“La cercanía de Pellegrin con el nuncio explica la red de protección"

Luego de permanecer en silencio durante cuatro décadas, tras haber sido víctima de abuso sexual por parte de la Congregación de los Hermanos Maristas cuando tenía 10 años, Jaime Concha decidió denunciar los hechos a la opinión pública en 2017, porque “las víctimas no hablamos cuando queremos sino cuando podemos”.

Concha es vocero de la Red de  Sobrevivientes de Abusos Sexuales Eclesiásticos Chile, organización que como asegura también ha recibido testimonios de víctimas de Ñuble, lo que le permite afirmar que “el obispo Pellegrin debe dar un paso al costado” luego de que se hiciera público que enfrenta una denuncia por presunto abuso sexual y que “el Obispado de Chillán ha tenido una estrecha relación con la Nunciatura, lo que ha facilitado que no llegue información al Vaticano. El nuncio, Ivo Scapolo, ha sido cuestionado como responsable del nombramiento de Juan Barros como obispo de Osorno, no entregándole antecedentes del presunto encubrimiento de Barros a Fernando Karadima.

El mensaje que Jaime Concha traerá a la Red laical Chillán en la tercera asamblea que se realizará hoy desde las 15 horas en el Liceo Arturo Pacheco Altamirano de Chillán Viejo, será “que rompan el silencio para que entiendan que en ellos está la responsabilidad de crear nuevas formas horizontales, más maduras de relacionarse en las comunidades, y que deben exigirle a sus autoridades, honestidad transparencia, verdad y justicia”.

¿Por qué decide participar en la Asamblea de la Red Laical Chillán? 
Como Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico nos han llegado muchos relatos de personas que han sido abusadas tanto por sacerdotes de Chillán como por miembros del Obispado, y nos parece muy importante los pasos que se están dando por parte de la justicia civil. Además nos preocupa en particular nos preocupa la situación en que el obispo de Chillán está involucrado, pensamos que las denuncias que pesan en su contra deben ser investigadas y por tanto debería dar un paso al costado para permitir que la comunidad eclesial no sea afectada, se pueda colaborar con la justicia y haya más transparencia.

¿Qué experiencias compartirán con los laicos de Chillán?
La idea es que podamos compartir nuestro testimonio de los abusos que sufrimos, las consecuencias que han tenido estos abusos para nosotros a lo largo de nuestra vida  y todo lo que ha sido nuestra lucha de denuncia pública, la búsqueda de verdad y justicia, tanto a través de la justicia canónica, como de la penal.  Es necesario que los ciudadanos en Chile protagonicen la historia, que puedan exigir a sus autoridades que se terminen los privilegios que hay para la Iglesia Católica, y que esta sea como un miembro más del Estado chileno y colabore con la justicia de manera oportuna, reconociéndose como un espacio abusivo, para así generar todos los cambios necesarios para que cualquier persona que quiera vivir la fe católica, lo pueda hacer en espacios de confianza y de seguridad. Para aquellos que ya no participamos en la Iglesia Católica miramos con esperanza el rol que están asumiendo los laicos. 

En los casos de abusos cometidos por miembros eclesiásticos, las víctimas denuncian luego de mucho tiempo. ¿Qué barreras se deben pasar antes de eso?

Si ya la situación de cualquier tipo de abuso es traumática para una víctima, más todavía en el contexto eclesiástico, porque asociado a la parte sexual, se ha producido también un abuso con manipulación de la conciencia y el silenciamiento de la víctima, que hace que puedan pasar años hasta que esa persona  pueda denunciar. En general las víctimas no hablamos cuando queremos sino cuando podemos, y en ese sentido va depender de en qué edad se produjo el abuso, si hubo reiteración, si hubieron más personas comprometidas, si existieron adultos significativos en los cuales se pudo apoyar esa víctima, y si pudo iniciar oportunamente un proceso de sanación y de terapia. En ese sentido nos parece que es fundamental que trabajemos en la prevención, por otro lado que le exijamos al Estado de Chile que pueda entregar una oferta de apoyo, de salud mental, psiquiátrica, con apoyo de medicamentos, para que las víctimas puedan iniciar procesos de sanación y también un proceso de acompañamiento en lo legal, para hacer las denuncias correspondientes tanto a la justicia católica, como a la justicia penal.

