Obras en la Plaza de Armas de Chillán generarían grave impacto

Chillán tiene 20 inmuebles de conservación histórica, según el Plan Regulador. La Catedral de Chillán es el único Monumento Nacional en la Plaza de Armas.

Preocupados por el grave impacto en el patrimonio arquitectónico, natural e histórico que podrían generar los dos proyectos que se planean para la Plaza de Armas de Chillán, se encuentran expertos locales y nacionales conocedores de la realidad local.

Las iniciativas que está promoviendo el municipio chillanejo son la construcción de servicios higiénicos públicos y la eventual edificación de estacionamientos vehiculares subterráneos en la zona, propuestas que están en distintas etapas de desarrollo y que son miradas con reparo por los profesionales.

En el caso de los baños, después de casi 10 meses de erráticos y frustrados intentos de adjudicación, finalmente a inicios del presente mes partieron los trabajos de la estructura en superficie que implicará una inversión de casi $74 millones.

Las instalaciones se levantan en el lado poniente de la plaza (paralelo a la calle 18 de Septiembre) y se estima que estarán listas a mediados de septiembre próximo.

Si bien los estacionamientos subterráneos bajo la plaza están recién en etapa de estudio de títulos de propiedad, el alcalde de Chillán, Sergio Zarzar, es uno de los principales defensores de la idea, que incluso no está en sintonía con la visión que tiene el propio Ministerio de Transportes. De hecho la idea es contraria a la de la jefa de la cartera.

De hecho la propia jefa de la cartera, Gloria Hutt, en su visita a Chillán el viernes de la semana pasada, propuso que para descongestionar vialmente el centro de la comuna se debe disminuir los estacionamientos, para así no hacer atractivo al automovilista llegar al centro mismo. La lógica de la funcionaria es que la gente busque otras alternativas de desplazamiento, asumiendo al mismo tiempo que usar el auto tiene un costo para ellos y para la ciudad.

Impacto

A juicio del arquitecto Paul Birke, defensor de los edificios de estilo moderno y autor de la declaratoria del edificio Copelec como Monumento Histórico Nacional en 2007, la capital de Ñuble es una ciudad que está en crecimiento y que necesita de estas dos obras; sin embargo, advierte que el tema es cómo se hacen.

“La modernidad y el desarrollo no se puede detener, pero obviamente que demoler algo patrimonial para hacer realidad estos proyectos no es lo más indicado. Si Chillán fuese Londres o Bruselas,  donde no hay otra forma de hacer estacionamientos porque no hay espacios, se podría entender, pero Chillán tiene una extensión maravillosa y se puede ejecutar en cualquier esquina; en la comuna no se debería cortar siquiera un árbol o botar una puerta porque la ciudad es amplia, se puede diseñar bien y todo lo que se necesita se puede hacer de la manera correcta, sin que haya problemas con el patrimonio”, indicó.

Paul Birke opinó que, dado la funcionalidad de los servicios higiénicos, no existiría la forma de que estos encajen en el principal punto neurálgico chillanejo y advirtió que, según la experiencia vivida en otras localidades del país, se corre el riesgo de que la gente termine haciendo sus necesidades fisiológicas alrededor de ese bloque de construcción.

“El municipio puede tener las competencias para dar un ejemplo de cómo hacer bien una obra, y si no tiene los profesionales idóneos, debería asesorarse para no cometer errores como los que se ven en otros lugares. En el parque forestal de Santiago se construyeron unos bunker como baños públicos; sin embargo, al final la gente hacía sus necesidades alrededor porque la puerta de los baños se echaban a perder o porque estaban ocupados, entonces hay ejemplos torpes de esta medida. ¿Cómo el municipio no va a tener a los profesionales competentes para no equivocarse, sobre todo en una plaza delicada que debe tocarse lo menos posible? Y si es necesario hacer algo, deben ser trabajos de microcirugía urbana”, precisó.

