En Chillán fueron sepultados haitianos fallecidos en Coelemu

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: Fernando Villa

Un mes en el SML permanecieron los cuerpos de Olguine, Kerby e Inerchales, hasta que sus familias llegaron.

“Ella quería traer a su hijo de diez años y a su marido, tenía tantos sueños, pero sus sueños se ahogaron”, afirmó Vanda, brasileña que vivía cerca del trabajo de Olguine Isema, una de los tres ciudadanos haitianos que fallecieron asfixiados por monóxido de carbono en Coelemu, mientras esperaba afuera de la parroquia San Vicente que comenzara la misa que precedió a la sepultura de las cuerpos, luego de permanecer un mes en el Servicio Médico Legal de Chillán (SML).

Vanda solía acercarla a su trabajo en su auto mientras Olguine, quien estudió Enfermería en Haití, le contaba sobre su familia.

“Si hubiese sabido que no tenía una estufa se la habría dado. Ella era muy trabajadora”, se lamentó llorando.

Los extranjeros habrían llegado a Coelemu tres días antes de su fallecimiento para trabajar en una empresa forestal. Se durmieron en la casa que habitaban con un brasero encendido.

Un mes tardó el trabajo coordinado entre el Servicio de Migración y Extranjería de Ñuble y la Embajada de Haití que permitió traer a la madre de Olguine Isema (32) y al hermano de Kerby Badeay (24), quienes llegaron el domingo a Chillán. Los familiares de Inecharles Mathurin (30) fueron contactados, pero no pudieron viajar.

Los costos del viaje y de los servicios funerarios fueron asumidos en su totalidad por la Embajada de Haití.

“Es la Embajada de Haití la que ha patrocinado la venida de los familiares y la que ha patrocinado el costo de la sepultura. Nosotros contactamos a la Comunidad haitiana 1804 de modo de que pudiésemos darles una digna sepultura acompañados de los suyos”, precisó Carlos Ruiz, jefe del Departamento de Extranjería y Migración de Ñuble.

“Con esto nosotros podemos dar el ejemplo de que somos una sociedad inclusiva y que quiere a los inmigrantes, porque dar una sepultura digna es un derecho humano. Al día siguiente del fallecimiento de los ciudadanos haitianos, teníamos agendado con anterioridad una charla masiva con la comunidad donde íbamos a tratar temas de calefacción. Fue una triste coincidencia y eso dio pie a que reforzáramos las charlas sobre esta temática”, añadió Ruiz.

Elaborarán protocolo

El delegado de la Embajada de Haití, Jouverte Adrien, explicó que son los primeros casos de fallecimientos de ciudanos haitianos en Ñuble y los primeros en Chile por intoxicación con monóxido de carbono.

“Como estos son los primeros casos, tenemos que entrar en estudio para poder implementar un tipo de protocolo de prevención mediante charlas informativas”, aseguró Adrien.

Agregó que la dificultad para traer a las familias estuvo en la obtención de visas y que solo hay una aerolínea que realiza el trayecto.

La decisión de no repatriar el cuerpo se debió a motivos económicos y fue tomada por la embajada y los familiares. El costo total de la repatriación de los tres cuerpos oscilaba entre 3 y 60 millones de pesos.

“Se barajó la posibilidad de repatriar los cuerpos, pero sucede que la familia tomó la decisión apoyada por la comunidad haitiana, básicamente un tema de costos asociados que hacían muy difícil el tema de la repatriación. El hecho de llevar un féretro a Haití tenía costos elevados, por lo que se sopesó eso con la posibilidad de que pudieran venir familiares a despedir a sus seres queridos a Chile”, aclaró Ruiz.

Morir lejos de casa

Más de 30 días los cuerpos de Olguine, Kerby e Inerchales permanecieron en el SML de Chillán. Jacqueline Oses, quien declaró seguir atenta la noticia, luego de escuchar ayer por la radio que los familiares ya estaban en Chillán para dar sepultura a sus seres queridos, dejó sus actividades para llegar al SML y acompañarlos en la misa y luego en el entierro en el Cementerio Municipal de Chillán.

“Ellos vienen a buscar su vida, siempre dije que iba a venir, y de escuchar en la radio que les cobraban 60 millones para trasladarlo a su tierra, me lamenté por no tener cómo ayudar. Me imaginé si yo hubiese estado allá qué me habría pasado”, relató Jacqueline.

La misa en la parroquia San Vicente contó con la presencia de la comunidad haitiana, quienes dieron apoyo a los familiares.

“Cuando ocurrió esto la Gobernación se contactó con nosotros, luego tratamos de ubicar a los familiares y comunicarnos con la Embajada de Haití”, afirmó Bolívar Delinoit, vocero de la Comunidad 1804.

La misa se realizó en español y en creolé. Además fue acompañada por las oraciones del padre Paul, sacerdote haitiano que llegó hace tres meses a Chillán.

“Hay una diferencia cuando se hace una misa de este tipo. Hay más cosas que hacer. Los cuerpos de los haitianos tienen un mes. En Haití arrojamos polvo sobre el cuerpo, porque Dios dice tú eres polvo, y polvo volverás. Agradecemos a los chilenos por acompañarnos”, sostuvo.

Jacqueline estuvo en todo momento atenta a dar consuelo a la esposa de Kerby, quien fue la única sobreviviente a la intoxicación. Antes de que los ataúdes fuesen acomodados en los nichos, el padre Paul arrojó polvo sobre ellos.