Incremento de la delincuencia rural comenzó a dejar huellas en huertos

Fue a fines de 2015 cuando la Brigada Investigadora de Robos de la PDI de Chillán recibió por parte de la fiscal Tamara Cuello, la orden de investigar un cuantioso robo de semillas y fertilizantes ocurrido en un fundo de la comuna de El Carmen. Era un robo avaluado en más de $40 millones.
Iniciada la inspección del lugar, y cuando los funcionarios de la Biro ya completaban una caminata inspectiva de más de 100 metros a la redonda, “se encontró una placa patente en el lugar, la que resultó ser de la camioneta que los delincuentes habían utilizado para irse con los sacos y las semillas”, explicó el comisario Jorge Aguillón, jefe de la Biro.
Pero si esta historia en particular terminó bien, porque se detuvo a los autores del robo y se recuperó la totalidad de lo sustraído, el caso es una excepción a la regla en muchos sentidos.
“En un 80% de los casos de robos que conocemos, no se hacen denuncias, tal vez por esta percepción de que no saca nada haciéndolo”, comenta Misael Cuevas, presidente nacional  de los apicultores, quien cristaliza así la reacción de la mayoría de los empresarios del agro, quienes están sufriendo pérdidas millonarias por concepto de hurto de semillas, frutas, árboles en proceso de crecimiento, miel y maquinarias.
“Pero esta denuncia es la única que hemos recibido en estos años”, apuntó el comisario Aguillón.
Por eso es que el pasado miércoles 6 de julio, el presidente nacional de Fedefruta, Ramón Achurra, en el marco del Encuentro Regional de Productores Frutícolas en Casino Enjoy, atendió los planteamientos de los fruticultores de las regiones Metropolitana, del Maule y Bío Bío  con respecto a éste y otros temas ligados al huerto, para así llevar los antecedentes respectivos a las autoridades locales.
“La delincuencia rural y los robos en el campo son un problema gravísimo que hemos tenido todos en estos años, por lo que en estos dos meses hemos recopilado información que esperamos que las autoridades de gobierno escuchen, para poner atajo a esto”, dijo Achurra en esa oportunidad.
El último formalizado por este delito fue un joven chillanejo, quien fue detenido por carabineros cuando transitaba en una moto con dos mochilas cargadas de manzanas y otra con kiwis, además de un cerezo de dos metros, por la calle Los Puelches.
Era la segunda vez que se le detenía por la misma razón, y en ambas, el hurto se produjo en el mismo huerto de Chillán Viejo. Tras ser formalizado, quedó en libertad.
“Ésa es una de las razones por las que los agricultores rara vez denuncian. Lo mismo pasa con quienes sufren el robo de animales o de maquinaria, imagínese que a nosotros como CAR nos robaron dos jeeps y nunca más supimos de ellos, acá en los campos y los huertos es muy difícil fiscalizar y vigilar, incluso tarda el darse cuenta de que te robaron”, apuntó el presidente de la CAR Ñuble, Guillermo Martínez, quien también dice estar consciente de que “el robo de frutos en los huertos es algo que se está dando con mucha fuerza”.
Las encuestas de fedefruta
Seis de cada diez productores frutícolas de Chile han sido víctimas de robos en sus predios durante el último año, y nueve de cada diez en los últimos tres. Eso es lo que revela una encuesta realizada por Fedefruta.
El sondeo indica que la mitad de los productores víctimas de delitos, ha sufrido el robo de fruta e insumos como agroquímicos, esenciales para el manejo de los cultivos. El 26,2% de los encuestados dijo también haber tenido robos de maquinaria, el 12,7% de bombas, 11,9% de equipos de riego, y 11,1% de tendido eléctrico, y el 10,3% de transformadores.
Lo robado se queda en la zona
No son pocos quienes miran de reojo los potes de frutillas o arándanos que algunos ambulantes ofrecen a bajo costo en algunas esquinas a los automovilistas de Chillán.
“Pero eso no es robado, ellos lo compran y luego venden”, aclara Alfredo Whaling, presidente de los Agricultores de Ñuble.
“Es fruta que se cae antes de ser recogida o son las que no fueron seleccionadas por los productores. A ellos se les vende a muy bajo costo para que la puedan comercializar”, aclara.
La pregunta es, entonces, dónde termina lo robado.
“Cuando encontramos a los dueños de la camioneta que robó las semillas y fertilizantes en El Carmen, descubrimos que también eran agricultores, pero que vivían aún más arriba en la cordillera”, detalló el comisario Jorge Aguillón.
A estas palabras se suman las de Guillermo Martínez, cuando confiesa que “a veces las máquinas que se roban son vendidas a otros agricultores de esa misma zona. El tema, entonces, es muy complejo y creo que ya es hora de empezar a trabajar seriamente en él”.
Todo parte, dicen en Carabineros, por hacer la denuncia.