Investigación contra cura Bravo termina "sin certeza moral"

La tarde de este martes, el obispado de Chillán emitió un comunicado en el que precisó que la investigación de la denuncia contra el sacerdote Héctor Bravo, no pudo llegar a la “certeza moral acerca de la verosimilitud”.

Cabe recordar que los hechos fueron expuestos a través de un reportaje realizado por Canal 13 en el que fue inquirido respecto a hechos que habrían ocurrido en 2009 en su capilla.

Ante esto, fue el propio Bravo, quien se puso a disposición para ser investigado tanto por la justicia canónica como civil.

De esta forma, y según informaron desde el obispado, los antecedentes del caso fueron puestos a disposición de la Congregación para la Doctrina de la Fe en el Vaticano.

En paralelo, Bravo Merino fue suspendido de su cargo como capellán del colegio Padre Alberto Hurtado y de la presidencia del Área Social del obispado de Chillán.

Así también se le impuso la fijación de residencia en la diócesis, con prohibición de alejarse sin autorización.

Respecto a sus labores religiosas, estas quedaron acotadas a los oficios que tenía como párroco de la iglesia San Pablo y como administrador parroquial de San Francisco, siendo supervisado por el vicario general, Pedro Rodríguez.