¿Cómo se puede describir el abuso de poder y de conciencia que ejercen los miembros de la Iglesia?
Fue una verdadera crucifixión de mi vida, porque las consecuencias que tiene sobre un niño son terribles, a mí me abusaron a partir de los diez años hasta los 16, tres hermanos maristas y tres sacerdotes, entonces se produjo un verdadero tsunami de devastación en las distintas esferas de mi vida. A mí me fracturaron mi infancia, mi adolescencia, mi sexualidad, mi inteligencia emocional, mi espiritualidad, lo que me acompañó durante más de cuatro décadas. Es casi irreparable, uno requiere apoyo psicológico y psiquiátrico, necesita que le vuelvan a reconocer su dignidad como persona,  poder manifestar esa denuncia en todos los ámbitos, desde el punto de vista de gritar la injusticia a través de los medios de comunicación, que nuestra denuncia sea validada,  reconocida, y por otro lado que también las autoridades sean capaces de protegernos, de buscar la justicia y la reparación. No es solamente algo que me ocurrió a mí, sino que también se lo hicieron a mis hermanos, a mi familia, a mis hijos, a mis nietos, el daño es irreparable, el daño es transgeneracional. La Iglesia Católica es una institución muy importante dentro de Chile, no es que quiera que se destruya, sino que asuma nuevos espacios de transparencia, de verdad, de compromiso con la libertad, con la tolerancia, por respeto a los derechos humanos esperamos todos que estén a la altura de las circunstancias como no lo han estado.

¿Cómo evalúa usted que las autoridades eclesiásticas han actuado para proteger a víctimas de abuso? ¿Se les ha protegido o se ha encubierto?
Lamentablemente uno tiene que decir que todos los hechos demuestran  que aquí no solamente hubo abuso de poder, de conciencia o sexual, sino que también se silenció a las víctimas no permitiéndoles hablar.  Además hubo por parte de la autoridades, tanto de las congregaciones como de los obispados y arzobispados, encubrimiento,  para que estas denuncias no llegaran a donde tenían que llegar, y las víctimas se sintieran amedrentadas para guardar silencio, y no persistir en sus denuncias. Esto se ha generalizado, y ha ocurrido de Arica a Punta Arenas,  y aquí no solamente hay sacerdotes o religiosos que lo han hecho en particular, sino que también hubieron autoridades eclesiásticas, como el Cardenal Ezzati,  Errázuriz, el obispo Duarte en Valparaíso, y como también ahora sabemos de Pellegrin en Chillán. Es muy importante que estas personas que fueron escogidas como autoridades morales, espirituales, asuman su responsabilidad, den un paso al costado y colaboren con la justicia. El Evangelio dice que se tiene que estar al lado de los oprimidos, de los débiles y no al lado de los poderosos, de los victimarios.

¿Cómo evalúa la actuación de las autoridades de Chillán en cuanto a este silencio cómplice? ¿Se debería iniciar investigación ante cualquier indicio, o debería callar como se ha hecho, y decir, si no se firma un papel, no se investiga nada? 
Desde el punto de vista de la justicia, estamos hablando aquí no de un error, no de una falta, sino de un de delito, y todo ciudadano de Chile, especialmente los que trabajamos con personas, los que tenemos altos cargos de responsabilidad, tenemos la obligación ante la sospecha de que se está cometiendo o se cometió un delito, de hacer las denuncias a la autoridad correspondiente. Y todo ser humano que respeta los derechos humanos, la vida y la justicia, tiene el deber moral de denunciar, en busca de esa verdad. No puede ser que alguien diga que tiene que esperar que la ley se lo imponga para poder denunciar, la Iglesia Católica pareciera que es una iglesia farisea, ya que espera que sea la ley la que lo obligue a denunciar estos delitos, porque parece que desde ellos no nace esta iniciativa, al contrario, si ellos se guiaran por el verdadero evangelio, en base a la verdad y la justicia, ellos no tendrían duda cada vez que están escuchando un relato que habla de injusticia, de violación a los derechos humanos, aquí no estamos hablando de pecados ni de errores. 

