Superficie de vides en la región anota fuerte caída

Según el catastro vitícola del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) correspondiente a 2016 y cuyos resultados se entregaron recientemente, la superficie de vides viníferas cayó desde 15.107 a 12.092 hectáreas entre 2015 y 2016 en la Región del Bío Bío, lo que representa una disminución de 20%, superior a la registrada a nivel nacional (-3,2%), de hecho, Bío Bío fue la región con la mayor pérdida. Según el catastro, en 2016 la superficie de vides blancas totalizó 5.335 hectáreas, mientras que las tintas sumaron 6.757 hectáreas.

En cuanto al número de propiedades con plantaciones, Bío Bío y Maule son las regiones que concentran el mayor número, con 4.815 y 4.002, respectivamente, lo que está relacionado con la alta atomización de la propiedad en esta zona. A nivel nacional son 13.724 las propiedades. De las 12.092 hectáreas catastradas, 9.724 se ubican en Ñuble, donde destacan las comunas de Coelemu (1.539), Portezuelo (1.488), Quillón (1.275), Ránquil (1.082), Ninhue (929) y San Nicolás (905).

La superficie en Ñuble experimentó una contracción de 24,3% en comparación con el catastro de 2015, en que la nueva región registró 12.858 hectáreas, incidido por la fuerte reducción observada en San Nicolás, que pasó de tener 4.892 hectáreas en 2015 a 905 hectáreas en 2016, una situación que el presidente de la Asociación gremial de enólogos y profesionales del vino para el Valle del Itata, Felipe Neira, calificó como anómala, por lo que planteó que “probablemente esta disminución obedezca más bien a un error en el catastro, es algo que vamos a estudiar”.

Sorpresa en el Gobierno

Por su parte, el seremi de Agricultura, Fernando Bórquez, reconoció que las cifras lo sorprendieron, “pues no reflejan la tendencia que es a incrementar las plantaciones. Esto, de ser así, significa un efecto negativo en una zona que se caracteriza por su producción de uvas, con sectores que viven de esta actividad y donde la superficie promedio por productor es de 3 hectáreas aproximadamente”.

La autoridad agregó que “al leer el informe creo que hay una fundamentación que se indica, donde informan de la menor certeza de los últimos datos. Antiguamente, se hacía una declaración de existencia de viñas, plantaciones y arranques, pero ahora se hace en forma digital, lo que reflejaría lo obvio, que muchos agricultores viñateros que no tienen acceso ni saben como hacerlo por Internet, no lo declararon”.

En ese sentido, Bórquez planteó que “bajo ese sistema es muy posible que unos mil pequeños agricultores no declararan las existencias. Hay encuestas que informan que sobre el 80% de los agricultores no tiene Internet. Lo anterior debiera obligar a visitar a los agricultores que no declararon.

Arranque de cuartales

La directora de la Asociación gremial de Viñateros del Itata Prouva, Yenny Llanos, manifestó que “dados los abusos que se arrastran por años por parte de la gran industria del vino, que paga precios miserables por la uva a los pequeños productores, y no viendo posibilidades de mejoras o con un escenario más bien incierto, se siguen perdiendo hectáreas de viñedos”. 

Llanos explicó que “las Pymes viñateras, que pueden, están arrancando y reconvirtiendo su producción, sobre todo en Maule y O’Higgins. En Bío Bío, la reconversión es compleja por la falta de agua, pero hay abandonos, venta de tierras que son forestadas y así se siguen enterrando viñedos centenarios”.

La dirigenta advirtió que la falta de políticas de apoyo por parte del Estado, así como la ausencia de transparencia en el mercado, han contribuido a este proceso.

En tanto, el enólogo Edgardo Candia, planteó que la disminución de la superficie corresponde principalmente “al arranque de cuarteles avejentados, que no se han trabajado por bastante tiempo, producto de la subdivisión de predios familiares, donde los propietarios no pueden o no tienen interés en seguir trabajando el viñedo”. 

El profesional añadió que “naturalmente la incertidumbre de los precios que se pagarán por las uvas ayuda a perder el interés. También hay que considerar que hay viñedos que ya no son productivos por aspectos de fertilidad de suelos, enfermedades de madera y también acceso a la mano de obra para el trabajo específico, como la poda, control de malezas y de enfermedades”.