Para el arquitecto y urbanista chillanejo José Luis Gacitúa, las iniciativas propuestas no necesariamente deberían generar un conflicto con la Plaza de Armas o su entorno si es que se toman en cuenta ciertas consideraciones para no generar un impacto negativo.

En el caso de los baños, el profesional enfatiza que la estructura debería dialogar con la infraestructura patrimonial a su alrededor, tratando de que no se trate solo de una construcción funcional, sino que sea parte de un todo.

“Sería importante revisar la tipología que va a tener y ver cómo se adapta este elemento a la arquitectura del barrio y que sea un aporte más que una especie de garita mal hecha de bajo presupuesto, que sí sería un error en ese lugar”, sostuvo.

En referencia a la posibilidad de que se construyan estacionamientos subterráneos, el experto criticó la propuesta ya que, a su parecer, se estaría dando importancia al uso de vehículos más que fomentar el tránsito peatonal y otros medios alternativos al privado. No obstante, detalló que si definitivamente se decide ejecutar la obra, deberá considerarse ciertas cosas.

“Hoy en día las ciudades deben dejar de pensar en el vehículo y darle prioridad al ciudadano, al peatón, al ciclista y al transporte público, que resulta ser una verdadera solución a futuro en ciudades como Chillán. Ahora, entendiendo que la ciudad ya está colapsada vialmente, me parece muy interesante ocupar el subsuelo, pero si eso implica cortar una cantidad de árboles importantes o modificar la Plaza de Armas, que ya me parece parte de la memoria colectiva patrimonial, quizás los estacionamientos deberían ocupar los perímetros, que son las calles, para proteger los árboles”, recalcó.

El arquitecto subrayó que, aprovechando el impulso, podría hacerse lo mismo en el Patio Los Naranjos de los Edificios Públicos y conectarlo subterráneamente con la Plaza de Armas.

Preocupación

Como un verdadero atentado al legado histórico y a lo que representa el ícono donde se erige el monumento a Bernardo O’Higgins calificó el investigador en historia, Juan Ignacio Basterrica, los proyectos.

Según su visión, ambas iniciativas planteadas alterarán la imagen del principal espacio público, por lo que lamentó  los planes municipales.

“Los baños públicos son necesarios, pero la ubicación y modelo que se eligió, a mi modo de ver, atentan contra la estética de la plaza, la cual tiene un valor importante porque resulta que esta, en su totalidad, es un patrimonio arquitectónico, natural e histórico que tenemos en Chillán. Sobre los estacionamientos subterráneos, debo decir que es una pésima idea, es atroz; me opongo totalmente, porque se ha demostrado en otras ciudades que se termina atentando contra las especies arbóreas que hay arriba, claros ejemplos hay en Santiago y Concepción”, aclaró.

Juan Ignacio Basterrica comentó que, de ser necesario aparcaderos bajo nivel, estos deberían hacerse en la explanada de los Edificios Públicos, o en calles cercanas.

Por su parte la historiadora Alicia Romero destacó que la plaza chillaneja es una de las más hermosas del país, debido a sus características de plaza-parque, además de sus otros elementos históricos.

“Pocas como ella cuentan  con un patrimonio vivo de  árboles con más de 110 años de vida y de tanta belleza como  los  cedros  del  Líbano, cedros del Himalaya, palmeras canarias, cipreses, araucarias, magnolias grandiflora, Phoenix canariensis, ulmus americana, etc., ejemplares presentes incluso en postales de 1910. Construir un estacionamiento de vehículos en el subsuelo, va a perjudicar la vida de sus árboles, aunque algunos digan lo contrario”, enfatizó.

La profesional subrayó que hay otras opciones menos impactantes de estacionamientos subterráneos y al mismo tiempo afirmó que los chillanejos deberían ser capaces de tolerar dejar sus vehículos a unas cuadras y caminar, antes que tener un aparcadero en la misma plaza.