Haitianos fallecidos en Coelemu aún siguen en el SML de Chillán

Solo como un “plazo prudente” fue definido el tiempo en que en la Gobernación Provincial podrán seguir esperando una respuesta oficial por parte del Consulado de Haití respecto a ayudar al Gobierno de Chile a los familiares de los tres ciudadanos de ese país que fallecieron, Olguine Isema (32), Kerby Badeay (24) e Inecharles Mathurin (30), en Coelemu, el pasado 15 de junio.

Los extranjeros habían llegado tres días antes a esa comuna para trabajar en una empresa forestal, y para evitar las bajas temperaturas del invierno chileno, se durmieron en el dormitorio que arrendaban con un bracero encendido, lo que consumió el oxígeno del cuarto. Fallecieron asfixiados.

Sin embargo, la posibilidad de repatriar sus cuerpos a Puerto Príncipe está totalmente descartada por el alto costo de la operación, por tal razón la presencia de los familiares (uno de cada uno) es para poder cumplir con el protocolo exigido en el Ministerio Público para retirar sus cuerpos del Servicio Médico Legal de Chillán, lugar en el que aún se encuentran.

“La idea es, entonces, poder darles una digna sepultura acá en la ciudad de Chillán”, explicó el abogado de la Gobernación de Ñuble, Carlos Ruiz.

Sin embargo, el jurista quien aclara que los costos de los procesos fúnebres serán costeados por el Gobierno chileno, se siente optimista respecto a esta posibilidad.

“Estamos pronto a obtener una solución favorable y que está plenamente acorde a la voluntad que tiene la familia. En virtud de las reuniones y conversaciones que hemos tenido con la embajada haitiana en Chile, hemos logrado tomar contacto con los familiares de ellos, de modo que confiamos que vendrán prontamente patrocinados por la embajada haitiana”.

Sin embargo, la muerte de estos tres ciudadanos haitianos está lejos de ser los únicos casos de fallecimientos en el país.

De hecho, en los últimos tres años, las estadísticas apuntan a una cifra cercana a los 80 casos.

De ellos 79 han debido ser sepultados en suelo nacional, salvo el mediático caso de Joane Florvil, la mujer de 28 años quien fue internada y detenida, por el presunto abandono de su hija de dos meses, en la Posta Central de Santiago, desde finales de agosto y quien murió días después en ese recinto.

Las razones, conforme a lo explicado por Ruiz es que “solamente si se viaja en calidad de turista de Santiago a Puerto Príncipe, en Haití, se debe primero tomar una avión a República Dominicana, y dese allí hacer trasbordo en una avioneta hasta Haití. Entonces es tan engorroso el proceso, que trasladar un féretro tiene un costo aproximado de 20 millones de pesos, cifra que es muy difícil de costear tanto para los familiares de las víctimas como para la embajada, considerando que Haití es el país más pobre de América”.

Por lo tanto, repatriar a los tres fallecidos significaría un desembolso de 60 millones de pesos.

Y de los 80 haitianos fallecidos en suelo chileno, el costo hubiese sido de 1.600 millones de pesos. Una cifra imposible para el gobierno haitiano.

Líos de cultura e dioma

A juicio de las autoridades locales, el principal problema que han sufrido los haitianos en Chile lo supone la barrera idiomática. Ni la discriminación ni la falta de capacitación para asumir los trabajos en los que normalmente encuentran cupos.

De hecho, el caso de los tres fallecidos en Coelemu, se debe a que en términos generales, los haitianos no están acostumbrados a usar sistemas de calefacción de ningún tipo puesto que en ese país las temperaturas en ningún mes del año baja de los 27 o 25 grados, por lo que ignoraban las precauciones y riesgos que conllevan su utilización.

