Chillán recibe donación de 20 piezas de arte

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: Fernando Villa

80 obras de Deisler se exhibirán hasta el 5 de julio en el Museo de la Gráfica.  El archivo completo se encuentra en la casa de Laura Coll en Santiago. 

“No entender el campo del arte desde el afecto es una equivocación”,  afirma Luis Arias, encargado del Museo Internacional de la Gráfica de Chillán, mientras presenta a Laura Coll, viuda del artista visual y grabador chileno Guillermo Deisler (1940-1995), reconocido por su trabajo en la poesía visual, forma experimental en que la imagen predomina por sobre otros componentes y a través de la cual dejó reflexiones de su exilio en Europa durante la dictadura.

Precisamente el afecto que Deisler tenía a su amigo, Hernando León, pintor ñublensino radicado en Alemania, hizo que su esposa Laura, albacea del archivo de alrededor de 10 mil obras, pusiera en manos del Museo de la Gráfica 20 grabados en los que incluyen piezas del propio Deisler y León, como también de los artistas visuales Santos Chávez, Margarita Pellegrin, Eduardo Vilches, entre otros. 

El museo también albergará hasta el 5 de julio una muestra de más de 80 piezas del Archivo Deisler, que incluyen principalmente grabados, poesía visual y libros de arte.

El archivo lo compone el material embodegado antes de salir al exilio a Bulgaria, como las cajas que arribaron a Chile por barco desde Alemania en 2009, país donde vivió gran parte de su exilio y donde falleció. 

“La idea de la donación fue por la conexión con Hernando, por el trabajo en conjunto que hicieron en la Universidad de Antofagasta y luego en Europa”, sostuvo Laura Coll. 

El arte visionario de Deisler

Su hija Mariana, quien participó en el diálogo entre estudiantes, recordó a su padre como un hombre sencillo que durante el exilio manejaba un taxi y repartía cuentas de electricidad para ganar dinero mientras se dedicaba al arte, y destacó su capacidad de comunicar  ideas que se debaten en la actualidad, como la inmigración y el feminismo. 

“Mi padre fue producto de la inmigración europea y de una familia de origen mapuche, esa contradicción de identidad es lo que hace que pueda expresar ideas”, explicó. Y agregó que extender su obra a todos era el anhelo de Deisler.