Laicos cuestionan favoritismo del obispo hacia Bravo

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: Fernando Villa

Hace un mes y medio, luego de escuchar el llamado del Papa a tener un pensamiento crítico, los laicos de Chillán se agruparon formalmente en una red para hacer frente “al lamentable estado en que se encuentra la jerarquía de la Iglesia Católica y a la falta de participación de los propios laicos”. 

Este jueves se reunirán en un seminario con la Agrupación Mujeres-Iglesia y con la Red Laical de Osorno, liderados por su vocero Juan Carlos Claret, para reflexionar sobre el nuevo rol de los laicos en la Iglesia.

Quieren “tomar en sus manos el rumbo de la Iglesia”, por lo que son categóricos al cuestionar el actuar de Carlos Pellegrin. Luego de la información revelada por el Obispado a través de un comunicado, que confirmaba la verosimilitud de las denuncias contra el sacerdote Renato Toro, los  voceros de la red, Ramón Solá y Eduardo Albornoz, reflexionan sobre la forma en que el obispo ha manejado la Diócesis y las denuncias de abuso, centrándose en la falta de transparencia y en la diferencias en el tratamiento de las denuncias contra Toro y Héctor Bravo. Ponen énfasis en un punto: Renato Toro fue apartado de sus funciones mientras un sacerdote externo investigaba, en cambio, Héctor Bravo aún ejerce sus funciones como capellán del Ejército y hasta hace una semana oficiaba misas en la parroquia San Pablo. 

“Todo se ha desarrollado en una lógica de secretismo, no sabemos quién investiga, por qué en el caso de Toro se habla de verosimilitud y en de Bravo todavía no pasa nada y se aplazó la investigación. Las designaciones de monseñor Scicluna y Jordi Bertomeu fueron completamente públicas por parte del Papa, por eso nos dio confianza”, cuestionó Eduardo Albornoz. 

“Nos parece grave que si Bravo está siendo investigado, siga con actividades normales, lo lógico es que un sacerdote mientras se busca la información requerida debe pasar a una etapa de silencio. No sabemos por qué con Bravo se está teniendo un trato preferente, por qué no se actúa con la misma transparencia y solidez en la respuesta, y por qué con él se amplían los plazos”, enfatizó Albornoz. 

Sobre el trabajo de la Comisión de Prevención de Abusos que lleva a cabo la Diócesis afirmó que “es bueno que las parroquias y todos los miembros de Iglesia recibamos capacitación en cuanto a no permitir ningún tipo de abuso, pero en la práctica es una solución de maquillaje, para la imagen pública”. 

“Los dos casos tienen que ver con menores, cuando hay en juego un abuso contra un menor, no es posible dejarlo en el ámbito privado de la Iglesia. Frente a dos casos similares que se haya actuado de manera distinta puede hablar de un favoritismo de un sacerdote por parte del obispo, lo que es poco justo y transparente. Y el nombre del sacerdote que hizo la investigación se debería conocer”, afirmó Ramón Solá. 

“El obispo dice que está dispuesto a colaborar, a ser transparente, pero no vemos eso. No es suficiente la renuncia de don Carlos como obispo, pero parece ser que es lo mejor para mejorar la confianza, sería necesario que el Papa le aceptara la renuncia”, precisó Solá. 

“El centro tiene que estar en las víctimas, pero el poder siempre nos lleva a transgredir el principio bíblico de estar con los débiles, nunca Jesús se puso al lado del poder”, agregó y enfatizó en que “Héctor Bravo tiene que ser suspendido, hasta que se aclare, entiendo que van 9 años desde el hecho, y faltan solo meses para la prescripción”. 

El mensaje desde Osorno
Juan Carlos Claret, quien liderará la delegación de once representantes de la Red Laical de Osorno que participará en el seminario, detalló que la visita de los osorninos pretende mostrar a los laicos de Chillán que lograr que el Papa centrara su atención en lo que ocurría en la Iglesia chilena “no se consiguió con miel sobre hojuelas, sino que fue un camino de ensayo y error, de aprendizaje, pero aún así nos mantuvimos cohesionados por algo, y ese algo es lo que quiero compartir con la comunidad de Chillán”. 

Sobre el actuar del Obispado local al llevar las investigaciones de distinta forma y suspender solo en el caso de Toro, sostuvo que “Pellegrin debe explicar fundadamente qué hechos del caso de Bravo, no revisten la gravedad que en el caso de Toro sí”. 

Sobre la reunión de la Conferencia Episcopal en Punta de Tralca afrimó que “no esperamos nada por una razón bien sencilla, durante tres años esperamos mucho de ellos, y no pasó nada, y la historia nos demuestra que estas personas se juntan entre ellos para conversar lo que les interesa. Hay obispos que ni siquiera debieran estar ahí, que no están fuera por un tema de tiempo como el caso de Ezzati, del obispo de Linares, de Pellegrin y el propio presidente de la Conferencia Episcopal”.