La revelación del patín carrera sueña con un patinódromo

La pequeña Kiara Campos apenas carga el montón de medallas que cuelgan de su cuello.

Las luce orgullosa ante la mirada emocionada de su madre Katherine Villegas, pero lo único que quiere es ponerse los patines para patinar y posar para una fotografía.

Con apenas seis años y una personalidad inquieta y desbordante, es la gran revelación del patín carrera chillanejo.

Los técnicos que la han visto triunfar en distintas comunas de la Región del Bío Bío y Ñuble aseguran que es un talento sin límites, que llegará lejos si se le entrena con dedicación.

“Comencé a patinar hace un año, primero en el Club Newén de Chillán Viejo y luego en el Club Monterrico de Chillán. Me gusta patinar porque es como volar, me siento como que estoy volando”, confiesa sonriente Kiara, quien revela la clave de su aprendizaje.

“Me costó más o menos aprender, me enseñó primero  mi mamá a patinar, y luego en el club Newén”, describe.

“Era mi sueño frustrado”, agrega su madre Katherine, quien la acompaña a todas las carreras donde Kiara deja con la boca abierta a sus rivales y público en general por su rapidez en el circuito.

Se ha subido a lo más alto del podio en competencias que se han desarrollado en Chillán Viejo, Chillán, Concepción, Tomé, Hualpén, Angol, Los Ángeles, San Bernardo, Quillón, Rengo, Coihueco, entre otras comunas.

Para mantener su crecimiento en este deporte entrena dos veces a la semana en el estadio Nelson Oyarzún o en la multicancha de la Villa Doña Francisca, ya que también es alumna en el Colegio Adventista.

Falta un patinódromo

Su proyección en el patín carrera puede verse truncada porque, como recalca su madre, necesita, junto a sus compañeras, perfeccionar su técnica en un patinódromo que no existe en Chillán.

“Me gustaría que hubiera uno para poder ganar y patinar en un lugar seguro”, confiesa Kiara ilusionada.

Su madre se desahoga.

“Muchas veces se hacen competencias en calles cerradas, en estacionamientos, pero a veces por una piedrecilla o desnivel hay accidentes o no se puede patinar bien. Con el alcalde se ha hablado el tema y está la opción de construir un patinódromo en Quilamapu, pero yo me pregunto por qué tiene que ser ahí, porque los niños de Chillán Viejo o más lejos que no tienen auto o no pueden llegar en locomoción, cómo lo harán. Yo creo que un buen lugar sería un terreno que está libre en la Población El Roble donde está la cancha”, acota Katherine Villegas.

A federarse

Kiara admira a la campeona mundial de patín carrera y referente nacional de este deporte, María José Moya. La sigue en Instagram y la galardonada deportista la está guiando para su futura compra de patines profesionales.

Su mamá revela que por este motivo necesita que su hija compita por un club federado.

Es la única manera de optar a financiamiento, ya que los costos de los viajes y la implementación son elevados.

“Falta financiamiento, debe pagar viajes, la apoyan su abuelo, tías, tíos, para poder llevarla a diferentes ciudades.  Tenemos que mandar a buscar afuera un patín de carrera, porque tiene los pies chicos. Le pusimos ruedas a los patines y valen 120 mil pesos, los rodamientos valen 90 mil, se cambian cada tres meses. Se complica bastante, pero hemos hecho rifas para cubrir costos”, cuenta la madre de la promesa del patín carrera.

Kiara confiesa su mayor sueño arriba de sus inseparables patines.

“Quiero ser campeona mundial, porque mi abuelo siempre se pone a llorar cuando gano. Se emociona”, dice.

Su madre la mira con los ojos brillosos y sentencia.

“Es una bala con los patines, ya le gana a patinadores de ocho a 12 años, eso hizo el otro día en el patinódromo de Cabrero, el único que hay en la zona y donde todos quedaron deslumbrados. Ahora lo que necesita urgente es un técnico profesional que la mejore, porque todos los entrenadores dicen que tiene futuro”, explica su madre.

“Quiero ser como la María José Moya”, concluye Kiara, antes de tomar sus medallas y sonreir ante la cámara como una campeona de estirpe.