Ninhue mantiene vivo tradicional proceso de fabricación de chupallas

Todo un hito marcará para los chupalleros de Ninhue el lanzamiento, el próximo 22 de junio, de un innovador proyecto que sale al rescate de esta noble y antiquísima tradición que perdura en el Valle del Itata. 

Se trata del proyecto “Innovación en la cadena de valor: “Chupallas de Ninhue, mediante el rescate de tradiciones, oficios y variedades locales de trigo para la fabricación de cuelchas”, iniciativa cofinanciada por Fondo para la Innovación Agraria (FIA) y desarrollado por un equipo de profesionales de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, en conjunto con la  Asociación de Artesanos Ninhue.

La iniciativa permite relevar todo el proceso productivo de la patrimonial actividad de los campos de esta zona de Ñuble, pasando por los agricultores que siembran una variedad especial de trigo, las colchanderas y colchanderos que trenzan la paja y los chupalleros que elaboran las cotizadas y distintivas chupallas.

El oficio, su historia y los artesanos que intervienen, están reflejados además en el sitio web www.chupallasycuelchas.cl elaborado por el propio proyecto que busca integrar cada vez a más artesanos. 

En las comunas de San Nicolás, Portezuelo, Ninhue, Trehuaco y Quirihue, los agricultores han sabido mantener en la zona algunas de las principales variedades de trigo para fabricar chupallas, destacando Oregón, Milufen, Colorado, Milquinientos, Furfulla y Fiuto,  entre otras. Estas variedades se caracterizan por poseer un  entrenido superior largo, de diámetro delgado y uniforme, de color parejo, flexible y firme.

De ese trigo se obtiene la trenza de paja, conocida como “cuelcha”, la que puede ser tejida con tres y hasta 16 pajas. Actualmente la forma de tejido más común es de cuatro pajas, la cual es usada para la elaboración de las chupallas, siendo la cuelcha más fina y de tejido más parejo la más valorada.

Los chupalleros compran a las colchanderas y colchanderos las cuelchas, las que deben limpiar  cortando las puntas de las pajas no trenzadas, luego planchan la cuelcha en rodillos artesanales para dejar una cinta pareja. Posteriormente los chupalleros cosen las cuelchas mediante una fina  costura en sus máquinas especiales marca “Grossmann”, traídas desde Alemania durante la Segunda Guerra Mundial.