Obispado reconoce que Montenegro ya había sido investigado en 2012

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: La Discusión

luis Ricardo Montenegro, ordenado en la Diócesis de Chillán en 1988, proviene  de una familia católica de la Población Sarita Gajardo, cercana a la parroquia Sagrada Familia. Su vocación se inició al alero del padre Eloy Parra, formando parte de una de las comunidades católicas que el sacerdote dirigió en la década del 60. Fue acólito de la Catedral bajo la conducción  del obispo Francisco José Cox, denunciado por abusos sexuales contra menores. Comenzó su trayectoria como sacerdote desempeñándose como vicario de San Carlos. 

El 8 de agosto el Obispado informó que el 23 de julio inició una investigación previa con un sacerdote externo a la Diócesis tras recibir una denuncia por presunto abuso a menor en contra de Montenegro. Los hechos habrían ocurrido cuando se desempeñaba como vicario pastoral en San Carlos Borromeo. 

Ese fue el anuncio que el obispo Carlos Pellegrin realizó en el punto de prensa para revelar la puesta en marcha del “Departamento de prevención, acogida y acompañamiento de abusos”.

 Actualmente el sacerdote se desempeñaba como vicario de la parroquia Buen Pastor. Pellegrin aplicó medidas cautelares prohibiendo ejercer públicamente el ministerio mientras dure la investigación. 

Lo que no reveló fue que el sacerdote ya había sido investigado por un religioso  externo a la Diócesis en 2012 a causa de un presunto abuso sexual. 
Al ser consultado sobre la razón por la que no comunicaron el hecho, el Obispado argumentó que “efectivamente tuvo una investigación anterior, sin embargo la denuncia la realizó un adulto, y como muchas investigaciones, la hizo un sacerdote de otra Diócesis”. 

Sobre si entregaron los antecedentes a la Congregación para la Doctrina de la Fe, declararon que “la víctima que hizo la denuncia es mayor de edad, también lo era al momento de los hechos, no corresponde enviarla a otras instancias”. 

El sacerdote externo que realizó la investigación fue Celestino Aos, en ese entonces vicario de la parroquia San Francisco de Asís en Los Ángeles y actualmente obispo de la Diócesis de Copiapó. 

Celestino Aos, de nacionalidad española, ingresó a la orden de Hermanos Menores Capuchinos y arribó a Chile en 1983. 

Uno de sus cargos más importantes fue el de promotor de justicia del Tribunal Eclesiástico de Valparaíso. Allí Aos recibió una denuncia de un seminarista por acoso sexual contra el exrector del seminario San Rafael, la cual decidió no investigar, asegurando años después que no recordaba pormenores. 

Al menos tres veces viajó Aos a Ñuble para entrevistar testigos. 

En 2013 Montenegro es trasladado a la parroquia Santa Cruz de Bulnes. 

Antes de esa denuncia, Ricardo Montenegro estuvo alejado de Chillán. Desde junio de 1996 hasta 2008 ejerció funciones como capellán del Ejército. Primero en Concepción y desde enero de 2005 en la Primera División de Ejército de Antofagasta. 

Los fieles de la Diócesis de Antofagasta lo recuerdan por su buena disposición al realizar misas. 

“Se le recuerda porque era muy amable en general con todas las personas, si se le pedía ayuda en otra capilla cuando se necesitaba una misa y los párrocos no podían ir, él iba, atendía la misa, y se retiraba, tenía muy buena voluntad”, recuerda uno de ellos. 

Este miércoles 22 de agosto finaliza el plazo del Obispado para investigar la nueva denuncia de abuso sexual por la que se le acusa al sacerdote.

Osvaldo Salgado 

En el mismo punto de prensa donde reveló la denuncia por abuso en contra de Montenegro, el obispo Pellegrin, presionado por lo medios, decidió sacar de su carpeta los antecedentes del sacerdote Osvaldo Salgado, exrector de la Catedral y en ministerio libre desde 2007.

El obispo admitió que luego de ser informado por la Fiscalía en 2012 sobre una investigación judicial por estupro contra Salgado, inició una investigación previa que determinó la verosimilitud de la denuncia, cuyos antecedentes fueron enviados a la Congregación para la Doctrina de la Fe en Roma. Al otro día recibió una nueva denuncia por presunto abuso a menor en contra del sacerdote. Las presuntas víctimas son acólitos de la Catedral y exalumnos del Colegio Padre Hurtado donde Salgado fue capellán en las décadas del 80 y 90. 

Salgado fue el fundador de la Villa Jesús Niño en 1983, consiguiendo apoyo de la fundación alemana Kinderhilfe. Además, creó el grupo de Scouts de San Bernardo en Chillán Viejo en 1967 y el Grupo Guías y Scouts San Bartolomé de Chillán, quienes lo reconocieron miembro honorario en 2016. El Grupo San Bartolomé prefirió no referirse a los hechos de presunto abuso que se le acusan al sacerdote. 

