“Hay gente que ha sido abusada, pero que siente mucha vergüenza”

Ayer en la parroquia Santo Domingo se realizó el primer encuentro de laicos y laicas de Chillán, donde el movimiento de profesionales católicos convocó a dialogar a todos aquellos que reflexionan y buscan una Iglesia renovada. Uno de los temas que abordaron durante la reunión fue el de los posibles casos de abusos en la capital de la Región de Ñuble. Eduardo Albornoz, profesor de Historia y Religión y perteneciente a la agrupación de laicos, afirmó que la postura del movimiento laical es “transparentar” y hacer un llamado a quienes hayan sido abusados se comuniquen y den sus testimonios.

“Hasta el momento hemos conocido algunos casos de abusos, pero lamentablemente faltan pruebas, entonces necesitamos que se acerquen y den sus testimonios”, manifestó Albornoz.

El fin de la reunión es realizar una red de apoyo que esté constituida por la organización de laicos, para que ellos puedan juntar la información necesaria, entre ellos testimonios de personas que hayan sido abusadas y llevarlos a las oficinas pertinentes de los enviados papales.

“Es indignante, vergonzoso lo que está viviendo la Iglesia y nuestra tarea es asumir con la verdad, no queremos esta lógica de encubrimiento, queremos aportar asumiendo nuestro rol dentro de la Iglesia y que sea con transparencia”, dijo Albornoz.

Carol Crisosto integrante del movimiento laico de los Sagrados Corazones de Concepción, comentó que si la red de laicos hubiese existido antes “no habría ocurrido ningún abuso”, ya que ellos habrían estado pendiente de lo que pasaba. Además, afirmó que “como laicos nos dimos cuenta que estábamos adormecidos frente a todo lo que estaba ocurriendo”.

“Estar participando de este proceso, donde los laicos de Chillán se están reuniendo es un momento histórico. La intención es que se escuche la palabra del laico y que se acabe el encubrimiento, aquí en Chillán hay conductas impropias y todo se tapa”, aseguró Crisosto.

En cuanto a los abusos en Chillán, la integrante del movimiento laico de los Sagrados Corazones de Concepción, afirmó que “sabemos que hay gente que ha sido abusada, pero que siente mucha vergüenza, mucho dolor y que no se atreven a dar sus testimonios”. También aseveró que existen religiosas que quieren hablar lo que saben, pero “no cuentan con el apoyo necesario y tienen miedo a perder sus trabajos”.

El llamado de la red de laicos es que las personas sientan confianza en el grupo y puedan acercarse a contar sus testimonios, ya que los laicos “no queremos ser cómplices del encubrimiento y queremos ayudar y limpiar el nombre de la Iglesia”, declaró Crisosto.