La violencia e hipersexualidad que se está tapando en colegios locales

Patricia tiene apenas 12 años y sin un grado de rubor le admite a su madre -ante la presencia de LA DISCUSIÓN- que “sí, si ya vi esos videos. Todos los vieron, igual que las fotos”.

La menor, alumna del 7º Básico de un colegio particular del sector norte de la ciudad se refiere a las “selfies” que una compañera se sacó desnuda y se las envió a un compañero. Las fotos se reenviaron de teléfono a teléfono y llegaron a las manos de los inermes inspectores, quienes además de notificarles a sus padres, poco y nada más pudieron hacer.

La inspectora del establecimiento, quien pidió reservar el nombre del colegio, dijo que “esto de las selfies y los videos se ha hecho incontenible y ya hemos visto casos que van desde 6º Básico en adelante. Incluso en uno vino la PDI a investigar porque una niña de un curso mayor acusó al niño de ese curso haberle enviado un video de él masturbándose, pero al final se descubrió que esa misma niña le había pedido el video prometiéndole que ella le enviaría sus fotos desnuda, lo que no cumplió, pero ella fue quien lo instó”

La docente agregó que “los apoderados nos culpan a nosotros  y ellos mismos nos piden que no hagamos denuncia porque les da vergüenza”.

Alyson y Carolina, alumnas de un liceo chillanejo, dicen que “eso es común, no sé si con fotos desnudas totalmente, pero sí en ropa interior. Lo que pasa es que cuando a un niño le gusta una niña, se consigue su número de whatsapp y le pide intercambiar fotos”, explica.

Y aunque no hay quien pudiera asegurar que este fenómeno es ajeno a algún colegio chillanejo, “eso es un delito, sin duda, pero a nosotros como brigada rara vez nos llegan denuncia y los colegios saben que por ley están obligados a notificarnos”, explica la comisario Carolina González, jefa de la Brigada de Delitos Sexuales y Menores (Brisexme) de la PDI de Chillán.

Es este mismo hermetismo y vista gorda que se evidencia en los colegios lo que redunda en que “hay pocos casos registrados, pero sabemos que esos casos existen y que sin duda son causa de una mentalidad consumista, materialista y competitiva que como Gobierno hemos buscado atacar”, admite el director provincial de Educación (Deproe), Hernán Álvarez, quien meses antes comentó a este diario haber quedado impactado por las desinhibidas actitudes de connotación sexual que a diario presenciaba entre los escolares que pasan las mañanas y tardes en el patio de la gobernación.

Al menos, este año se instauró en la PDI de Concepción, la Brigada del Cibercrimen, que entre otras diligencias, realizan peritajes para establecer de qué computadores se subieron esos videos a las páginas pornográficas de plataformas internacionales. “Y como son extranjeras no hay cómo exigirles que bajen algún video, más allá de que acá se sancione a quienes lo subieron”, explicó el subcomisario Mauricio Díaz.

Ese trámite, detalla Díaz, debe realizarlo cada particular y al menos en esa brigada han logrado retirar cuatro videos relacionados con escolares de la región desde la plataforma Xvideo.

“Hay una hipersexualidad evidente, con esto de los videojuegos cada vez más erotizados, con los libros de los retos que estimulan a los niños a crear sus propios retos, y se desafían a toquetear a una compañera, y lo peor de todo es que ellas se prestan para eso, se lo toman con humor”, explica la inspectora del colegio.

Con la mochila al patio
Eran las 9.30 horas de la mañana del 24 de abril de 2015 cuando la señora Nancy Cuevas recibió un llamado de uno de sus hijos, alumno del Colegio Darío Salas. Era el mayor de ellos.

“Y me dijo que al Nico lo había apuñalado otro compañero...en ese momento se te pasan muchas cosas por la mente, te bloqueas y piensas lo peor”, dijo.
Nicolás, de 15 años fue apuñalado en las costillas por otro compañero de 14 años quien se excusó diciendo que “lo había mirado feo”.

El caso se judicializó y el victimario recibió severas condenas que lo mantienen con reclusión nocturna, una de ellas fue por portar una escopeta hechiza en su mochila. “Yo le pregunté al inspector por qué no le revisan las mochilas a los niños cuando les dicen que andan con esas cosas y me dijo que ellos no estaban facultados para eso. El problema es que tampoco llaman a Carabineros”, se quejó Nancy.

Nicolás, aún tiene secuelas. A veces siente miedo de salir solo a la calle y los primeros días no se sentía seguro en el patio del colegio.

“Peleas hay siempre, y varios compañeros bajan al patio con sus mochilas porque están robando mucho y nadie hace nada, todos se desentienden”, dijo el alumno.

Lo de las mochilas también fue admitido por alumnos de otros establecimientos públicos, mientras que en los colegios particulares, los reclamos por robo de materiales escolares y de celulares es otro “pan de cada día”.

De denuncias a las policías, lamentablemente, nada.