Entonces los sacerdotes de Chillán han faltado a su deber moral..
Al no denunciar oportunamente estos crímenes han favorecido la impunidad, que estos crímenes sigan sucediendo, porque además ellos no solamente han hecho eso, de no denunciar, sino que ante la denuncia ni siquiera lo han considerado, tanto es así que en la mayor parte de las diócesis, cuando se sabe que un sacerdote ha cometido abuso, se le ha trasladado a otra diócesis. Entonces si ellos le hubieran dado el mérito a esa denuncia, ante la cual no denunciaron a la justicia civil o penal, por qué entonces trasladaron a ese sacerdote denunciado. Claramente se demuestra que hay encubrimiento y que tienen opción por los abusadores, por los victimarios.

Además también Chillán es parte del circuito de influencia del actual nuncio apostólico, entonces aquí ha habido una verdadera red de influencias, desde la nunciatura hacia los obispados de distintas zonas de Chile, donde se ha protegido a los denunciados, lo que ha facilitado la ocurrencia de abusos sexuales infantiles y  ha promovido esta cultura que el mismo Papa ha denunciado, de corrupción, que ha contaminado a la jerarquía de la Iglesia chilena donde cada uno de los obispos han tratado de vivir una vida centrada en el cultivo de su personalidad, de crear una verdadera red de tráfico de influencias con los laicos de las zonas respectivas, donde se venden favores a cambio del pago de vacaciones, de regalos costosos, y en ese sentido también ha habido una responsabilidad importante de los laicos, muchos han sido cómplices pasivos de esta situación. 

¿El obispo Pellegrin es cercano al nuncio Ivo Scapolo?
Han habido varios testimonios recibidos que hablan de eso, y que por otro lado explican la red de protección que ha tenido. Él hasta el último momento, como el resto de los obispos que han sido denunciado, no ha sido capaz de tener la hombría de reconocer los errores, los delitos, siempre se hacen pasar por víctimas, recurren a la estrategias de todas las asociaciones criminales desde el punto de vista de generar enfermedades, de hospitalizarse, de señalar que detrás de esto hay conspiraciones para destruir a la Iglesia, y en ese sentido no me llama la atención el comportamiento que han tenido. Lo que esperamos es que cambie esa forma, que asuman sus responsabilidades, que colaboren activamente con la justicia, y que como cualquier ciudadano de Chile, tengan sus cargos a disposición, cuando sus cargos mantenerlos implica quebrar la confianza y tensionar las comunidades a las que ellos representan. 

Una de las primeras personas a las que Pellegrin admitió que comunicó su denuncia ante Fiscalía fue al nuncio...
Si usted revisa una serie de reportajes que se han hecho en relación a los grupos de poder al interior de la Iglesia chilena, por un lado están muchos de los obispos en una relación estrecha con el nuncio apostólico, y por el otro lado muchos obispos hacen relación a monseñor Ezzati y al cardenal Errázuriz. El Obispado de Chillán ha tenido una estrecha relación con la nunciatura y eso ha facilitado que no llegue la información correspondiente al Vaticano, que se quede todo entre cuatro paredes y que además se facilite esta cultura del encubrimiento y del abuso. 

Si la Iglesia comprueba la verosimilitud de una denuncia, debería dar el nombre del sacerdote y no guardarlo y entregarlo años después como lo ha hecho el obispo Pellegrin...
Ahí existe la adaptación a los nuevos tiempos, las realidades, las sociedades democráticas del siglo XXI exigen transparencia de todas las instituciones. Entonces obviamente cuando se avanza en estos procesos de justicia, y se ha comprobado la veracidad de las denuncias se puede entregar el nombre del religioso involucrado, y lo mismo pasa cuando ya se consigna el inicio de una investigación por parte de Fiscalía, allí claramente y es lo que ha hecho la Fiscalía se entrega los nombres de las personas que están siendo investigadas, eso hace que la sociedad tome conocimiento, y se establezcan medidas también de control social para que las personas se resguarden y para que el mismo denunciado, no se atrevan a seguir cometiendo, en el fondo se inhiban de las conductas por las que está siendo denunciado. 

