¿La tecnología es un competidor desleal?

Renato Segura


 

Considerando el gigantesco aporte de la tecnología en mejorar la calidad de vida de la población, resulta curiosa la posición de la Cámara Nacional del Comercio al calificar la tecnología como un “competidor desleal”. Es suficiente mirar el aporte de la tecnología en los mercados, para constatar que, la deslealtad que se le puede atribuir a la tecnología, es para con aquellos que ejercen poder monopólico.

La tecnología, al igual como lo hizo David, ha logrado derribar a gigantes colosales del mercado. IBM en Estados Unidos y la Compañía Telefónica de Chile en nuestro país, son ejemplos claros del poder que tiene el desarrollo tecnológico para arbitrar las ganancias anormales, en beneficio de las personas. Sin ir más lejos, el propio comercio electrónico ha mostrado ser uno de los caminos que puede seguir el comercio minorista para enfrentar a los gigantes del retail.

Al igual como ocurrió con la Revolución Industrial cuando emergen otros países industrializados que competían en el mercado internacional, lo que significó la quiebra del monopolio industrial inglés, la tecnología ha instalado una revolución permanente cuyos límites subyacen sobre los de la inteligencia humana. 
Las plataformas digitales en el comercio, el turismo y el transporte, por ejemplo, llegaron para quedarse al servicio de la humanidad. En la medida que las aplicaciones son validadas por los usuarios, es cada vez más común sustituir las experiencias del mundo real por experiencias del mundo virtual. Basta mirar a los jóvenes de hoy, que prefieren administrar sus vínculos sociales a través de aplicaciones tales como WhatsApp.

En la mayoría de los encuentros a nivel mundial sobre la implicancia social de los avances en la Ciencia y la Tecnología, ha predominado una visión optimista y tecnocrática. La medicina preventiva, la ingeniería genética y la tecnología de la información, son mencionadas como los grandes protagonistas y principales fuentes de progreso. Sin embargo, se han levantado voces que advierten sobre los riesgos que implica el surgimiento de los “botnets” o redes de aparatos infectados con conexión a internet. La permanente mutación de los malware, genera una amenaza permanente sobre la operatividad de los sitios web, incluidos aparatos conectados vía Iot o Internet de las Cosas (Internet of Things, en sus siglas en inglés), que permite la consolidación a través de la red de redes de una “red” que aloja una gran multitud de objetos o dispositivos.

Los desafíos en el uso confiable de la tecnología, acapara hoy día la mayor preocupación. Las autoridades en Chile han comenzado a dimensionar el riesgo de no estar preparados para enfrentar las amenazas de los Ciberataques. El senador Felipe Harboe, ha sido una de las autoridades que ha liderado las voces de quienes reparan en esta la urgente necesidad de invertir en Ciberseguridad: “Chile no escapa al proceso mundial de la cuarta revolución industrial. El crimen ve una oportunidad  cuando se digitalizan nuestros datos o se realizan transacciones a través de portales de internet, a pesar del aumento de la eficacia y eficiencia en los procesos tecnológicos”, señaló el senador.