El desafío de Ñuble es la equidad en el presupuesto

Una tarea prioritaria para el Gobierno de la Región de Ñuble, será sumar ingresos adicionales al territorio y tan importante como ello que los fondos sectoriales y regionales fluyan de manera equitativa para todas las comunas, de tal manera que el desarrollo llegue a todos sus confines.

En la actualidad, diversos estudios dan cuenta de la inequidad que se registra en Ñuble, la que tiene múltiples causas, entre ellas la concentración de población en las comunas de mayor población, lo que deriva en que reciban mayor cantidad de fondos.

El director del Centro de Estudios de la Realidad Regional, Cerr Biobío, Renato Segura, reconoce que de acuerdo a diversos estudios y registros académicos, en la zona se producen profundas diferencias en los fondos que van a las comunas sobre todo las rurales.

El investigador universitario, recalca que lamentablemente “en una lógica de limitación presupuestaria, la inversión pública tiene la lógica de priorizar el mayor beneficio social por sobre el desarrollo territorial”.

De esta manera se generan dos escenarios, uno donde el Estado y sus instituciones financian planes, proyectos, programas y servicios en las zonas donde vive una mayor cantidad de personas.

De esta manera, según el primer escenario, donde se priorizan beneficios financieros a grandes conglomerados urbanos, “la distribución es socialmente equitativa, pero territorialmente inequitativa, beneficiando a las zonas con mayor densidad poblacional”.

El segundo escenario que apunta al desarrollo territorial de grandes áreas menos pobladas por sobre el beneficio a grandes masas de habitantes, requiere necesariamente planes de largo plazo.

Renato Segura plantea que en este modelo se necesita “colocar los recursos, en aquellas zonas donde permita tener un mejor aprovechamiento del territorio”.
A juicio del experto, para superar este esquema, “se requiere que, en la inversión pública, la ley de presupuestos considere explícitamente la inversión diferenciada de acuerdo al desarrollo que se quiera (social o territorial). En este marco, se podría dar espacio a la discriminación positiva, pensando un desarrollo más armónico del territorio nacional”.

La apuesta de Segura apunta a crear nuevos polos de desarrollo en la Región de Ñuble, de tal manera que las personas no sientan la necesidad de trasladarse para trabajar y vivir en las grandes ciudades como Chillán, que en Ñuble concentra los fondos sectoriales y del FNDR.

El senador Felipe Harboe, remarca que la nueva unidad administrativa tendrá efectivamente como objetivo lograr que los fondos dispuestos para la zona lleguen de manera equilibrada a todas las comunas.

El parlamentario recalca que “la creación de la Región de Ñuble debe servir para equilibrar la inversión en las comunas más rezagadas. Para ello, deberá crearse una oficina de apoyo para la elaboración de proyectos de inversión a esas comunas”.

Recursos
El escenario actual no es favorable para las aspiraciones del académico universitario, pues efectivamente Chillán y otras comunas que concentran población son las que captan mayor cantidad de fondos.

Un estudio universitario encargado por la Subdere a la Universidad de Los Lagos, identificó y confirmó el bajo nivel de captación de recursos del Fondo Nacional de Desarrollo Regional, que les impide ejecutar grandes obras de avance en los más variados ámbitos del quehacer local.

El objetivo de la asesoría a la Subsecretaría Regional de Desarrollo, fue “obtener insumos adicionales para complementar el trabajo realizado por el Departamento de Gestión de Inversiones Regionales en materia de análisis de distribución intrarregional del FNDR y las propuestas de mejora a éste”. 

Para lograrlo, la Universidad analizó información cuantitativa respecto a la distribución intrarregional del FNDR y las inequidades territoriales que se observan al interior de ellas, en específico, en las regiones de Los Ríos, Valparaíso y Bío Bío, “con foco en la Provincia de Ñuble”.

El plan, consistía en contar con planteamientos que, derivados de la información obtenida en el marco de la asesoría, sean de utilidad para enriquecer el análisis y las recomendaciones que está realizando la Subdere al respecto.

El análisis universitario comprendió el período desde el 2010 al 2017 donde fueron analizados los proyectos generados por comunas, provincias y servicios estatales.

Para el caso puntual de Ñuble se estimó que en el período, Chillán concentraba el 13,5% del número de proyectos con ficha del Banco Integrado de Proyectos, seguido por la comuna de San Carlos con casi un 10%. 

Además, se determinó que hay comunas que no han presentado proyectos al FNDR desde el año 2010 y varias que habiendo formulado, no ha ejecutado ninguno desde esa fecha hasta el 2017.

Concentración
Según los antecedentes del estudio, Ñuble concentra el 27% de las iniciativas planificadas a nivel de la Región del Bío Bío, siendo la segunda provincia con mayor concentración de iniciativas planificadas.

En relación a la capacidad de ejecución a nivel provincial, Chillán concentra el 21,1% del total de números de proyectos ejecutados, seguido por Coihueco y San Carlos con un 11,3% y un 7,4%, respectivamente, concentrando entre las tres “el 39.8% de la iniciativas ejecutadas en la provincia”.