“Nosotros como Gobernación, estamos entregando hoy en día un promedio de 200 visas diarias. Hemos mejorado mucho los sistemas de regularización, pese a que Haití al no contar con un Registro Civil, los pasaportes de ellos, por ejemplo, no incluyen huellas digitales y muchos de estos ciudadanos, para poder viajar, sacan sus pasaportes en República Dominicana, pese a ser haitianos lo que no garantiza en un 100% que ellos sean realmente quienes dicen ser en el pasaporte”, apunta Ruiz.

De hecho, dos de los tres fallecidos en Coelemu, estaban en esta situación. De todas formas se enviaron muestras de su ADN al registro nacional de ADN de Chile, una vez certificadas sus identidades.

Finalmente, Carlos Ruiz hizo hincapié en los constantes esfuerzos hechos por la Gobernación para fomentar entre los ciudadanos haitianos el aprendizaje del español, objetivo para lo que se ha dispuesto las dependencias de varias escuelas y  liceos de la ciudad.

“Insistimos en que debemos reduicir al máximo la barrera idiomática para luego hacer más estrecha la barrera cultural, ya que es algo fundamental” dice y agrega que “por ejemplo, al haitiano en general no le gusta hacer trámites, por otro lado por lo general es el hombre quien trabaja y la mujer se queda en la casa, sobre todo cuando se embaraza, entonces no van a hacerse controles a los consultorios y hemos sabido de casos de niños que han nacido en casas”.

Por tal razón, se ha dispuesto algunos operativos en terreno para poder hacerles los controles preventivos e invitarlas a los consultorios y, por sobre todo, a dar a luz en los hospitales del país para evitar más desgracias.

La alternativa Concepción

El que las víctimas de Coelemu puedan ser sepultadas en Chillán es solo una excepción a la regla, por lo tanto, complejo de repetir con frecuencia.

Entre otras razones porque conforme a los protocolos del Servicio Médico Legal del Bío Bío, jurisdicción a la que todavía pertenece el SML de Chillán, destinan los cuerpos no reclamados al Cementerio General de Concepción.

El odontólogo, Manuel Maurelia, encargado de las inhumaciones del SML Regional, explicó a La DISCUSIÓN, que “el cementerio le cedió una franja del patio 17, en específico la fracción 253 para poder inhumar estos cuerpos”.

Para que esto acontezca, se debe estar frente a escenarios muy específicos, como el que “no haya familiares que vengan a reclamarlos o no se les haya podido identificar, entonces después de ciertos plazos determinados, se consiguen las autorizaciones a través de la Fiscalía y se llevan a ese patio”, especificó el profesional.

En el caso de los extranjeros, el SML busca agotar todas las instancias con los respectivos consulados o embajadas, quienes deben hacerse cargo de los gastos y costos operativos.

Por esta causa no todos los plazos son iguales, ya que si se advierte que alguna embajada está realizando trámites para contactar a los familiares de algún extranjero fallecido en Bío Bío se extienden los plazos de espera.

“Lamentablemente no contamos con demasiadas cámaras de frío como para poder mantener estos cuerpos por tiempos muy prolongados”, aclara Maurelia quien detalla que “en el caso del Servicio Médico de Chillán hay solo seis cámaras y hay cuatro que están ocupadas. Tres por estos ciudadanos de Haití y un cuarto que estaba en calidad de N.N. cuyo cuerpo fue encontrado en marzo de este año. Sin embargo, nos avisaron de la Fiscalía de Chillán que el pasado martes lograron dar con algunos familiares”.

Otros casos más extremos son los de los seis cuerpos de marineros de nacionalidad china que están en el SML de Concepción desde el año 2008.

Ellos eran parte de la tripulación de un carguero mercante que se incendió en altamar frente a las costas de Lirquén, por lo que algunos de las víctimas fueron trasladados al SML penquista.

De no concretarse la llegada de los familiares de los trabajadores haitianos a Chillán, el destino de sus cuerpos sería, por lo tanto, el SML de Concepción y luego el cementerio municipal penquista.