Sangre (no) queremos

Claudio Martínez Cerda

Director Santa María la Real-Chile
Estudios Universitarios: Universidad de Chile.
Postítulo: Magister en Administración Pública. Instituto Universitario Ortega y Gasset, Madrid, España, 1999. Universidad de Sevilla, España, 2003. Subdirector Administrativo de Gendarmería de Chile, 1991 – 1993. Director Nacional de Gendarmería de Chile, 1993 – 1997.


Qué tienen en común Claudio Bravo, Tonka Tomicic y el Mundial de Fútbol. No es precisamente el fútbol, sino el deseo de venganza. Muchos manifiestan su alegría, auténtica alegría, por las caídas de Argentina y Sampaoli, y en menor grado por la eliminación de Perú y las dificultades de Colombia. Probablemente también buena parte de ellos, se sienten representados por el apoyo dado por la animadora y el arquero a los torturadores de los ecuatorianos presos por el crimen de una ciudadana chilena. Ambos, Bravo y Tomicic, lo plantean desde la ignorancia como un acto de justicia. Ella afirma que “bien merecido se lo tienen” y él parte de la falsa premisa de que quienes están en contra la tortura y de tomarse la justicia por sus propias manos,  están defendiendo a delincuentes que han cometido un grave crimen. 

De manera más inofensiva, pero en la misma dirección está la satisfacción, y en algunos casos celebraciones por el fracaso de Argentina en el Mundial de Fútbol. En ambos casos no solo hay un ánimo  de venganza, sino que  un indisimulado narcisismo, que hace imposible la autocrítica necesaria para develar las razones de por qué ocurren las cosas. Deslegitiman por un lado el ejercicio y potestad de la justicia como regulador de la paz social y por otro, la capacidad de aceptar una derrota, más aún cuando es por errores propios, como  es el caso de la no participación de Chile en la cita planetaria del fútbol. 

El patrón común es la no aceptación de formas de organización social, que más allá de lo que nos digan sentimientos ocultos y viscerales, debemos respetar, promover y defender, si queremos construir una sociedad civilizada. La misma frase de Tonka Tomicic, fue la que ocuparon muchos,  para justificar la agresión a José Antonio Kast en Iquique. Las mismas expresiones que utilizó Bravo, son las que han utilizado políticos de derecha para fustigar a la izquierda, como si esta fuera cómplice de los delincuentes por defender los derechos humanos.  Es más, son las mismas expresiones utilizadas para descalificar al Poder Judicial  que, más allá de sus carencias, es el único órgano competente para ejercer justicia.  

El narcisismo lleva a Tomicic y a Bravo a transformarse en justicieros, populistas e irresponsables, porque abusan de una tribuna que pocos tienen. No entienden que los derechos humanos son igual para todos, los buenos y los malos. Aunque duela. Pero son parte sustantiva de una sociedad civilizada y sana. 

Hay que construir en positivo, la educación debe orientarse hacia ello, alegrarse por los fracasos de otros es reflejo de una mirada en blanco y negro en donde la única referencia son mis propias frustraciones. Ocultamos así muestra incapacidad de reconocer nuestros propios fracasos, e iniciamos un proceso de degradación cultural, en la cual empezamos a pensar como hinchas frustrados y terminamos pensando como Bravo, sediento de venganza, o como Tomicic, para quien el fin justifica los medios.  No queremos eso para nuestro Chile.