En cuanto a conclusiones, se destacó que “las regiones, provincias o comunas con mayor población, tienden a registrar mayor número y montos planificados y ejecutados, lo que constituye un signo de concentración territorial”.

Para el territorio regional, el informe universitario verificó las principales razones que explican la baja capacidad de las comunas para presentar iniciativas a entidades estatales o regionales.

En este orden de cosas, se informa “baja capacidad técnica y política de municipios pequeños para obtener una carpeta de iniciativas financiable”. 

Se suma a los factores que atentan para sumar recursos a las comunas “falta de capacidad y equipos multidisciplinarios del Ministerio de Desarrollo Social para evaluar de forma oportuna las iniciativas”.

Adicionalmente, se confirma que una “alta concentración de la inversión FNDR en comunas pobladas, por la densidad poblacional y por las metodologías de evaluación existentes”.

A ello se suma un “bajo nivel de asociatividad entre municipios débiles para desarrollar proyectos en conjunto” e inexistencia de un concepto sobre “equidad intrarregional” que pueda ser evaluado y aplicado.

Además fue detectado un “sesgo político al momento de asignar recursos a nivel territorial”.

Inversión
A ese estudio se suma otro emanado desde la Intendencia, que da cuenta de los avances del Programa Público de Inversión Regional, Propir. Según este, la inversión proyectada para la Región de Ñuble durante este año 2018, considerando fondos estatales y regionales, llegaría a $44.423.078.686.

Este instrumento de planificación, que corresponde a la sistematización de la información sobre la inversión pública regional sectorial y la del GORE, llega permanentemente a los consejeros regionales y autoridades locales. Tiene como objetivo dar cuenta de la marcha del gasto en el territorio.

De acuerdo a los antecedentes expuestos en el texto, el presupuesto general de Ñuble llega a la cifra mencionada, donde una gran parte de él está focalizado en la Provincia de Diguillín, particularmente por las inversiones en Chillán.

La Provincia de Diguillín concentrará este año $20.948.342.574, mientras que Punilla accederá a $10.338.544.815; e Itata, $4.145.470.871. Los proyectos de índole regional, o que sobrepasan el esquema provincial,  cuentan con $8.999.720.426.

En el caso del Itata, la provincia menos favorecida, el presupuesto de Coelemu llega a los $2.515.057.726, mientras que la capital provincial (Quirihue) tendría $493.754.075, Trehuaco solo $92.365.250 y Cobquecura $105.087.705. 

En el caso de Punilla, la comuna que concentra las inversiones es San Carlos con  $2.115.604.687 y Coihueco con $1.945.015.366. En el polo opuesto está San Fabián, con solo $57.096.200.

Y en Diguillín la comuna que concentra más inversión es Chillán con $14.099.837.124, mientras que según el documento Pemuco accederá solo a $140.405.000; Pinto $236.329.000 y Bulnes $385.690.764. 

Inequidad
El diputado Jorge Sabag, plantea que efectivamente “la inequidad existe en la región y los grandes proyectos solo llegan a las grandes comunas y las más pequeñas van quedando rezagadas”.

Sabag, plantea entonces que lo que se requiere son políticas que contrarresten la inequidad que se observa en la actualidad, lo que se puede lograr, por ejemplo, a través de planes especiales para los territorios o una buena implementación del Plan Espejo del Transantiago.

El parlamentario, remarca que la gran inequidad local viene dada desde los ministerios los que financian gran parte de todas las actividades y obras en la región. 

Sabag, apunta que “el Fondo Nacional de Desarrollo Regional corresponde solo a un 8% del presupuesto de una región”.

La secretaria ejecutiva de la Asociación Laja-Diguillín, Gina Hidalgo, cree que para que Ñuble “es imperioso que la Región de Ñuble constituya un nuevo modelo de desarrollo, donde no repliquemos el centralismo que motivó nuestra autonomía regional, tenemos que propender a que las comunas reciban los recursos que requieren para satisfacer sus necesidades independientemente de factores demográficos, territoriales o políticos”.

La abogada, reclama que “si bien Chillán concentra la mayor cantidad de población sus necesidades, versus las de las restantes comunas de Ñuble, son bastante disonantes, ya que mientras en Chillán la gente discute por tener más áreas verdes, cuestión que es absolutamente necesaria, en el resto de las comunas se buscan soluciones que se refieren a necesidades vitales, toda vez que las grandes problemáticas que nos cruzan por igual al resto del territorio son la conectividad con la falta de caminos y la escasez de agua, tanto para riego como para consumo”. Estas temáticas remarca, necesariamente deberán ser abordadas a través de grandes inversiones y para ello es fundamental que la planificación del uso de los recursos en la región vaya en esa línea con sentido prioritario, “ya que sin caminos en condiciones ni agua la agricultura y las condiciones básicas de vida se ven profundamente disminuidas”.

La ejecutiva del Laja Diguillín, apunta que la asociatividad es clave. Y para propender a ello se necesita fondos estatales fundamentalmente de la Subdere, entidad que puede financiar la contratación de profesionales “a través de las acciones concurrentes que son el gran problema que presentan los municipios más pobres ya que la escasez de proyectos es precisamente por la falta de recursos para contratar más profesionales que se dediquen a la generación de proyectos”.