo teatro, incluía en los planes la Casa de la Cultura soñada por Otto Schäfer. Todo, bajo la atenta mirada de la Corporación de Reconstrucción y Auxilio, una entidad gubernamental que había nacido con el único propósito de atender en forma inmediata los requerimientos de la ciudad.   

El naciente Teatro Municipal  
De esta forma, el Teatro se pensó en grande como una forma de renacer. Su maqueta planificó la instalación de 2.500 butacas y la construcción comenzó en conjunto a otras obras emblemáticas como el Cuerpo de Bomberos, la Catedral de Chillán, el edificio consistorial y la Gobernación de Ñuble. Sin embargo, a medida que pasaron los meses y años, la edificación cultural comenzaba a evidenciar sus primeros conflictos financieros, puesto que las autoridades de la época aceleraron las soluciones habitacionales. 

En marzo de 1943, la Corporación de Reconstrucción y Auxilio  publicaba en LA DISCUSIÓN una extensa carta firmada por el vicepresidente ejecutivo de la entidad, Guillermo Moore. En la misiva, se evidenciaban los problemas económicos para sostener la obra argumentando que “luego del terremoto de 1939 los materiales se encarecieron y también lo hizo la mano de obra. No es posible de esa manera, satisfacer de inmediato las exigencias de los que quieren hacer construcciones de mayor costo”, en una clara respuesta a una comunidad que se expresaba a través de los medios de comunicación y exigía una respuesta clara de la autoridad respecto al futuro del elefante blanco. 

Días más tarde, se anunciaban dos millones y medio para el Teatro. Sin embargo, el 6 de abril se produce un terremoto en Ovalle y el Gobierno destina a la Corporación de Reconstrucción y Auxilio viajar al norte para encabezar las labores de ayuda. Ese mismo día paralizaron las obras del Teatro Municipal, las que solo fueron reanudadas el año pasado.

“El Siberia”
Desde 1943 a 1969 las instalaciones del ahora elefante blanco quedaron abandonadas a su suerte. Ese último año llegó la sede de la Universidad de Chile y su carrera de Diseño a las dependencias de la Casa de Schäfer (Sociedad Musical Santa Cecilia) en donde hoy se emplaza el Centro de Extensión de la Universidad del Bío-Bío. Debido a que las instalaciones se conectan en su parte posterior, varias carreras utilizaron los rincones del Teatro para improvisadas clases. Los ex docentes de la Chile, Gladys Bornand y Sergio Vallejos, recuerdan que varios de los pasillos iluminados sirvieron para hacer cátedras de dibujo. “El Teatro era tan helado que los alumnos lo comenzaron a llamar ‘El Siberia’”, recuerda Gladys con humor. Durante este tiempo, el edificio sirvió también como una improvisada bodega para distintas reparticiones municipales. 

Los 90 y la sala de bolsillo
Quien se remita a la historia más reciente del edificio, no puede olvidar al doctor Héctor Garay. Él, junto a un grupo de artistas, empresarios, autoridades y gestores, comenzó en la década de los noventa una gran cruzada popular para conseguir los recursos de habilitación del recinto. Se formó así la Corporación Pro Término del Teatro Municipal, entidad que durante varios años trabajó con el mismo propósito bajo las órdenes y estrategias del doctor Garay. Fueron años de trabajo, pero el poco compromiso de aquel entonces dificultó las aspiraciones del grupo y se llegó a la convicción de habilitar una sala de bolsillo al costado del Teatro. En 1998 se inauguraron las nuevas instalaciones gracias al aporte de la comunidad y de fondos del Ministerio de Obras Públicas. Las obras de aquel entonces estuvieron lideradas por el arquitecto Leonardo Palma.

Tras la campaña emprendida por este grupo de chillanejos, se logró también la apertura de la Gran Sala, un espacio que las agrupaciones locales y artistas nacionales comenzaron a hacer suyo con todas las deficiencias que tenía. Sin ir más lejos, más de alguien recuerda el episodio del pianista Jean-Francoise Dichamp corriendo su piano debido a una molestosa gotera que no lo dejaba mostrar su arte, o el precipitado volar de palomas en medio de una función artística.  

La historia se comienza a reescribir el 27 de julio del año 2012, cuando una delegación de artistas chillanejos acompaña al alcalde Sergio Zarzar a Concepción para asistir a la votación histórica en donde el Gobierno Regional entregó los primeros 3.800 millones de pesos para la terminación del Teatro Municipal. Esta cifra creció en mil millones el año pasado, cuando el alcalde Zarzar requirió nuevamente de recursos y solicitó un nuevo aporte a los consejeros regionales. 

Las obras finalmente comenzaron de la mano de la empresa Ingetal en febrero del 2015 y hoy están listas para ser entregadas oficialmente a la comunidad en la ceremonia que comenzará a las 11.00 horas de este jueves.