Felipe Berríos: “Los laicos de Chillán deben tomarse la Iglesia”

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: Agencia UNO

TRAYECTORIA En 1989 fue ordenado sacerdote jesuita. En 1997 fundó Techo. En 2010 partió como misionero a Burundi y al Congo, en África.

Felipe Berríos, el sacerdote que suele desafiar los paradigmas de la jerarquía de la Iglesia chilena, recuerda de Chillán, su invitación a una charla en el Colegio Padre Hurtado y cómo el obispo Carlos Pellegrin vetó su participación, precisamente por estar en desacuerdo con sus planteamientos. Sin embargo, al analizar la crisis de la Iglesia que se extiende a la Diócesis de Chillán, preferirá no centrarse en su figura, sino en la de los laicos, “porque los obispos ya están renunciados, y ellos al igual que yo, representamos el pasado”.

-¿Debe un obispo que sabe información sobre casos de abusos a menores comunicarlo a la justicia?

-Toda persona que sabe de un caso de abuso sexual debe informar a la justicia, porque es un delito. Mientras más responsabilidad o cargo tenga, debe informar a la Fiscalía. Pero estamos en un momento en que hay que dejar de centrarse en los obispos, porque son los laicos quienes deben llevar la delantera.

-¿Qué mensaje le daría a los laicos de Chillán antes de la manifestación del sábado?

-Los laicos se tienen que tomar la Iglesia, los obispos ya están renunciados y hay que tomar en serio eso, no hay que centrar la mirada en ellos, porque ellos, al igual que yo, representamos el pasado y se requiere otro modo de hacer en la Iglesia, de vivir el evangelio y en eso no debe llevar la delantera el obispo, sino los laicos. Les digo a los laicos de Chillán que recuerden que Jesús fue laico, y que el primer abuso que ha hecho la Iglesia ha sido pasar a llevar el evangelio, haber eliminado la teoría de la liberación y hay que volver a ello.

-¿Cuál es el rol que tienen que tener los laicos en Chillán si no están de acuerdo con el actuar de la máxima autoridad eclesiástica?

-El Papa lo dice en su carta, que el Espíritu Santo y la Iglesia está en todos los laicos y los laicos de Chillán tienen que tomarse la Iglesia, y darse cuenta que la responsabilidad de transmitirle la fe a sus hijos es de ellos, que los curas y obispos estamos al servicio de ellos. Si los laicos se siguen comportando como sumisos, como si los curas fuésemos los dueños, le están haciendo un pésimo favor a la Iglesia y al futuro de ella. Es el momento de que los laicos entierren a sus muertos, bendigan a sus hijos, se organicen y le digan al cura lo que ellos quieren que haga.

-Que se pierda la idea de jerarquía…

-La jerarquía es importante, pero la jerarquía no significa sumisión. El Papa lo ha dicho, la unidad, no significa uniformidad, tampoco que uno sea infantil al creer que los curas son los dueños absolutos. Los laicos tiene la palabra, y la palabra es muy importante.

-¿Qué opinión tiene del trabajo de la Comisión Scicluna y cuánto va a aportar para encontrar la verdad?

-Va a depender mucho del apoyo que tenga de la jerarquía y de la Iglesia local en Chile. Si no hay mayor cooperación, ellos podrán hacer un esfuerzo grande como lo han hecho hasta ahora, pero esto no se trata solamente de cambiar a personas, sino que se necesita un cambio de actitud y eso no se puede imponer, y va a costar mucho si se impone.

-¿De dónde podría venir la oposición?

-Son sectores de la jerarquía, de sacerdotes, religiosos, laicos, que quieren una Iglesia y una psicología de la elite, y quieren mantenerla. Por eso es importante que la mayoría de los laicos se manifiesten.

-¿En esta jerarquía de la Iglesia hay encubrimiento de la verdad?

-La ley chilena está atrofiada y hay que cambiarla. Como la ley no actúa, le pasa la pelota a la Iglesia, que fue lo que pasó con Karadima. Según la ley debería estar libre y caminando. Gracias a que la Iglesia hizo el juicio es que está entre comillas preso en un convento. Y la Iglesia tiene un modo de proceder muy anticuado. La información pasa al Vaticano, y mientras se investiga con una lentitud muy grande, acá no saben en qué está el proceso, entonces se presta para el encubrimiento. Es importante que la sociedad chilena no siga alegando si tiene la solución en la mano, que es cambiar la ley.

-Si Felipe Berríos recibe una denuncia de abuso, tendría miedo de la jerarquía de la Iglesia al denunciar…

-Si se recibe un caso de abuso, la jerarquía no tiene nada que meterse, es un delito y eso tiene que ser denunciado a la justicia.

- Se tiene la noción de que las máximas autoridades eclesiásticas están protegidas, por una suerte de independencia de actuar como les parezca.

-Lo que pasa es que eso hay que atarcalo de raíz, con lo que se está legislando ahora, porque hay una cierta hipocresía de la sociedad chilena. Debiera ser la justicia ordinaria la que investiga y la que sanciona, pero como tenemos esta ley que los delitos de abuso sexual prescriben a los diez años y todos sabemos que a los diez años una persona todavía no ha digerido lo que ha vivido, entonces cuando se descubre el delito de abuso sexual porque la víctima se atreve hablar del asunto ya está prescrito, entonces se le pasa la responsabilidad al obispo y la sociedad se lava las manos. Ahí hay una cosa que se va a cambiar de fondo, por eso es tan importante cambiar la ley, cosa que el obispo y cualquiera dentro de la Iglesia no tenga nada que hacer, o sea la justicia ordinaria es la que investiga y la que sanciona,

-Y usted cree que se debería revisar la vocación de los sacerdotes, la forma en la que se enseña a los sacerdotes actualmente.

-Yo creo que sí, que hay un clericalismo, que el Vaticano segundo trató de enterrar y que volvió a surgir, y hay que desterrarlo de raíz, los curas a veces perdemos más tiempo en demostrarle a la gente que nosotros estamos por sobre la gente entre Dios y la gente y eso no solo no es verdad, sino que es ridículo, e incluso esa cierta superioridad que creemos que ampara toda clase de abuso de poder y también abuso sexual.