Evaluación de salmoneras se acercaría a fase final en el SEA

En septiembre y octubre se cumplirán las últimas extensiones de plazo solicitadas por Cultivos Pelícano para responder las observaciones y consultas contenidas en el Icsara en el proceso de evaluación ambiental de las 11 Declaraciones de Impacto Ambiental (DIA) para sendos centros de cultivo acuícola que pretende desarrollar frente a las costas de Ñuble.

Como se recordará, Cultivos Pelícano ingresó al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) entre octubre de 2015 y febrero de 2016 las once declaraciones, sin embargo, el proceso se ha extendido debido a dos solicitudes de extensión de plazo presentadas por el titular.

El proyecto consiste en la instalación de 11 centros de cultivo off shore de salmones, cojinova del norte, choritos y huiro, cuyas jaulas estarán ubicadas en mar abierto, a una distancia entre 1,6 y 1,9 kilómetros de la costa de las comunas de Cobquecura, Trehuaco y Coelemu. En total, representan una inversión de US$28,6 millones.

Extensa tramitación

Según indicó la empresa, “actualmente, Cultivos Pelícano sigue desarrollando estudios y análisis para responder todas las consultas realizadas por la autoridad y por la comunidad”.

De hecho, fue el gran número de observaciones y consultas presentadas por organismos técnicos y miembros de la comunidad uno de los factores obligó a la empresa a solicitar primero, en septiembre de 2016, y luego, en octubre de 2017, la extensión del plazo para responder en el caso de diez centros de cultivo.

“Los estudios necesarios para responder el Icsara han tomado más tiempo del originalmente pensado, especialmente aquellos de caracterización y análisis oceanográfico, sumado al estudio de corrientes eulerianas y lagrangianas, así como los estudios de oleaje in-situ y de marea y correlación cruzada de viento y corrientes”, argumentaba como una de las razones el titular en octubre de 2017 para solicitar la extensión del plazo hasta el 31 de octubre de 2018.

Distinto es el caso de la tramitación del centro de cultivo Noroeste de Punta Rinconada (en Pullay), que fue el primero en presentarse, y que tiene más camino avanzado. En este caso la empresa ya presentó su primera adenda con respuestas al primer Icsara en octubre de 2017 y ahora trabaja en responder el segundo Icasara, de diciembre del año pasado, para lo cual solicitó en junio de 2018 una extensión de plazo hasta el 25 de septiembre próximo.

“La compañía cumplirá con el tiempo establecido por ley para ejecutar estudios que le permitan dar certeza y tranquilidad, tanto a la autoridad como a la comunidad, en cuanto a que los proyectos son compatibles con la vocación turística de la costa de la Región de Ñuble”, señaló la empresa esta semana, dejando abierta la posibilidad de una nueva solicitud de extensión de plazo en caso de ser necesario contar con más tiempo.

No obstante, Pelícano reafirmó su decisión de seguir adelante con el proyecto de manera fraccionada en 11 declaraciones de impacto ambiental, y no a través de un estudio de impacto ambiental que aglutine todos los centros de cultivo acuícola, pese al fuerte rechazo de la comunidad, de los empresarios turísticos, de los pescadores artesanales y del municipio de Cobquecura, quienes plantean que el proyecto dañará severamente el ecosistema marino con negativas consecuencias para la pesca artesanal y el turismo.

“Cultivos Pelícano mantiene firme su decisión de invertir en la Región de Ñuble, teniendo la convicción de que la concreción de los proyectos permitirá en la zona el desarrollo de una nueva e innovadora actividad económica que permitirá generar empleos de calidad en cada una de las localidades donde se emplazarán”, señaló la empresa ligada a la familia Stengel.

Rechazo

La Municipalidad de Cobquecura se ha mostrado contraria a la ejecución de estos centros de cultivo debido principalmente, al impacto que la actividad tendría en el turismo, definido como uno de los ejes de desarrollo económico de la comuna.

Según comentó el alcalde Julio Fuentes, “el aplazamiento de la evaluación del centro de cultivo Rinconada, de Pullay, obedece justamente a la cantidad de observaciones que los organismos técnicos le formularon, entre ellas las que presentamos nosotros como municipio, que fueron alrededor de cuarenta. Me da la impresión que no tenían los argumentos para responder dentro de los plazos. Y lo mismo ocurre con los otros diez centros de cultivo, donde el municipio también presentó las respectivas observaciones”.

El jefe comunal detalló que los temas que generan mayor preocupación tienen que ver con la amenaza a la vocación turística de la comuna que está ligada a la preservación de una zona con alto valor natural. En ese sentido, destacó que están solicitando la extensión de la superficie marina protegida por el Santuario de la Naturaleza La Lobería, “la cual hoy comprende un radio de 4 kilómetros”.

“No es posible justificar la instalación de estas jaulas salmoneras, porque se ha comprobado que los lobos se desplazan más allá de los 4 kilómetros para alimentarse, y no veo cómo se podría evitar que los lobos se acerquen a las jaulas, con los riesgos que ello representa”, explicó Fuentes.

Con la solicitud del munipio se busca crear un área marina costera protegida de múltiples usos desde Pullay, por el norte, hasta Santa Rita.

El alcalde dijo que “también nosotros estamos pidiendo que el Santuario de la Naturaleza sea reconocido por el Consejo de Monumentos Nacionales. Si se logra concretar esa declaración, el proyecto no se podría desarrollar”.

Consultado por los tiempos que ello podría tomar y la eventual aprobación ambiental de estos proyectos, Fuentes enfatizó que “si la situación lo amerita, tendremos que recurrir al Tribunal Ambiental para paralizar la instalación mientras no tengamos la ampliación del Santuario de la Naturaleza”.

Por su parte, Cristóbal Bustos, vocero de la agrupación ciudadana Todos somos Cobquecura, surgida a partir del rechazo de un grupo de vecinos y empresarios de la zona al proyecto, expresó que “ojalá que con las denuncias por el fraccionamiento del proyecto que se hicieron ante la Superintendencia de Medio Ambiente, en algún momento se tome una decisión, no sabemos cuándo eso ocurra, hay que esperar, pero supongo que con lo ocurrido en el sur recientemente con la fuga de salmones se tome en consideración el grave riesgo que este tipo de iniciativas representan para los ecosistemas marinos”.

En ese sentido, comentó que como organización esperan que con los argumentos y las observaciones planteados por los organismos técnicos “sea suficiente para que el proyecto sea rechazado”.

Bustos, quien es también presidente del comité de defensa del borde costero de Taucú, La Achira y Santa Rita, añadió que en este largo proceso la organización ha seguido trabajando para generar conciencia en la comunidad y a nivel de autoridades respecto de “los impactos que este tipo de iniciativas generan en el ecosistema, particularmente en un lugar con el alto valor natural que tienen las costas de Ñuble, ejemplo de ello es la contaminación causada por el uso de antibióticos en los salmones en los centros de cultivo que existen en el sur de Chile”.

Sostuvo, además, que la Comisión Regional de Uso del Borde Costero -encabezada por el intendente- trabaja hace más de 8 años en la zonificación del borde costero, en el cual “se indica que esta zona no es apta para acuicultura intensiva”, sin embargo, lamentó que el diseño de este instrumento de planificación está paralizado, y por otra parte, advirtió que este instrumento no tendría un carácter vinculante, pero sí orientador. “Tenemos que esperar”, concluyó.