LA DISCUSIÓN tuvo acceso hace unas semanas al testimonio de una de las personas que declaró en la investigación desarrollada por la PDI en el año 2011 en contra del sacerdote. Un exalumno del Colegio Padre Hurtado en la década de los noventa, fue citado en Santiago por la Policía de Investigaciones ya que la víctima de un presunto abuso de parte de Salgado lo individualizó como posible testigo, al ser al igual que él acólito de la Catedral en esos años.

En su declaración, si bien descartó haber visto abusos por parte del sacerdote, sí reveló a la PDI la forma en que Osvaldo Salgado se acercaba a los alumnos que elegía para ser acólitos de la Catedral. Esto partía seleccionando a estudiantes del colegio que sacaba de las salas de clases para confesarlos. Luego de ello, iniciada la cercanía con los estudiantes, los invitaba a participar de las misas de la Catedral, y tras ella los agasajaba con comidas, con muchos helados y dulces, para pasar tardes de fin de semana en el Obispado jugando Atari, privilegio al que accedían solo los elegidos.

Quien declaró ante la PDI admitió haber vivido conductas impropias en esas jornadas jugando Atari de parte del sacerdote, en su habitación,  las que no llegaron a convertirse en abuso. Tras ello, decidió dejar de ser acólito y no volver a la Catedral. 

Otro alumno del Colegio Padre Hurtado que estudió en el establecimiento en la década del 90 recuerda cómo el sacerdote pedía que los niños del proyecto de acólitos salieran de clases e iban a la casa del sacerdote, ubicada cerca del colegio. 

“Tenía la sensación de sentirme excluido, ¿por qué ellos y yo no? Se rumoreaba en la sala de clase los beneficios de un grupo selecto de niños de cuarto básico, los cuales salían de un momento a otro de la sala, con el permiso del director, a los mejores desayunos que uno podía imaginar: tapaditos, helados, galletas, pasteles, jugos y bebidas”, recuerda. 

“Los niños llegaban comentado que el padre Osvaldo los había dejado jugar con Nintendo con juegos de moda, en esa época nadie tenía Nintendo”, revela quien prefirió mantener su identidad en reserva. 

Además, recuerda que los alumnos escogidos eran alrededor de cuatro, y que no interactuaban con el resto del curso. “Había pactos, eran muy herméticos, con los demás niños, era muy normal, jamás nos insinuó nada, de hecho él era un autoridad allá, todos lo admiraban”. 

Asegura que el perfil elegido por el sacerdote eran los más retraídos, buenos alumnos y deportistas. “Más de 20 años después doy las gracias por ser el alumno inquieto e inmaduro, como me decían los profesores, ya en cuarto básico debo reconocer que era insoportable, pero eso me llevó a que no estuviera en vitrina y que mi perfil de persona fuera poco tentador”, sostiene. 

“Él jamás se habría metido con un niño de la Villa Jesús Niño, porque es muy clasista, sus acólitos eran del Padre Hurtado, con ellos iba a tomar once a la Fuente Alemana, eran niñitos rubios. Los niños de la villa eran pobres”, afirma una persona que trabajó con él. 

La exdirectora de la Villa Jesús Niño, Luz Gutiérrez, quien ejerció el cargo en la década del 90, afirma que el sacerdote, si bien fue fundador de la obra, no estaba cerca de los niños. 

“Don Osvaldo Salgado era el asesor de la corporación, y por normativa el sacerdote tenía derecho a voz, voto y veto en todas las acciones que pasaran. La corporación tenía reuniones permanentes y una reunión anual, donde se daba cuenta de la gestión financiera y administrativa de Jesús Niño, y donde él siempre estaba presente. Era un sacerdote que visitaba,  que iba a compartir, pero una relación con los niños directamente no había”, asegura. Luz reconoce que ella tomó medidas de resguardo porque había sido alertada sobre conductas inapropiadas del sacerdote. 

“Cuando llegué a Jesús Niño, la mamá de un scout, del Grupo San Bartolomé, me previno de unas situaciones delicadas de don Osvaldo Salgado, y me dijo cuidado con tus niños. Por eso tuve mucho cuidado en normativas claras de los niños, ellos tenían que esperar movilización para la villa afuera de la capilla El Sagrario luego de las misas, yo cambié los horarios de los furgones, los puse más seguido para que los niños no esperaran tanto, pero también como forma de prevención, y le prohibí a los niños ir a la capilla, ir a pedir baños, porque para mí lo que siempre he tenido claro es mi rol, que es la protección de los niños”, enfatiza. 

Luego del cambio de ubicación del Colegio Padre Hurtado, Salgado abandonó sus funciones de capellán. Al tiempo comenzó la construcción de una casa al frente de las nuevas instalaciones, donde vive hasta hoy.