Las claves de la resurrección roja

  • Por: LaDiscusion.cl
  • Fotografía: Fernando Villa

Gustó, ganó y goleó. En la retina de los hinchas que llegaron la tarde del domingo al Estadio Nelson Oyarzún Arenas, aún no se apaga la imagen de un Ñublense irreconocible, que dejó atrás esa letanía y lentitud que lo hizo perder once puntos en cuatro fechas. 

Ni el más entusiasta fanático local pudo presagiar que los diablos rojos iban a barrer con Cobreloa, cuyo técnico Rodrigo Pérez, calificó la derrota por 5-0 como “una vergüenza, sin explicación”. 

Si el entrenador de uno de los equipos con mayor solvencia institucional y financiera para buscar el ascenso no fue capaz de encontrar la razón por la que sus pupilos fueron humillados en Chillán, las luces vinieron del cuestionado Emiliano Astorga, aún resistido por una facción de la hinchada, pero que tras el pleito del domingo, recuperó oxígeno restando dos fechas para el término de la primera rueda: falta visitar a Copiapó (16 puntos) en el norte, y cerrar en casa ante Magallanes (13 puntos). 

“Esto nos permite seguir trabajando tranquilos”, dijo Astorga, graficando el sosiego parcial que la goleada dará a los más críticos de su gestión deportiva en la banca. 

Prueba de ello, es que en parte de la dirigencia, el exorbitante triunfo es visto con cautela. 

“Éste es un resultado más, pero claro, fue un buen espectáculo. El técnico siempre está en evaluación. Ahora, qué ocurrió para que cambiara tanto la forma de jugar, yo creo que Astorga se dio cuenta que algo no estaba haciendo bien. Tiene que haber habido una autocrítica de parte de él y de los jugadores. Eso derivó en que tomaran otro camino, que ojalá sea el que nos lleve al éxito y al objetivo final que es llegar a la Primera División de Chile”, argumentó este lunes Jorge Silva, timonel de la Corporación Atlético Ñublense, proyectando que aún es prematuro entregar una apreciación final del trabajo desarrollado por Astorga. 

Lo concreto es que ante los zorros del desierto, Astorga renunció a sus temores y mandó a la cancha a sus dirigidos con una instrucción clara: dar mayor movilidad al juego, sorprendiendo por las bandas, y tocando el balón con rápidez, sin adormecerlo hacia los costados y en medioterreno. Además de anticipar cómo se distribuirían los contrincantes en el mediocampo, leyó bien que con velocidad, se controlarían las embestidas loínas. 

“Sabíamos que Cobreloa iba a poner mucha gente en el medio, con dos jugadores de marca, más Sanhueza y Luna. Lo hablamos en la semana: teníamos que trabajar mucho para doblegar el mediocampo rival, sobre todo en cuanto a velocidad”, explicó en rueda de prensa el adiestrador rojo. 

Complementó que ese factor fue extensamente “conversado” días previos al duelo. “La idea era darle mucha velocidad al juego, a la demarcación, para poder sobrepasar a Cobreloa, sobre todo a su mediocampo (...) además que los extremos también tenían que ser partícipes de la velocidad, rapidez, y de la movilidad constante arriba para poder desequilibrar el esquema defensivo de Cobreloa”, puntualizó Astorga, quien admitió que la victoria es una balde de miel para el aspecto anímico de sus dirigidos, luego de una mala racha que esperan dejar en el olvido y ratificar el alza, jugando a este nivel. 

“No es fácil ganar por esta diferencia, con el acelereador a full y sin correr riesgos. Este fue el partido que nos servirá en lo anímico. Era injusto que los resultados adversos fueron solo achacados al técnico. Acá los responsable de que nos den vuelta un partido en Arica, somos nosotros. Creo que es un espaldarazo al cuerpo técnico”, concluyó el zaguero Juan Pablo Andrade, de buen cometido el domingo.