Los desafíos de Instituto Virginio Gómez frente a la nueva región

López ha vivido toda su vida en San Ignacio, por lo que conoce las necesidades de la zona. La institución busca que los alumnos se empoderen y sean actores protagónicos en Ñuble.

A principios del mes pasado tomó un desafío que lo llena de orgullo, pero también de una gran responsabilidad. “Agradezco a las autoridades por confiar en mí para esta tarea”, confiesa de entrada.

Mauricio López fue designado director interino del Instituto Profesional Virginio Gómez, sede Chillán, avalado por una extensa carrera académica y también profesional. Entre ellas, estar dentro de la institución hace 15 años como jefe de carrera y luego jefe de área.

Como exalumno del mismo instituto, el ingeniero comercial ha cursado 4 magíster ligados a la innovación y educación superior, entre otros.

Nacido en la provincia, su visión implica fortalecer las necesidades de la zona por medio del trabajo académico que generan.

“Me he perfeccionado en función del ámbito que participo. Vivo en la comuna de San Ignacio, localidad de Pueblo Seco. Soy agricultor y microemprendedor, pero siempre ligado al ámbito acadé- mico, social y humano. En ese aspecto, al asumir este desafío de dirigir la sede, me interesa potenciar a través del instituto a la región que hoy nace. El Instituto Virginio Gómez tiene mucho por aportar”, precisa la autoridad educacional.

Una labor social que viene de la mano con la entidad a la cual pertenecen. Hablamos del proyecto educativo de la Corporación Educacional Universidad de Concepción, formando una triología junto a la UdeC y Centro de Formación Técnica Lota-Arauco

“El instituto se creó en 1989 para entregar a la región carreras técnico-profesionales que la universidad, por su naturaleza, no dicta. Nuestro proyecto educativo apunta a formar personas y profesionales integrales en el ámbito de sus especialidades. Nuestro objetivo es potenciar carreras que apunten a entregar personas calificadas para emprender desafíos. Para eso hemos desarrollado carreras que se han traído de la sede de Concepción”, afirma.

Entre ellas, las principales están Ingeniería en Construcción, Ingeniería de Ejecución en Prevención de Riesgos, Ingeniería de Ejecución en Administración e Ingeniería de Ejecución en Industria Alimentaria.

“Es importante para nosotros ofrecer carreras que tengan una alta empleabilidad. Muchas veces vemos cómo estudiantes de gran capacidad se van a Santiago u otras ciudades, lo que es una gran pena. Lo ideal es que se pudieran quedar en su tierra aportando”, afirma.

De hecho, su historia es un ejemplo de aquello, pues toda su vida ha sido de Pueblo Seco y “llevo 40 años viviendo en la misma casa”.

Todo, gracias a la convicción de que las herramientas que le otorgó la casa de estudios, podían llevarlo a emprender y crear una fuente laboral. Es justamente esto lo que pretende para sus alumnos, que puedan innovar y crear proyectos que les permitan quedarse en su querido Ñuble.

“Nos interesa mucho de que las personas puedan ir mejorando y haciendo carrera. Chillán tiene una de las tasas más altas de desempleo, por lo que es importante nuestro trabajo de formación para revertirlo”, afirma.

Una tarea que seguro será exitosa por los amplios valores humanos y formativos que entrega la institución.