Chillán recupera los más de 200 árboles cortados los últimos años

A inicios del año 2012 los vecinos de la Avenida O’Higgins de Chillán, especificamente los que viven entre la calle Baquedano y la Avenida Collín, miraban con sorpresa y resignación cómo las pesadas máquinas retroexcavadoras extraían de raíz añosos árboles que adornaban la transitada arteria vial.

La necesidad de remodelar la avenida más importante de la capital provincial fue el principal argumento que en su momento entregaron las autoridades regionales a cargo del proyecto arquitectónico para sacar encinos y plátanos orientales, y defendieron su postura advirtiendo que la tala solo se estaba ejecutando a los ejemplares enfermos, imposibles de recuperar con tratamientos especiales.

Según cálculos del municipio de Chillán, al menos 150 árboles se extrajeron durante los trabajos de construcción de la nueva avenida, desatándose el cuestionamiento ciudadano sobre si era necesaria la medida extrema en un lugar saturado por humo de leña, entendiéndose a las especies vegetales como pulmones verdes.

A esto se sumó la reciente tala y poda de casi medio centenar de árboles el año pasado, a consecuencia de la instalación de las modernas luminarias LED dentro de las cuatro avenidas chillanejas.

En suma, aproximadamente 200 ejemplares  ha perdido la comuna en los últimos cuatro años en nombre del progreso, de acuerdo a las estimaciones que hacen desde la Casa Consistorial local, precisamente cuando se están viviendo niveles extremos de contaminación a consecuencia del humo de leña en la calefacción domiciliaria.

Reforestación
A propósito de la saturación por combustión de biomasa, el Gobierno decretó el 28 de marzo pasado un Plan de Descontaminación Ambiental (PDA) para Chillán y Chillán Viejo en el que se incluye un ambicioso programa de reforestación urbana.

El texto ambiental, con el que se espera reducir las emisiones de material particulado fino (MP2,5), producido especialmente por la combustión de biomasa, plantea dotar de aproximadamente 3.000 árboles al año a la urbe local, lo que en rigor significarán 30.000 nuevas especies, toda vez que la vigencia del plan anti esmog será de 10 años.

Si bien una de las finalidades de la medida verde es mejorar el ornato y elevar la calidad de vida de los habitantes (según da cuenta la justificación de la política), el mayor beneficio que se busca es que los nuevos especímenes ayuden a mitigar la alta saturación  que se vive en la temporada de otoño-invierno por motivo de los desechos que emiten las estufas que usan el popular combustible.

El experto en temas de áreas verdes y especies arbóreas de la Municipalidad de Chillán, Feliciano Peralta, afirma que si bien la zona sufrió al verse disminuida repentinamente con menos vegetación debido al desarrollarse los dos millonarios proyectos, advierte que los planes de reforestación que han emprendido como municipio han superado con creces el número de ejemplares perdidos.

Respecto al trabajo que se prepara gracias al PDA, el funcionario anticipa que debería priorizarse la forestación de calles y avenidas fuera de las cuatro avenidas, respondiendo a la densidad demográfica que existe en la periferia de la comuna.

Feliciano Peralta afirma que se debe optar por ejemplares nativos, aunque admite que no se deben descartar los de tipo exóticos.

“Con esta medida Chillán trendrá la gran oportunidad de contar con más espacios verdes; creo que se deberían tener presente especies como los robles, maitenes y arrayanes, si a estos árboles se les da las condiciones ideales su crecimiento es más rápido que cuando crece libre en la naturaleza. En cuanto a las exóticas se podrían usar cerezos, crespones y sobre todo los acer, ya que son coloridos y frondosos”, sostiene.

El experto forestal Daniel Vergara, si bien coincide con el especialista municipal sobre la orientación geográfica de la política ambiental, comenta que no se debe olvidar el centro de la ciudad.

“Chillán es una mole de cemento, pero creo que no se debe descartar las calles céntricas como 5 de Abril o Maipón; por ejemplo en esta última, sobre todo frente al mercado, se puede apreciar que hay espacios en las veredas destinados para los árboles que no son usados”, sostiene.

A juicio de Daniel Vergara, para planificar una arborización en el mismo centro de la ciudad solo se necesita intervenir pequeñas extensiones de veredas para plantar las especies y que dependerá de cómo se las trabaje en su crecimiento (con podas) para evitar que se interpongan con el cableado eléctrico.

“Paraguas” anti contaminación
Para el ingeniero en Ambiente Juan Luis Novoa, una arborización urbana en Chillán debe contemplar ejemplares que mantengan sus hojas durante la época de otoño-invierno, ya que las copas frondosas servirán como verdaderos paraguas que capturarán el MP2,5 de la quema de leña y el carbono, y  además producirán oxígeno.

“Los árboles de hoja perenne son ideales para este tipo de proyectos; se debe optar por estas especies que hacen falta en la comuna”, recalcó.