Osvaldo Salgado es un sacerdote del que se han conocido denuncias por presunto abuso sexual en los últimos días. Él se caracterizó por mantener una buena imagen y crear obras relacionadas con niños. A veces cuando el sacerdote ha guardado una buena imagen se tiende a no creer. ¿Qué le diría a los laicos que no creen en las víctimas?
Creo que eso es una tragedia, obviamente la primera reacción natural frente a alguien que se ha ganado nuestra confianza, nuestro cariño es entregarle apoyo. Pero tenemos que tener presente que la moral nos obliga a creerle siempre a las víctimas, cuando uno es capaz de escuchar el relato tan crudo, tan fuerte, tan conmovedor de una persona que ha sido abusada, no cabe la menor duda de que esa persona está diciendo la verdad. Aquí cuál es el sentido que tiene que una persona adulta que ya ha tenido su familia, su profesión, busque los medios para denunciar algo tan terrible, cuál es la ganancia, o sea nadie va a exponer su vida privada y su intimidad de manera tan gratuita. Quienes nos critican señalan que estamos buscando dinero, cuando lo último que uno busca es sacar lucro de esta situación tan dolorosa, lo que uno busca es que haya verdad, justicia y que no haya una víctima nunca más.

¿Qué fue lo que llevó a denunciar y a decir ya es tiempo de que se haga justicia?
Fueron muchas cosas que se fueron dando hasta que llegó un momento en que sucedió un verdadero tsunami en mi mente donde aparecieron vívidos los recuerdos de todo lo que yo vivía hace más de cuarenta años en el colegio de los hermanos maristas en Santiago, en base a lo que yo vi en la televisión de reportajes que se empezaron a hacer ya en el 2010, a propósito de los legionarios de Cristo y de las denuncias del caso Karadima, eso a mí me gatilló recordar muchas situaciones de vida y vino la necesidad imperiosa de contárselo primero a mi familia, de buscar ayuda psicológica y de luego atreverme a denunciarlo a las autoridades de mi colegio, de la congregación, y luego ante la opinión pública. Creí que era necesario como adulto responsable que la ciudadanía se enterara de esa injusticia, para que otras personas se atreviera a romper el silencio. Yo fui víctima de abuso de conciencia, de poder, de abuso sexual reiterado, a mí me silenciaron a través de manipulación de conciencia, de las amenazas, del hostigamientos, además hubo encubrimiento a lo largo de los años. Una vez que yo hice la denuncia el año pasado, se mantuvo el encubrimiento, y se me trató nuevamente de silenciar por parte de la congregación, y también hubo hostigamiento hacia mi hermano que es profesor del Alonso de Ercilla -establecimiento a cargo de los hermanos maristas, donde él estudió y fue abusado- en la actualidad, cuando hubo situaciones de maltrato laboral, de amenazas, incluso a tener que tomar licencia, estar con psicólogos, psiquiatras y tomar medicamentos, y entonces como les decía esto partió en 1973, pero el abuso continúa, es un verdadero asesinato a la evolución. 

¿Se puede mantener la fe en Dios?
Yo creo en Dios, me siento cristiano, ya no participo en la Iglesia Católica, me congrego en la Iglesia Anglicana, porque es ahí donde he encontrado una comunidad de hermanos en la fe, y nos protegemos, nos cuidamos y respetamos, y sobre todo nos comprometemos a dar testimonio de nuestra fe ante los demás, para hacer que nuestro mundo sea más justo, y que las personas establezcan relaciones sanas con sus comunidades eclesiales, que sean luces en la sociedad, para que haya paz, justicia y verdad, y por fin podamos romper estos patrones abusivos. 

¿Qué mensaje le daría a las víctimas de abusos eclesiales en Ñuble?
A las víctima de abusos eclesiales en Ñuble, los invito a romper el silencio, a que nos unamos. Existe la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico Chile, que estamos disponibles y dispuestos para acompañar, buscar apoyo psicológico, psiquiátrico, y acompañamiento en lo legal para hacer las denuncias en Fiscalía, para pedir apoyo emocional, y sobre todo para que se sienten siempre acompañados. También quiero hacer un llamado a los laicos y laicas de Chillán para que rompan el silencio, para que tengan esperanzas, para que entiendan que en ellos está la responsabilidad de crear nuevas formas horizontales, más maduras de relacionarse en las comunidades, y ellos deben exigirle a sus autoridades, honestidad, transparencia, verdad y justicia. 

¿Debería Pellegrin mantenerse al margen mientras dure la investigación?
Sí, y el propio obispo debería tener un gesto de hombría, de responsabilidad, un gesto a la altura de su cargo,  para dar un paso al costado y dar espacio a una persona que concite consenso y confianza, que tenga las manos limpias, y pueda asumir tan importante cargo para estar a la cabeza de la diócesis de Chillán.